Hipertensión y alimentación

Lugones Editorial

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La alimentación cumple un rol clave en el control de la hipertensión. Además, ayuda a bajar de peso y reduce el riesgo de enfermedad cardíaca y accidente cerebrovascular

Por la Lic. María Fernanda Cristoforetti, Editora de Lugones Editorial

Está comprobado que realizar cambios en la alimentación ayuda a controlar la hipertensión. Estos cambios también benefician la pérdida de peso, y reducen las probabilidades de sufrir una enfermedad cardíaca o un accidente cerebrovascular. Será el nutricionista el encargado de armar una dieta saludable teniendo en cuenta los factores de riesgo y otros problemas de salud de cada persona.

¿Qué es la presión arterial?

La presión arterial es la fuerza que la sangre ejerce contra las paredes de las arterias cuando el corazón la bombea. 

Cuando el médico le toma la presión a un paciente, le coloca un brazalete alrededor del brazo que está conectado a una pequeña máquina. Este brazalete se infla y luego se va aflojando poco a poco. La máquina registra el resultado que consiste en dos números: el primer corresponde a la presión arterial sistólica (la presión causada por el corazón al bombear sangre fuera del corazón), el segundo, corresponde a la presión arterial diastólica (la presión que ocurre cuando el corazón se relaja y se llena de sangre).

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Es fundamental controlar periódicamente los valores de presión arterial

¿Cuáles son sus valores?

La presión arterial baja, o hipotensión, es una presión arterial sistólica menor a 90 mm Hg o una presión arterial diastólica de menos de 60 mm Hg. En caso de presión arterial baja, los síntomas son sensación de debilidad, mareos o incluso pueden ocurrir desmayos. Esto puede ser resultado de no haber tomado suficiente líquido, pérdida de sangre, algunas afecciones médicas o medicamentos, incluidos los que se recetan para la presión arterial alta.

La presión arterial normal, en el caso de la mayoría de los adultos, se define como una presión sistólica de menos de 120 mm Hg y una presión diastólica de menos de 80 mm Hg.

La presión arterial alta, o hipertensión, se define como una presión sistólica de 130 mm Hg o más, o una presión diastólica de 80 mm Hg o más.

Para los adultos mayores, a menudo, el primer número (presión sistólica) es de 130 mm Hg o más, pero el segundo número (presión diastólica) es inferior a 80 mm Hg. Este problema se denomina hipertensión sistólica aislada y se debe a la rigidez de las arterias principales que ocurre con la edad. Esta es la forma más frecuente de presión arterial alta en las personas mayores y puede provocar problemas graves de salud, además de dificultad para respirar durante actividades físicas ligeras, mareos al ponerse de pie demasiado rápido y caídas.

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Hay que reducir el consumo de sal al máximo y evitar el salero en la mesa

¿Cómo ayuda la alimentación?

La Dietary Approaches to Stop Hypertension (DASH, Enfoques Alimenticios para Detener la Hipertensión) demostró ser muy efectiva para bajar la presión arterial gracias a que es rica en importantes nutrientes y fibra. Sus principales objetivos incluyen:

  • Reducir el sodio a no más de 2,300 mg por día.
  • Disminuir la grasa saturada a no más del 6% y la grasa total a 27% de las calorías diarias. 
  • Optar por grasas monoinsaturadas, como los aceites de oliva y canola.
  • Preferir los granos integrales a los productos de harina blanca o pasta.
  • Elegir frutas y verduras frescas todos los días. 
  • Consumir nueces, semillas o legumbres (frijoles o guisantes) diariamente.
  • Escoger cantidades modestas de proteína (no más de 18% de las calorías diarias totales). El pescado, la carne de aves sin piel y los productos de soja son las mejores fuentes de proteínas saludables.
  • Leer las etiquetas de los alimentos y prestar atención al nivel de grasa saturada.
  • Evitar o reducir los alimentos que sean ricos en grasa saturada (más de 20% de la grasa total se considera alto).
  • Limitar la cantidad de alimentos procesados y fritos que consume (incluidos los snacks).
  • Reduzca la cantidad de productos horneados preparados comercialmente (tales como 
  • Evitar agregar aderezos o salsas ricos en grasa.
  • Para hacer más sabrosos los platos optar por especias y hierbas como sustitutos de la sal.
  • Reducir el consumo de alcohol.
  • Preferir productos lácteos descremados o bajos en grasa.
  • Quitar el salero de la mesa.
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Está comprobado que realizar cambios en la alimentación ayuda a controlar la hipertensión

Cifras de la Organización Mundial de la Salud

  • Se estima que en el mundo hay 1280 millones de adultos de 30 a 79 años con hipertensión y que la mayoría vive en países de ingresos bajos y medianos.
  • Según los cálculos, el 46% de los adultos hipertensos desconoce que padece esta afección.
  • La hipertensión se diagnostica y trata en menos de la mitad de los adultos que la presenta (solo el 42%).
  • Apenas 1 de cada 5 adultos hipertensos (el 21%) tiene controlada su presión.

Autora: Lic. María Fernanda Cristoforetti. Derechos de reproducción: Sello Editorial Lugones®, Editorial Biotecnológica S.R.L. Se prohíbe la reproducción total o parcial de este artículo sin las autorizaciones de la autora y de la editorial. Obra registrada en la Dirección Nacional del Derecho de Autor, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la República Argentina. Ciudad de Buenos Aires, Argentina.