En la mañana del jueves 29 de octubre, en el XXV Congreso Argentino Diabetes 2026, se desarrollarán diversos simposios dedicados al abordaje de la seroconversión, las complicaciones de la diabetes y MASLD
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En el Congreso Diabetes 2026, el evento más importante de la diabetología del país, se presentarán los simposios: “Abordaje de la seroconversión y oportunidades terapéuticas en estadios preclínicos”, “MASLD y diabetes: inflamación y disfunción metabólica”, “Complicaciones de la diabetes en el adulto mayor” y “Complicaciones crónicas, más allá del riñón y corazón”.
SIMPOSIO: Abordaje de la seroconversión y oportunidades terapéuticas en estadios preclínicos
Con la coordinación de la Dra. Mabel Ferraro, diversos disertantes debatirán acerca de esta problemática en la mañana del jueves 29 de octubre.
¿Cómo actuar ante la seroconversión?
Paula Paz Povedano
La autoinmunidad en diabetes mellitus tipo 1 (DM1) se ha identificado por la presencia de anticuerpos circulantes frente a antígenos de células β (seroconversión) y suelen detectarse mucho antes de que la diabetes se manifieste clínicamente. Los autoanticuerpos de los islotes incluyen: GADA, IAA, IA-2A y ZnT8A
La DM1 puede ser descripta en estadios: dos o más autoanticuerpos con normoglucemia (estadio 1) o disglucemia (estadio 2), o valores de glucosa por ADA para diabetes 1 (estadio 3).
Hoy contamos con guías destinadas a elaborar un plan de seguimiento en estadios preclínicos. El acompañamiento interdisciplinario es clave y debe apoyarse en la educación, el monitoreo metabólico y el acompañamiento psicoemocional.
La frecuencia del monitoreo depende del estadio y la edad del individuo. Un solo autoanticuerpo positivo: indica un riesgo aumentado (15%) para DM1. El monitoreo metabólico es cada 6 meses en < de 3 años durante 3 años y luego anualmente por 3 años más. En niños >de 3 años es anual por 3 años. En adultos, cada 3 años y eventualmente, una vez al año para aquellos con familiar de 1er grado con DM1, riesgo genético aumentado, antecedentes de disglucemia o hiperglucemia ante estrés.
- Estadio 1: cada 3 meses en < de 3 años, cada 6 meses entre 3 y 9 años y cada 12 meses en niños > de 9 años y adultos.
- Estadio 2: cada 3 meses en niños y cada 6 meses en adultos.
Existen diversas herramientas para evaluar el riesgo de progresión a E3 clínico.
PTOG sigue siendo el estándar de oro para diagnóstico de Estadios en DT1, puede ser compleja por múltiples extracciones de sangre, sobre todo en niños pequeños.
- HbA1c: medida complementaria, junto con MCG, da una predicción bastante solida de progresión, más factible y como una alternativa menos invasiva que la PTOG, un aumento del 10% aun en valores normales durante el seguimiento, indica riesgo de progresión. Puede verse afectada por otras enfermedades que alteren la hemoglobina.
- MCG: útil y de fácil acceso. Luego de varios estudios observacionales se evaluó que estar un 10% por encima de 140, predice un riesgo del 85% de progresión en 1 año.
- Monitoreo capilar: accesible y útil en domicilio en caso de enfermedades intercurrentes.
- Péptido C: marcador universal de función de célula beta.
La detección temprana no cambia la historia natural de la DM1 por sí sola, lo que cambia la historia es el acompañamiento brindado después del diagnóstico en estadios preclínicos.

La Dra. Paula Paz Povedano disertara sobre “¿Cómo actuar ante la seroconversión?”
Utilidad del péptido C: ¿cómo, cuándo y dónde?
Adrián Proietti
El péptido C es un biomarcador fundamental para evaluar la función y la reserva de las células beta pancreáticas. Al secretarse en cantidades equimolares con la insulina, no sufrir un metabolismo hepático significativo de primer paso y poseer una vida media más prolongada (de tres a siete veces mayor que la insulina), ofrece una estimación precisa de la secreción endógena de insulina sin sufrir reactividad cruzada con la insulina exógena.
¿Cómo medirlo? La determinación del péptido C puede realizarse en sangre (suero o plasma) o en orina, frecuentemente utilizando la ratio péptido C/creatinina en orina (UCPCR). Las estrategias de prueba incluyen muestras en ayunas, aleatorias (sin ayuno) y pruebas de estimulación formal. Aunque las pruebas de estimulación, como la prueba de tolerancia a la comida mixta (MMT) y la estimulación con glucagón (GST), son consideradas el estándar de oro por su excelente sensibilidad para detectar la secreción residual, la medición aleatoria sin ayuno resulta la más práctica en la clínica habitual para clasificar con precisión la deficiencia severa de insulina.
Es importante tener en cuenta que existe una variabilidad significativa entre los distintos ensayos comerciales e inmunoensayos automatizados, por lo que la estandarización de estas pruebas sigue siendo una necesidad clínica urgente, Además, como innovación reciente, se han desarrollado dispositivos portátiles basados en matrices de microagujas para la monitorización continua y mínimamente invasiva del péptido C en el líquido intersticial (ISF).
¿Cuándo medirlo? Las principales aplicaciones clínicas para su medición incluyen:
- Clasificación de la diabetes. Es clave para diferenciar entre diabetes tipo 1 (DM1), DM2 y formas monogénicas, especialmente cuando hay superposición de síntomas. Su medición se considera una intervención muy rentable en pacientes con más de 3 años de evolución del diagnóstico. Valores aleatorios <200 pmol/l confirman DM1 o deficiencia severa de insulina, mientras que niveles >600 pmol/l sugieren DM2.
- Evaluación de hipoglucemia. Se utiliza para investigar episodios hipoglucémicos y predecir la variabilidad glucémica; un péptido C bajo se asocia con un mayor riesgo de hipoglucemia en terapias con insulina.
- Predicción de respuesta terapéutica: Es útil para pronosticar la remisión de la diabetes tras cirugía bariátrica, evaluar la eficacia de tratamientos con análogos de GLP-1 y guiar la retirada segura de la terapia con insulina.
En conclusión, elegir la estrategia y el momento adecuados para medir el péptido C facilita enormemente la clasificación, el pronóstico y el manejo personalizado del paciente con DM.

“Utilidad del péptido C: ¿cómo, cuándo y dónde?” será la segunda charla del Simposio a cargo del Dr. Adrián Proietti
Terapias farmacológicas en estadios preclínicos
Ingrid Libman
La diabetes mellitus tipo 1 (DM1) es una enfermedad autoinmune heterogénea y multifactorial, caracterizada por la pérdida progresiva de células beta en el páncreas y la necesidad de tratamiento con insulina de por vida. Se está produciendo un cambio de paradigma en el tratamiento de la DM1: más allá de la reposición de insulina en la fase clínica (estadio 3), se busca abordar el proceso autoinmune subyacente en etapas más tempranas de la enfermedad (estadio 1 o 2).
Teplizumab, un anticuerpo monoclonal humanizado anti-CD3, es el primer tratamiento aprobado capaz de modificar el curso de la DM preclínica en estadio 2, y ya está disponible en varios países. En un ensayo clínico aleatorizado de fase 2, un ciclo de tratamiento de 14 días retrasó más de 2 años la media de tiempo hasta la aparición de la DM clínica y se asoció con un menor riesgo de progresión en comparación con el placebo.
Actualmente se investigan otros fármacos, como la globulina antitimocítica (ATG) (una preparación de anticuerpos utilizada en trasplantes de órganos sólidos), golimumab (un anticuerpo monoclonal específico contra el TNF-alfa, una citocina proinflamatoria) y baricitinib (un inhibidor de la tirosina quinasa), entre otros. Estudios multicéntricos e internacionales, como TrialNet e INNODIA, han sido fundamentales para el avance en este campo.
Sin duda, las nuevas estrategias se centrarán cada vez más en terapias combinadas y personalizadas con fármacos inmunomoduladores. La intervención temprana ofrece perspectivas prometedoras para retrasar o prevenir el inicio de esta enfermedad mediada por el sistema inmune y para mejorar los resultados clínicos. No obstante, persisten algunas limitaciones, como la escasez de datos de seguimiento a largo plazo y la necesidad de mejorar la estratificación del riesgo. Con los continuos avances y esfuerzos, la intervención temprana podría transformar el paradigma del tratamiento de la DM1, pasando del manejo de la enfermedad a su retraso o prevención.

La Dra. Ingrid Libman, de Estados Unidos, expondrá sobre “Terapias farmacológicas en estadios preclínicos”
SIMPOSIO: MASLD y diabetes: inflamación y disfunción metabólica
El Dr. Edgardo Trinasjtic será el encargado de coordinar el segundo simposio de la mañana del 29 de octubre.
Inflamación y resistencia a la insulina como motor del daño multiorgánico
Flavio Francini
La insulinorresistencia (IR), caracterizada por una disminución de la respuesta a la acción de la insulina en el músculo esquelético, el hígado y el tejido adiposo, tiene un rol central en la fisiopatogenia de la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) así como de otras enfermedades cardiometabólicas. En la actualidad, la IR es reconocida como un trastorno sistémico estrechamente asociado con la inflamación crónica de bajo grado, procesos que se potencian mutuamente y favorecen el daño multiorgánico progresivo.
La obesidad visceral desempeña un papel fundamental en esta interacción a través de la hipertrofia adipocitaria, la infiltración de macrófagos y la liberación de citocinas proinflamatorias. Estas alteraciones activan vías inflamatorias intracelulares que interfieren con la señalización de la insulina y perpetúan un círculo vicioso entre inflamación e IR.
La persistencia de estos mecanismos favorece el estrés oxidativo, la disfunción endotelial y la fibrosis tisular, contribuyendo a la presencia de eventos cardiovasculares, esteatosis hepática asociada a disfunción metabólica (MASLD), enfermedad renal crónica y deterioro cognitivo. Asimismo, reduce la captación de glucosa en el músculo esquelético y acelera la pérdida funcional de las células β pancreáticas, favoreciendo la progresión hacia la DM2.
En resumen, la evidencia disponible demuestra que la insulinorresistencia y la inflamación constituyen mecanismos fisiopatológicos interdependientes que impulsan la aparición y progresión de las enfermedades metabólicas crónicas.

El Dr. Flavio Francini expondrá sobre “Inflamación y resistencia a la insulina como motor del daño multiorgánico”
Medicina de precisión e IA: futuras estrategias de tratamiento y diagnóstico de MASLD
Diego Carulla
La inteligencia artificial (IA) ha transformado el diagnóstico y el manejo de la enfermedad por hígado graso asociada a disfunción metabólica (MASLD). Los modelos de machine learning integran datos clínicos, biomarcadores bioquímicos e imágenes para detectar y estratificar la enfermedad de forma no invasiva, con algoritmos que alcanzan AUC de hasta 0.91 para fibrosis avanzada.
La medicina de precisión incorpora datos multiómicos -genómica, lipidómica, transcriptómica, proteómica- para identificar biomarcadores de riesgo mecanístico temprano y diseñar intervenciones personalizadas. La IA también permite mapear la interconexión sistémica entre MASLD, resistencia a la insulina y diabetes tipo 2, mejorando la estratificación del riesgo cardiovascular y renal.
El uso de métodos explicables como SHapley Additive exPlanations (SHAP) aumenta la confianza clínica en estos modelos. Los principales desafíos incluyen la alta dimensionalidad de los datos, la heterogeneidad de cohortes y la necesidad de validación externa en poblaciones diversas para garantizar generalización. La transición hacia modelos de inferencia causal y la integración del monitoreo dinámico en algoritmos de apoyo a la decisión clínica representan las perspectivas más prometedoras.

El Dr. Edgardo Trinasjtic será el encargado de coordinar el simposio “MASLD y diabetes: inflamación y disfunción metabólica”
Morbimortalidad no cardiovascular asociada a MASLD: evidencia actual
Martín Atilio Maraschio
La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD) constituye la manifestación hepática del síndrome cardio-reno-metabólico y afecta aproximadamente al 30% de la población adulta mundial. Aunque la enfermedad cardiovascular continúa siendo la principal causa de muerte, la evidencia reciente demuestra que MASLD también incrementa de manera independiente la morbimortalidad no cardiovascular, particularmente por enfermedad hepática avanzada, neoplasias y enfermedad renal crónica (ERC), consolidando el concepto de una enfermedad sistémica con importantes repercusiones extrahepáticas.
La fibrosis hepática representa el principal determinante de los desenlaces clínicos y el predictor más robusto de mortalidad. La progresión hacia esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH), fibrosis avanzada y cirrosis incrementa el riesgo de hipertensión portal, insuficiencia hepática y carcinoma hepatocelular (CHC). Sin embargo, un porcentaje considerable de los casos de CHC relacionados con MASLD se desarrolla en ausencia de cirrosis, limitando las estrategias tradicionales de vigilancia y resaltando la necesidad de modelos de estratificación de riesgo basados en biomarcadores y pruebas no invasivas.
La carga oncológica asociada a MASLD ha adquirido creciente relevancia. Estudios poblacionales y metaanálisis recientes muestran un aumento significativo del riesgo de cáncer colorrectal, pancreático, mamario, endometrial y renal, incluso tras ajustar por obesidad y diabetes tipo mellitus 2 (DM2). Los mecanismos involucrados incluyen resistencia a la insulina, inflamación crónica de bajo grado, lipotoxicidad, estrés oxidativo y alteraciones inmunometabólicas que favorecen la carcinogénesis. Un metaanálisis reciente demostró que MASLD se asocia con un incremento del 24% en la mortalidad relacionada con cáncer (HR 1,24; IC 95% 1,19–1,29), destacando que el impacto pronóstico de la enfermedad excede el compromiso hepático.
La ERC constituye otra complicación mayor. La inflamación sistémica, la activación de vías profibróticas, la disfunción endotelial y la resistencia a la insulina favorecen el deterioro progresivo de la función renal independientemente de la presencia de hipertensión o DM. La coexistencia de ERC y MASLD duplica aproximadamente el riesgo de mortalidad global y se asocia con mayor utilización de recursos sanitarios.
Finalmente, la evidencia emergente vincula a MASLD con sarcopenia, fragilidad, osteoporosis, apnea obstructiva del sueño, deterioro cognitivo y peor calidad de vida, reforzando su naturaleza multisistémica. En consecuencia, el manejo clínico debe trascender la prevención cardiovascular e incorporar la identificación precoz de fibrosis avanzada, la evaluación del riesgo oncológico y renal, y un tratamiento intensivo de la disfunción metabólica mediante un enfoque multidisciplinario. Este cambio de paradigma es fundamental para reducir la carga global de morbimortalidad asociada a MASLD.
SIMPOSIO: Complicaciones de la diabetes en el adulto mayor
Con la coordinación del Dr. Osvaldo Fretes se desarrollará este simposio orientado a las complicaciones que padece el adulto mayor con diabetes.
Trastornos cognitivos
Gustavo Díaz Gerevini
La cognición es un proceso continuo que nos permite adaptarnos a los problemas del medio ambiente. Es un complejo de sistemas que forman parte del sistema nervioso central, periférico y sus efectores, es decir, sistema osteomioarticular, su respuesta depende de su interacción. La falla de uno de ello lleva al deterioro cognitivo la pérdida de la sensibilidad y la motilidad y viceversa.
Esta interacción puede desarrollarse, se puede mejorar o afectar por desudo, o por patología crónicas y sistémicas como la diabetes mellitus (DM). Entenderlo, permite adecuar la educación, los recursos no farmacológicos y farmacológicos para que su afectación a lo largo de la historia natural de la diabetes no se sume a la disminución progresiva de las capacidades de una persona y lograr que ellas se mantengan o retrograden de un estadio al cual podríamos considerar como pre sintomático la fragilidad.
Invitamos a una apertura mental de entender al ser humano en su totalidad y llevarla a la práctica cotidiana, ya que el deterioro de las capacidades cognitivas, el control emocional, el aprendizaje y la movilidad en adultos mayores con DM constituye un problema sociosanitario global dada la alta prevalencia de la enfermedad, su impacto en el sistema de salud y la sociedad, y la carga de sufrimiento para los afectados y sus familias.
En esta revisión, destacamos el problema, sus causas, presentación e historia natural. Proponemos un enfoque de prevención y tratamiento, ya que la etapa de adulto mayor se caracteriza por su heterogeneidad y la escasez de recursos. Este es un llamado a crear conciencia y considerar el envejecimiento como un proceso que es simplemente otra etapa de la vida humana, y que esta etapa puede ser “saludable” o estar acompañada de procesos patológicos que afectan la calidad de vida del individuo y su entorno. Es importante considerar la búsqueda de nuevas estrategias y recursos para abordar este problema.
Enfatizamos que la DM es el problema metabólico más frecuente en adultos mayores, afectando al 30% de ellos. Todas las células del cuerpo, porque comparten mecanismos básicos para la utilización de nutrientes, se ven afectadas. El sistema nervioso central consume la mayor cantidad de nutrientes, lo que lo convierte en uno de los sistemas más afectados. Tenemos la oportunidad de aplicar el conocimiento acumulado para comprender la diabetes y los recursos a nuestra disposición. En esta revisión, ofrecemos una visión general de estos recursos y su relación con la prevención y el tratamiento de este problema metabólico y neurológico.

El Dr. Gustavo Díaz Gerevini disertará sobre “Trastornos cognitivos”
Cuidado oftalmológico en el adulto mayor con diabetes
Claudia Issa
Según el Global Health Data, dentro de los problemas oculares que generan baja visión o ceguera, la diabetes mellitus (DM) ocupa el quinto lugar y es liderada por la catarata como causa de ceguera y la ametropía no corregida como la causa de baja visión.
En la actualidad más del 29% de las personas mayores a 65 años tiene DMy se espera que este porcentaje aumente rápidamente en las próximas décadas. En esta población, el cribado para complicaciones de la DM debe individualizarse priorizando la detección de complicaciones que puedan provocar deterioro del estado funcional o la calidad de vida del paciente y su entorno.
Más allá de la retinopatía diabética, los adultos mayores con DM presentan con frecuencia otros trastornos oculares relacionados con la edad, incluyendo cataratas, glaucoma y degeneración macular asociada a la edad, los cuales contribuyen adicionalmente al deterioro visual y al declive funcional.
En relación con las complicaciones oftalmológicas, las guías internacionales enfatizan la necesidad de un abordaje integral en adultos mayores, recomendando un tamizaje anual mediante retinografía o examen de fondo de ojo, adaptado a la situación clínica y funcional del paciente.
En este grupo etario, el envejecimiento ocular y la coexistencia de comorbilidades potencian el impacto a este nivel, la progresión de la enfermedad se ve influenciada por factores como la duración prolongada de la DM, el control glucémico subóptimo, la hipertensión arterial y la dislipidemia.
El envejecimiento conlleva cambios estructurales en la retina y el cristalino, que en el marco de hiperglucemia crónica pueden agravar la vulnerabilidad del paciente en muchos aspectos. Algunos estudios poblacionales han indicado que las cataratas, el glaucoma y la degeneración macular relacionada con la edad son las principales causas de deterioro visual y están asociados con el riesgo de caída en adultos mayores.
En conclusión, la oftalmopatía diabética en el adulto mayor exige estrategias personalizadas que integren la evidencia científica con las particularidades del envejecimiento. Es imperativo detectar precozmente alteraciones visuales que afecten la calidad de vida del paciente e implementar tratamientos que mejoren la visión de los mismos. La implementación de programas de tamizaje accesibles y el fortalecimiento del trabajo interdisciplinario son pilares para reducir la carga de ceguera prevenible en esta población.

“Cuidado oftalmológico en el adulto mayor con diabetes” será la presentación de la Dra. Claudia Issa
SIMPOSIO: Complicaciones crónicas, más allá del riñón y corazón
El último simposio de la mañana del jueves 29 de octubre contará con la coordinación de la Dra. Viviana Cogo.
Complicaciones oculares y nuevos tratamientos para la diabetes: ¿qué sabemos hoy?
Santiago Lima
Los agonistas del receptor del GLP-1 han transformado el tratamiento de la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) y la obesidad, pero en los últimos años surgieron interrogantes sobre su seguridad ocular, especialmente a partir de señales provenientes de estudios observacionales y reportes de farmacovigilancia.
Esta disertación revisa críticamente la evidencia disponible sobre las principales complicaciones oftalmológicas potencialmente asociadas a estos tratamientos, incluyendo el empeoramiento precoz de la retinopatía diabética, la neuropatía óptica isquémica anterior no arterítica (NAION) y la degeneración macular relacionada con la edad. Se analizarán los mecanismos fisiopatológicos propuestos, las fortalezas y limitaciones de los estudios observacionales y de los ensayos clínicos aleatorizados, con especial énfasis en la evidencia de mayor jerarquía metodológica.
Asimismo, se discutirán los resultados del metaanálisis más reciente de ensayos cardiovasculares, que no demuestra un aumento significativo del riesgo de eventos oculares graves con los diferentes agonistas del GLP-1, aunque persisten incertidumbres debido a la baja frecuencia de estos eventos. Finalmente, se presentarán recomendaciones prácticas para la evaluación del riesgo, el seguimiento oftalmológico y la toma de decisiones clínicas individualizadas, con el objetivo de brindar a los profesionales una visión equilibrada y basada en la evidencia sobre la seguridad ocular de los fármacos antidiabéticos de nueva generación.

“Complicaciones oculares y nuevos tratamientos para la diabetes: ¿qué sabemos hoy?” será el interrogante que planteará el Dr. Santiago Lima en su disertación
Complicaciones en pediatría más allá del control glucémico
Guadalupe Pietropaolo
Las complicaciones microvasculares y macrovasculares clínicamente manifiestas relacionadas con la diabetes mellitus 1 (DM1) son infrecuentes durante la infancia y la adolescencia. Sin embargo, las alteraciones funcionales y estructurales se inician precozmente en la vida de forma subclínica. La estrategia fundamental en la atención pediátrica exige identificar e intervenir tempranamente sobre sus factores de riesgo (FR) modificables: hiperglucemia, dislipidemia, obesidad, tabaquismo e hipertensión arterial (HTA).
La exposición a largo plazo a la hiperglucemia, medida por la hemoglobina glicosilada (HbA1c), se ha reconocido tradicionalmente como el principal FR de complicaciones. Evidencia reciente proveniente de grandes cohortes globales, como el registro internacional SWEET y análisis transversales con monitoreo continuo de glucosa (MCG), han demostrado que determinadas métricas derivadas del MCG, como la variabilidad glucémica, la hipoglucemia, el bajo tiempo en rango, se asocian de forma independiente con una mayor prevalencia de factores de riesgo cardiovascular (FRCV): dislipidemia, sobrepeso y aumento de la presión arterial. Estos factores representan determinantes adicionales del riesgo cardiovascular, más allá del control glucémico.
Por su parte, la detección de la HTA en el consultorio resulta con frecuencia insuficiente al enmascarar la HTA nocturna o alteraciones del ritmo circadiano de la presión arterial. Tradicionalmente, las guías internacionales de consenso han recomendado el Monitoreo Ambulatorio de la Presión Arterial (MAPA) para confirmar el diagnóstico de HTA. Sin embargo, la evidencia científica acumulada durante los últimos años sugiere un papel más amplio como herramienta para la estratificación precoz del riesgo cardiovascular.
Múltiples estudios, algunos realizados en pacientes normotensos en el consultorio, han demostrado que la hipertensión nocturna aislada y el patrón non-dipping (ausencia del descenso fisiológico de la presión arterial >10% durante el sueño) preceden al desarrollo de albuminuria y de retinopatía diabética. La pérdida de descenso nocturno podría ser secundaria a disfunción autonómica y rigidez vascular. En una revisión sistemática se encontró que pequeñas diferencias medias en los parámetros de presión arterial, medidas mediante MAPA, entre personas con DM1 se asocian con una menor incidencia o riesgo de progresión de la nefropatía y la retinopatía.
A pesar de los avances significativos en el tratamiento de la DM1, la principal causa de mortalidad en esta población es la enfermedad cardiovascular. En consecuencia, el abordaje actual de la DM1 pediátrica debe trascender el control glucémico aislado e incorporar la búsqueda sistemática y el tratamiento precoz de los FRCV modificables.

La Dra. Guadalupe Pietropaolo cerrará los simposios de la mañana del jueves con el tema “Complicaciones en pediatría más allá del control glucémico”








