¿Cuánta sal y azúcar consumir?

Lugones Editorial

Cuánta sal y azúcar consumir

Para su correcto funcionamiento, el organismo necesita sal y azúcar, pero siempre en cantidades moderadas

Por la Lic. María Fernanda Cristoforetti, Editora de Lugones Editorial

Mientras la sal es útil para el mantenimiento de la presión de la sangre y de los fluidos extracelulares, y se encarga de regular el equilibrio hídrico del cuerpo y las funciones nerviosas y musculares, el azúcar proporciona la energía que el organismo necesita para trabajar adecuadamente, y permite incrementar y reponer los depósitos de glucógeno, tanto en el músculo como en el hígado. 

Y los beneficios de estas sustancias continúan: sin sal se interrumpiría la transmisión del impulso nervioso y la contracción de los músculos, y sin azúcar las células no podrían completar su proceso de reproducción y perderían vida. Es decir, resulta tan perjudicial consumir ambos nutrientes en exceso como no hacerlo en absoluto. En este sentido, la clave consiste en hacer un uso moderado: nada de vaciar el salero en las comidas, como tampoco consumir diariamente productos con azúcar procesada (presentes en gaseosas y golosinas).

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La sal y el azúcar siempre con moderación y bajo supervisión médica 

Sal 

El elevado consumo de sodio (>2 g/día, equivalente a 5 g de sal por día) y la absorción insuficiente de potasio (menos de 3,5 gramos por día) contribuyen a la hipertensión arterial y aumentan el riesgo de cardiopatía y accidente cerebrovascular. Y no solo el “salero” es el responsable: los fiambres, snacks y prefritos poseen un gran porcentaje de sal concentrada y son los más peligrosos.

La sal es la principal fuente de sodio en la alimentación. En Argentina, se estima que su consumo es muy elevado: 10-12 g por día. Además, se calcula que la mayor cantidad de sal consumida proviene de los alimentos procesados, y no de la que se agrega al cocinar o comer. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda menos de 5 g diarios (1 cucharadita); de esta manera, se reduce la tensión arterial y el riesgo de enfermedad cardiovascular, accidente cerebrovascular e infarto de miocardio. 

Algunas sugerencias para reducir la sal en la alimentación son:

  • Cocinar sin sal, y de ser necesario, agregar un poco luego de la cocción.
  • Sacar el salero de la mesa.
  • Elegir productos hiposódicos.
  • Moderar el consumo de alimentos procesados.
  • Realzar el sabor de las comidas con hierbas, especias, jugo de limón o ajo, entre otras opciones.
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El elevado consumo de sodio contribuye a la hipertensión arterial, y aumenta el riesgo de cardiopatía y ACV

Azúcar 

La OMS recomienda aplicar medidas en todo el mundo para reducir el consumo de bebidas azucaradas y sus consecuencias para la salud porque, en exceso, el azúcar aumenta el metabolismo y el depósito de grasas, eleva la glucosa en sangre y empeora la situación de pacientes con enfermedades metabólicas, como la diabetes. Desde la entidad, recomiendan que las calorías provenientes de los azúcares no sean más del 10% del total de la ingesta. Y para no sumar calorías vacías, conviene evitar las bebidas y preparados, y las golosinas y galletitas dado que aportan azúcares procesados. Otros consejos son:

  • Reemplazar el consumo de gaseosas por agua o limonada natural.
  • Consumir frutas frescas y jugos caseros no industrializados.
  • Beber infusiones amargas, como el té, café o mate sin el agregado de azúcar.
  • Leer las etiquetas para conocer el porcentaje de azúcar y así optar por otro producto con menor cantidad

Por ende, tanto la sal como el azúcar no son absolutamente malos y ninguno debería prohibirse; la clave está en consumirlos en su justa medida, sin excesos, ni más ni menos.

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El azúcar eleva la glucosa en sangre y empeora la situación de pacientes con enfermedades metabólicas, como la diabetes 

Referencias: Organización Mundial de la Salud

Autora: Lic. María Fernanda Cristoforetti. Derechos de reproducción: Sello Editorial Lugones®, Editorial Biotecnológica S.R.L. Se prohíbe la reproducción total o parcial de este artículo sin las autorizaciones de la autora y de la editorial. Obra registrada en la Dirección Nacional del Derecho de Autor, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la República Argentina. Ciudad de Buenos Aires, Argentina.