Agua para una vida saludable

Lugones Editorial

El agua es clave para que el organismo cumpla todas sus funciones y se mantenga saludable

Por la Lic. María Fernanda Cristoforetti, Editora de Lugones Editorial, Ciudad de Buenos Aires, Argentina

El cuerpo necesita líquidos para mantenerse bien hidratado y funcionar correctamente dado que el agua forma el 85% de la sangre, el 90% del cerebro, el 13% de la piel y casi el 70% de los músculos, incluso constituye cerca del 60% del peso total de una persona, dato que varía en función de diferentes aspectos como la cantidad de grasa corporal, la actividad física realizada, el estado de salud y la edad. Es decir, el agua es el elemento básico de los seres vivos porque es esencial para el equilibrio hidroelectrolítico y térmico, y diversos procesos metabólicos. En cambio, si ocurre una reducción de un 2% del agua corporal, se alteran la termorregulación y el volumen plasmático. 

Por lo tanto, la recomendación de los especialistas es beber como mínimo dos litros de agua diariamente, o un litro y medio y completar el resto con el consumo de frutas y verduras. 

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Conviene beber agua antes, durante y después del ejercicio 

A toda hora

Beber dos litros de agua diariamente brinda enormes beneficios para la salud. Además de ser indispensable para los procesos de digestión, absorción, distribución de nutrientes, transporte y desecho de elementos tóxicos, cumple otras funciones como:

  • Estimula el correcto funcionamiento metabólico, incluso del hígado, los riñones y los sistemas digestivo e inmunológico.
  • Las articulaciones se lubrican y la resistencia de los ligamentos mejora. 
  • Disminuye la probabilidad de cálculos o piedras en el riñón y la incidencia de infecciones urinarias.
  • Mantiene los niveles adecuados de acidez.
  • Mantiene las mucosas hidratadas con lo cual disminuyen las probabilidades de infecciones virales como gripe, resfríos o diversas afecciones respiratorias.
  • Disminuye notablemente el riesgo de problemas cardíacos.
  • Regula la temperatura corporal.
  • Facilita la digestión y previene el estreñimiento.
  • Sirve de aliada para adelgazar dado que suprime el apetito y permite que el cuerpo metabolice las grasas más eficientemente. 
  • Su consumo es vital para preservar la salud del cabello, las uñas y la piel. 
  • Una buena hidratación favorece la circulación sanguínea lo cual disminuye la posibilidad de que los depósitos de grasa se acumulen en zonas problemáticas de la piel y se presente celulitis. Por supuesto que además de beber agua es fundamental cuidar la dieta y realizar ejercicio diariamente.
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La recomendación es beber como mínimo dos litros de agua diariamente, o un litro y medio, y completar el resto con el consumo de frutas y verduras

En ayunas

Cuando se bebe agua con el estómago vacío también se obtienen saludables ventajas como la regulación de la temperatura interior, la hidratación de los órganos vitales, la mejor absorción de los nutrientes y la oxigenación de las células. Otros beneficios son:

  • Favorece la eliminación de toxinas y desechos.
  • Es esencial para que las células del cerebro reciban sangre oxigenada.
  • Mejora el tracto digestivo dado que limpia el colon y facilita la absorción de nutrientes que luego darán los alimentos.
  • Actúa como un lubricante natural para los músculos y articulaciones.
  • Activa las reacciones químicas del cuerpo.
  • Aumenta el volumen de la orina y consecuentemente la acción de drenaje de los riñones.

Actividad física

Las necesidades de beber agua aumentan al momento de realizar ejercicio y debe hacerse:

  • Antes. Se sugiere beber entre 400 y 600 ml de agua entre una y dos horas antes de empezar el entrenamiento. 
  • Durante. Conviene beber líquidos a intervalos regulares a fin de reponer el agua y los electrolitos que se pierden durante la actividad, y mantener estables los niveles de glucosa en sangre. Por ende, se aconseja consumir entre 200 y 250 ml de agua cada 20-25 minutos de ejercicio físico. 
  • Después. La rehidratación luego del ejercicio sirve para “apagar” la sensación de sed y enfriar el cuerpo. Sin embargo, el agua que se ingiere al terminar la actividad física rápidamente “sale” nuevamente a través del sudor; este proceso es normal dado que el organismo aún sigue activado metabólicamente y su temperatura tardará en descender. Por esta razón, el agua apenas hidrata el interior, aparta la sed y se encarga de bajar la temperatura elevada; la verdadera hidratación es aquella que se efectúa en las horas posteriores.

Autora: Lic. María Fernanda Cristoforetti. Derechos de reproducción: Sello Editorial Lugones®, Editorial Biotecnológica S.R.L. Se prohíbe la reproducción total o parcial de este artículo sin las autorizaciones de la autora y de la editorial. Obra registrada en la Dirección Nacional del Derecho de Autor, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la República Argentina. Ciudad de Buenos Aires, Argentina.