Hablemos de autismo

Lugones Editorial

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El diagnóstico del autismo debe realizarse de forma interdisciplinaria y por profesionales entrenados para implementar una intervención individualizada

Por la Lic. María Fernanda Cristoforetti, Editora de Lugones Editorial

El 2 de abril se celebra el Día Mundial del Autismo 2025, cuyo lema es “Unidos por la inclusión para generar un cambio“, con el objetivo de promover la concientización y sensibilización acerca de este trastorno considerado como un “espectro” debido a la variedad y severidad de síntomas que pueden presentarse, lo que hace que cada caso sea único.

Según estimaciones de la Sociedad Argentina de Pediatría, más de 500.000 argentinos viven con algún grado del trastorno del espectro autista (TEA), siendo la prevalencia más alta en varones. A nivel global, el TEA afecta a aproximadamente 1 de cada 100 personas, independientemente de su origen racial, étnico o nivel socioeconómico, y se presenta con mayor frecuencia en hombres, siendo casi cinco veces más común en ellos que en las mujeres.

En cuanto a la edad de diagnóstico del autismo, se estima que ha disminuido a entre los 2 y los 3 años. 

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Más de 500.000 argentinos viven con algún grado del trastorno del espectro autista, siendo la prevalencia más alta en varones

¿Qué son los TEA?

Los trastornos del espectro del autismo (TEA) son condiciones que afectan predominantemente el desarrollo temprano de un individuo, lo que traerá consecuencias en diferentes áreas del desarrollo como la comunicación, la interacción social, la conducta y el procesamiento sensorial

Los TEA son condiciones que afectan el desarrollo cerebral temprano, es decir, desde que el bebé está en el útero. Se hacen cada vez más evidentes a medida que los niños crecen y maduran. Se manifiestan antes de los 3 años con dificultades en la comunicación, la interacción social y la conducta.

Las personas con TEA presentan cuadros muy distintos entre sí, tanto a nivel del lenguaje o cognitivo, y también a nivel del perfil sensorial, la presencia o no de enfermedades médicas concomitantes y las características propias de cada individuo y, en relación a esto, se determinará el nivel de apoyo que necesitan. 

Mientras unas personas necesitan algunos apoyos, otras requieren apoyo sustancial o muy sustancial; por lo tanto, hablamos de un “espectro autista” que representa un gran abanico de variantes.

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Los trastornos del espectro autista se manifiestan antes de los 3 años con dificultades en la comunicación, la interacción social y la conducta

Quien tiene una condición del espectro autista desarrolla una manera particular de pensar, comprender, percibir, expresarse y comportarse con respecto al resto de las personas. 

Esto comenzará a manifestarse en etapas tempranas de la vida, en la niñez, con expresiones sutiles que se harán más evidentes a medida que el niño crezca y se desarrolle. Esas pequeñas características que se detectan son las señales para empezar a sospechar que algo se manifiesta de manera atípica en el desarrollo de ese niño. 

Y precisamente es ese el momento para realizar una consulta, evaluar lo que ocurre y realizar una intervención inmediata a fin de implementar algunas medidas que podrían ayudar a ese niño, ya sea para recuperar la trayectoria esperada de su desarrollo o bien para optimizar sus capacidades.

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Un diagnóstico precoz favorece el desarrollo y la calidad de vida de los niños y niñas con autismo 

¿Cuáles son las causas?

Los trastornos del espectro del autismo no tienen una única causa conocida. Considerando la complejidad del trastorno y el hecho de que los síntomas y la gravedad varían, probablemente existan muchas causas. La genética y el medio ambiente pueden influir.

¿Qué son las alertas del desarrollo? 

Aunque cada niño/a es diferente a los demás, existe una serie de patrones comunes del desarrollo infantil que sirve de referencia al momento de identificar posibles señales de alerta para la detección del TEA.

Las alertas del desarrollo son características que todos podemos apreciar: pediatras, docentes, padres, abuelos y todas las personas cercanas al niño. Se sugiere que esas características sean más sutiles y más precoces para arribar diagnósticos más tempranos.

  • Si a los 2 meses no sonríe cuando se le mira a los ojos también sonriendo.
  • Si a los 4-5 meses permanece irritable durante gran parte del día, no ríe a carcajadas y no busca que se le preste atención.
  • Si a partir de los 6 meses no expresa alegría con gestos y gritos.
  • Si a los 12 meses no balbucea, no interactúa con los demás con gestos, no señala ni muestra cosas y no trata de alcanzar objetos ni saluda con la mano; tampoco responde a su nombre.
  • Si a los 16 meses no pronuncia ninguna palabra. 
  • Si a los 24 meses no emite frases con sentido de dos palabras (ni siquiera por repetición o imitación). 
  • Si a cualquier edad pierde la capacidad de hablar, balbucear o socializar. 

Encontrar alguna de estas características NO significa que el niño efectivamente tenga algún problema, sino que podría beneficiarse con la consulta con un profesional especializado y una evaluación integral de su desarrollo.

El diagnóstico debe realizarse de forma interdisciplinaria y por profesionales entrenados para obtener la mayor cantidad de datos posible acerca de la modalidad y particularidades de ese niño y, de esta manera, implementar una intervención individualizada.

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Los trastornos del espectro del autismo no tienen una única causa conocida

Detección temprana

¿Porque es importante realizar un diagnóstico precoz? Un diagnóstico precoz es la clave para acceder cuanto antes a una atención temprana específica y especializada, que resulta esencial para favorecer el desarrollo y la calidad de vida de los niños y niñas con autismo, a su vez que favorece el bienestar emocional de las familias. 

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Los trastornos del espectro autista afectan aproximadamente a 1 de cada 100 personas y se presentan en todos los grupos raciales, étnicos y socioeconómicos

Referencia

Sociedad Argentina de Pediatría