Con la dinámica de “4 voces en 10 minutos”, en el XXV Congreso Argentino Diabetes 2026, el jueves 29 de octubre destacados especialistas debatirán acerca de diversos aspectos de la diabetes
Lugones Editorial©
En la modalidad de “4 voces en 10 minutos” diferentes especialistas debatirán acerca de: “Reinterpretando la diabetes tipo 1: predicción, estadios y consecuencias clínicas”, “Mujer y diabetes: el cuarto trimestre”, “Educación en la población vulnerable” y “Nuevos paradigmas en la prevención de complicaciones en diabetes” en el marco del Congreso Diabetes 2026.
4 VOCES EN 10 MINUTOS: Reinterpretando la diabetes tipo 1: predicción, estadios y consecuencias clínicas
La Dra. Adriana Roussos será la coordinadora del primer “4 voces en 10 minutos” que se presentará el jueves 29 de octubre.
Experiencia global en predicción de diabetes tipo 1. ¿Hay experiencia en la Argentina?
Liliana Trifone
La diabetes mellitus tipo 1 (DM1) es una enfermedad crónica con predisposición genética e influencias medioambientales, en etapas tempranas de la vida. Los estudios de monitoreo de individuos de riesgo con autoanticuerpos (ATC +) positivos, originaron un cambio de paradigma de la enfermedad, la historia natural de la DM1 es considerada actualmente “un continuo de estadios presintomáticos”, a partir del riesgo genético, (estadio 1 y 2) que reflejan los cambios autoinmunes y metabólicos progresivos que llevan a la enfermedad manifiesta DM tipo1 (estadio 3).
El screening de individuos con autoanticuerpos forma parte de los programas para detección de niños, adolescentes y adultos que tienen alto riesgo de desarrollar DM1, por tener un familiar de primer grado con DM1 o riesgo genético conocido por genotipos HLA. Sin embargo, más del 90% de las personas con debut de (DM1) no presenta antecedentes familiares ni marcadores genéticos predisponentes conocidos.
Los criterios de Wilson y Jungner (OMS), que sustentan los objetivos del cribado de autoanticuerpos, en la población general incluyen: reducir la incidencia de cetoacidosis diabética (CAD)al diagnóstico, disminuir los costos sanitarios por CAD y terapéutica de la DM1, acceder a terapias modificadoras de la enfermedad y participación en ensayos clínicos.
En Europa se están llevando a cabo diversos programas de screening: FRiDA, DiAUNION, ELSA, Betty Study como parte del EDENT1FI, INNODIA (Pan Europeo), BABDIAB/BABYDIET, GPPAD, UNISCREEN Italia, TIDRA en adultos. La Plataforma Global para la Prevención de la Diabetes Autoinmune (GPPAD) y el Estudio Finlandés (DIPP) analizan marcadores genéticos de riesgo de DM1 en recién nacidos.
TRIALNET, en EE.UU., realiza detección de autoanticuerpos (Auto ATC) en familiares y ahora incluye a la población general de 3 a 45 años. En 200.000 familiares ya evaluados, el 5% presentaba al menos un ATC+ y aproximadamente el 2,5% tenía múltiples ATC+. Tanto la cohorte DIPP en Finlandia como el estudio TEDDY realizaron pruebas de cribado en lactantes con haplotipos HLA de alto riesgo y observaron que una cuarta parte de los participantes desarrolló autoinmunidad (ATC+) y más del 3% desarrolló DM1.
En el ensayo de la Plataforma Global para la Prevención de la Diabetes Autoinmune (GPPAD) se demostró que las personas con un alto riesgo genético de DM1 tenían una probabilidad mayor al 10 % de desarrollar (Auto ATC) antes de los 6 años.
Los métodos de screening podrían integrarse con las pruebas de detección neonatal o con las visitas de atención primaria pediátrica. El estudio Fr1da, realizado en Baviera (Alemania), realizó screening en niños, mostró una prevalencia del 0,31% para los estadios 1 y 2 en niños en preescolares de la población general. La incidencia de cetoacidosis diabética (CAD) en la población cribada fue significativamente menor a 3,2 % frente a una tasa de referencia del 20 %.
El programa Autoimmunity Screening for Kids (ASK) de Colorado, USA realizó un cribado de autoinmunidad (Auto- ATC) en niños y jóvenes de entre 2 y 17 años, con una prevalencia de 0,5 % de DM1 en estadio inicial. Los modelos económicos del programa ASK indicaron que el screening es costo-efectivo si las tasas de CAD se redujeran un 20 % y los niveles de HbA1c disminuyeran un 0,1 % a lo largo de la vida.

“Experiencia global en predicción de diabetes tipo 1. ¿Hay experiencia en la Argentina?” será la primera charla del “4 voces en 10 minutos” a cargo de la Dra. Liliana Trifone
Reclasificación de la diabetes tipo 1 desde la fisiopatología
Alejandro de Dios
Durante décadas, la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) fue definida como una enfermedad caracterizada por la destrucción autoinmune de las células β y diagnosticada a partir de la aparición de hiperglucemia. Sin embargo, los avances alcanzados en los últimos años han transformado profundamente esta concepción. La evidencia proveniente de estudios longitudinales, biomarcadores inmunológicos, genética y ensayos de prevención demuestra que la DM1 constituye un proceso biológico continuo, heterogéneo y dinámico, cuyo inicio precede varios años a las manifestaciones clínicas.
Este nuevo paradigma propone reclasificar la enfermedad desde su fisiopatología más que desde la glucemia. La presencia de autoinmunidad contra la célula β, la progresión variable del daño inmunológico, la pérdida gradual de la masa y función β celular y la interacción con factores genéticos y ambientales permiten comprender la DM1 como un continuo evolutivo con diferentes velocidades de progresión. En este contexto, la clasificación por estadios (1, 2 y 3) representa mucho más que una herramienta académica: redefine el momento del diagnóstico, identifica oportunidades para el seguimiento y abre la posibilidad de intervenir antes de la aparición de la diabetes clínica.
Al mismo tiempo, la DM1 deja de considerarse una entidad uniforme. La heterogeneidad inmunológica, genética, metabólica y clínica ha impulsado el desarrollo de conceptos como endotipos y trayectorias fisiopatológicas diferenciadas, capaces de explicar la variabilidad en la edad de presentación, la velocidad de progresión, la respuesta inmunológica y la preservación de la función β celular. Esta visión constituye la base de la medicina de precisión aplicada a la diabetes autoinmune y del desarrollo de terapias modificadoras de la enfermedad.
En esta disertación revisaré los fundamentos fisiopatológicos que sustentan la reclasificación actual de la DM1, la evidencia que respalda el modelo por estadios y el concepto de heterogeneidad biológica. Asimismo, detallaré las implicancias clínicas de este cambio conceptual sobre las estrategias de pesquisa, la interpretación del riesgo, la indicación de inmunoterapia y el seguimiento de las personas con autoinmunidad positiva. Comprender la DM1 como un proceso biológico continuo obliga a replantear el momento del diagnóstico y redefine el papel del diabetólogo en una etapa en la que prevenir o retrasar la enfermedad clínica comienza a ser una posibilidad real.

El Dr. Alejandro de Dios disertará sobre “Reclasificación de la diabetes tipo 1 desde la fisiopatología”
Estrategia de medición y acompañamiento del estrés y ansiedad en estadio 2 de la diabetes tipo 1
María Laura Macías
La identificación de la diabetes mellitus tipo 1 (DM1) en estadios tempranos mediante programas de screening poblacional ha modificado el enfoque tradicional de la enfermedad, incorporando la atención de las necesidades psicosociales desde la etapa presintomática.
Los documentos de consenso recomiendan la evaluación sistemática del bienestar psicosocial, la adaptación familiar, la comprensión del riesgo y las necesidades educativas desde los estadios tempranos de la DM1. Si bien estas recomendaciones no establecen instrumentos psicométricos específicos, la literatura especializada respalda el empleo de escalas validadas y estrategias para evaluar ansiedad, depresión, distrés relacionado con la DM, evaluación periódica de percepción del riesgo, calidad de vida y funcionamiento familiar. La comunicación de un resultado positivo para autoanticuerpos puede generar incertidumbre, ansiedad, síntomas depresivos, sobrecarga emocional y dificultades en la comprensión del riesgo, especialmente en los cuidadores, por lo que se recomienda incorporar apoyo psicológico desde el momento del screening para reducir el estrés.
La incorporación sistemática de estas herramientas permitiría detectar precozmente factores de vulnerabilidad psicológica, orientar intervenciones psicoeducativas individualizadas y fortalecer la adaptación de las familias. El diagnóstico en estadios tempranos puede vivirse como amenazante, incontrolable e impredecible. En este contexto, la evaluación de variables cognitivas, emocionales y comportamentales constituye un componente esencial del seguimiento integral en los estadios tempranos de la DM1y un aspecto prioritario para el desarrollo de modelos de atención centrados en la persona y su familia. La integración de estrategias psicoeducativas y herramientas de evaluación en salud mental constituye un componente esencial para reducir el impacto psicológico del diagnóstico presintomático a través del monitoreo continuo interdisciplinario para favorecer una transición más saludable hacia la DM sintomática.
Beneficios de la preservación de la célula beta en estadios 2 y 3 temprano
Mariana Prieto
La diabetes mellitus tipo 1 (DM1) es una enfermedad progresiva que comienza mucho antes de la aparición de los síntomas. Se inicia con la autoinmunidad contra las células beta, continúa con alteraciones de la glucemia y finalmente se manifiesta como diabetes clínica.
En el estadio 2, la presencia de múltiples autoanticuerpos y disglucemia indica un riesgo elevado de progresión al estadio 3. Sin embargo, la persona todavía no presenta síntomas y conserva parte de su capacidad para producir insulina. Preservar esa función puede retrasar el inicio de la DM clínica y prolongar el tiempo sin insulinoterapia. Para el niño y su familia, esto significa mantener por más tiempo su vida cotidiana sin las exigencias diarias del tratamiento y contar con un período de preparación, educación y acompañamiento. Además, el seguimiento programado permite reconocer el debut en forma temprana y disminuir el riesgo de una presentación grave.
En el estadio 3 temprano, conservar la producción residual de insulina también aporta beneficios clínicos. Puede facilitar el control glucémico, reducir las necesidades de insulina y disminuir el riesgo de hipoglucemias. Asimismo, favorece una mayor estabilidad metabólica y podría contribuir a reducir el riesgo de complicaciones a largo plazo.
Por lo tanto, preservar la función de las células beta no significa solamente retrasar la evolución de la enfermedad; también puede hacer más gradual y llevadera la transición hacia el tratamiento, disminuir la carga cotidiana de la diabetes y mejorar el control metabólico desde sus primeras etapas. Estos beneficios respaldan la detección, el seguimiento y la intervención temprana como estrategias para modificar la evolución natural de la DM1.
4 VOCES EN 10 MINUTOS: Mujer y diabetes: el cuarto trimestre
Con la coordinación de la Dra. Nélida Giménez, se debatirá acerca de la diabetes gestacional en el segundo “4 voces en 10 minutos” del jueves 29 de octubre.
Reclasificación
Elizabeth Méndez
El embarazo constituye una prueba de estrés metabólico que puede desenmascarar, en una mujer joven, una reserva funcional limitada de la célula beta frente a la insulinorresistencia. La diabetes mellitus gestacional (DMG)es, por ello, una señal anticipada de vulnerabilidad futura. Aunque el estímulo diabetogénico placentario disminuye, la DMG no culmina metabólicamente con el parto: el antecedente confiere un riesgo ocho a diez veces mayor de DM2 y señala una trayectoria desfavorable de adiposidad y riesgo cardiometabólico.
El cuarto trimestre es la oportunidad de transformar esa señal en prevención. La reclasificación no es una glucemia de control ni el cierre administrativo del embarazo: es una herramienta diagnóstica y pronóstica que identifica diabetes persistente o prediabetes, estratifica el riesgo y orienta el seguimiento. Aun con normoglucemia, el riesgo no retorna al basal; la evaluación debe enlazarse con vigilancia de por vida y planificación preconcepcional. Los Standards of Care 2026 recomiendan una prueba de tolerancia oral a la glucosa con 75 g entre las 4 y 12 semanas posparto y seguimiento cada 1.3 años.
Sin embargo, una recomendación produce valor cuando la mujer realiza el estudio, recibe el resultado y continúa vinculada al sistema de salud. El puerperio presenta barreras: demandas del recién nacido, recuperación física, fragmentación asistencial y percepción de que la diabetes “desapareció”. La evidencia muestra que las estrategias multicomponente -educación, pedido previo al alta, turno programado, recordatorios y coordinación- aumentan más la realización del estudio que la indicación aislada.
La educación terapéutica diabetológica no debe reducirse a brindar consejos. Es un proceso estructurado y centrado en la persona que comienza durante el embarazo, fortalece la comprensión del riesgo y permite al equipo multidisciplinario construir antes del alta un plan posparto factible. En la Argentina, el estudio multicéntrico EDUGEST analizó 573 mujeres que completaron la reclasificación posparto: el 76,3% presentó normoglucemia, el 19,5% prediabetes y el 4,2% DM24. La educación no reemplaza la reclasificación: hace posible que ocurra y que su resultado se traduzca en alimentación saludable, lactancia, actividad física, control del peso, seguimiento metabólico y preparación de futuros embarazos. La intervención trasciende el diagnóstico: previene enfermedad materna e interrumpe la transmisión intergeneracional del riesgo metabólico.
El cuarto trimestre es una ventana de oportunidad para prevenir enfermedades cardiometabólicas crónicas en la madre y la próxima generación. Reclasificar transforma riesgo conocido en prevención: el alta obstétrica no debe significar el alta metabólica.

El segundo “4 voces en 10 minutos” del jueves 29 de octubre estará a cargo de la Dra. Elizabeth Méndez y su charla sobre “Reclasificación”
Impacto cardiovascular en la madre y el hijo
María Elena Rodríguez
Este es el período comprendido luego del parto hasta los 90 días, en continuo a lo del primer año posparto, y a lo largo de la vida. Siendo el primer año, el período crítico en que la continuidad de las patologías que se manifestaron durante el stress fisiológico de la gesta identifica mujeres con mayor riesgo metabólico y cardiovascular a futuro.
Los eventos ocurridos durante el embarazo, como la hipertensión gestacional, la diabetes mellitus (DM) gestacional, el parto pretérmino, la restricción del crecimiento intrauterino, el desprendimiento placentario y la pérdida de embarazo, sin olvidar el aumento excesivo de peso, se encuentran epidemiológicamente asociados a riesgo cardiovascular y metabólico a mediano y largo plazo.
Variados estudios han demostrado el mayor riesgo de microvascular y macrovascular en mujeres que desarrollan DM2, teniendo antecedentes de DM gestacional previa u otros eventos adversos durante el embarazo.
Si bien el riesgo se presenta durante toda la vida, la detección precoz, el tratamiento adecuado reforzando cambios en el estilo de vida y promoviendo la lactancia podrían modificar dicho riesgo siendo por lo tanto una oportunidad para realizar prevención cardiovascular.
Lípidos en la madre y esteatosis en el hijo
Susana Salzberg
La relación entre la hipertrigliceridemia materna y la esteatosis hepática fetal se enmarca en la compleja interacción metabólica de la unidad fetoplacentaria, especialmente en contextos de patologías maternas como obesidad, diabetes gestacional y dislipidemias primarias.
Durante la gestación normal, la madre experimenta una hipertrigliceridemia fisiológica en el segundo y tercer trimestre, destinada a asegurar el suministro energético materno y los ácidos grasos esenciales necesarios para el crecimiento fetal.
Sin embargo, cuando una hipertrigliceridemia materna previa se suma a esta modificación fisiológica, el exceso de lípidos genera un incremento masivo en el flujo de ácidos grasos libres hacia la circulación fetal a través de la placenta. Como resultado, el hígado fetal recibe un aporte lipídico que excede su capacidad metabólica para oxidarlos o exportarlos en forma de lipoproteínas de muy baja densidad (VLDL).
- Mecanismo fisiopatológico. El exceso de ácidos grasos no metabolizados se reesterifica y se almacena en forma de gotas de triglicéridos dentro de los hepatocitos fetales, lo que desencadena la esteatosis hepática fetal.
- Programación metabólica (Fetal Programming). Este entorno lipotóxico altera el desarrollo hepático y predispone al individuo a largo plazo a presentar síndrome metabólico Y MASLD (Metabolic dysfunction-Associated Steatotic Liver Disease) y patologías cardiovasculares en la vida adulta.
Además, existe un riesgo obstétrico significativo asociado a la hipertrigliceridemia materna severa, la cual se vincula de forma independiente con un mayor riesgo de: preeclampsia, parto prematuro, macrosomía fetal y en casos de hipertrigliceridemia severa la pancreatitis aguda materna que pone en grave riesgo la vida tanto de la madre como del feto.

“Lípidos en la madre y esteatosis en el hijo” será la presentación de la Dra. Susana Salzberg
Efectos a nivel del sistema nervioso: desarrollo cognitivo
Gabriela Krochik
La diabetes mellitus (DM) durante el embarazo constituye un problema de salud pública creciente y se asocia con múltiples complicaciones materno-fetales y perinatales. En los últimos años, el interés se ha extendido hacia sus posibles consecuencias a largo plazo sobre la salud de los hijos, particularmente sobre el neurodesarrollo.
La evidencia disponible muestra una asociación entre la exposición intrauterina a la DM materna y diferentes alteraciones neurocognitivas y conductuales, incluyendo dificultades de aprendizaje, menor rendimiento intelectual y escolar, trastorno por déficit de atención e hiperactividad y trastornos del espectro autista. Sin embargo, la magnitud y consistencia de estas asociaciones varían según el tipo de diabetes, el grado de exposición a hiperglucemia y la presencia de otros factores, como obesidad materna, condiciones socioeconómicas y características genéticas y ambientales.
En esta disertación se revisarán los principales hallazgos epidemiológicos y los mecanismos propuestos, entre ellos, hipoxia fetal, estrés oxidativo, inflamación, alteraciones de la señalización de insulina y modificaciones epigenéticas. Finalmente, se analizarán las oportunidades de prevención desde el período preconcepcional y durante la gestación, así como el rol del seguimiento pediátrico y de la promoción de ambientes favorables para el desarrollo. El objetivo es integrar la evidencia disponible y reflexionar sobre estrategias que permitan transformar un factor de riesgo potencial en una oportunidad de prevención.

La Dra. Gabriela Krochik hablará sobre “Efectos a nivel del sistema nervioso: desarrollo cognitivo”
4 VOCES EN 10 MINUTOS: Educación en la población vulnerable
La Dra. Eva López coordinará el tema “Educación en la población vulnerable”.
Educación en pueblos originarios y situaciones especiales. Guías en wichí y QOM
Gabriela Almada
La educación diabetológica para el automanejo (EDAM) constituye el cimiento sobre el cual se estructura todo buen plan de tratamiento1. En la Argentina, la resolución 2025-2091-APN-MS establece que a todas las personas que viven con diabetes (DM) se les debe ofrecer acceso a EDAM, incluyéndola en el Plan Médico Obligatorio2.
Si bien existen programas de EDAM estructurada que intentan estandarizar los contenidos impartidos, la misma se vuelve un desafío cuando los destinatarios constituyen poblaciones vulnerables o minorías étnicas.
Según el censo nacional de 2022, 1.306.730 personas se consideraron indígenas o descendientes de pueblos indígenas u originarios; de los cuales 69.080 se identificaron como Wichís; de estos, el 9,2% habita en Chaco.
“Dulce MoWiQo” es un proyecto de extensión de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional del Nordeste en colaboración con la Federación Argentina de Diabetes y el auspicio de Novo Nordisk. Se realizan actividades de prevención, detección temprana, atención sanitaria y EDAM en Castelli y Misión Nueva Pompeya, Chaco. Como miembros del comité de Oftalmopatía Diabética de la Sociedad Argentina de Diabetes, y junto a las Dras. Claudia Issa y Carla Mannucci fuimos invitadas a contribuir.
En estos escenarios, si bien la práctica asistencial se alinea con la evidencia de las sociedades científicas, resulta imprescindible que el personal sanitario desarrolle competencias de adaptabilidad contextual.
La EDAM en pueblos originarios requiere adecuaciones respetando la culturalidad, las creencias y las vivencias de estas comunidades. En este sentido, el profesional debe conocer los recursos económicos de los cuales disponen, el acceso a agua potable y alimentos, entre otros, y validar el posicionamiento de la comunidad originaria con respecto a los procesos de salud-enfermedad.
Asimismo, es prioritario identificar las limitaciones idiomáticas que dificultan la transferencia de conocimientos. En estas condiciones, estas discrepancias exigen la participación de un referente comunitario con funciones de traducción, cuya presencia resulta clave para legitimar el rol y la credibilidad del personal sanitario.
Como estrategia para facilitar el diálogo intercultural, se han realizado traducciones al Wichí de material educativo para EDAM y difusión a cargo de Cristian Ledesma, enfermero del Hospital Bicentenario Misión Nueva Pompeya.
Si bien sabemos que los determinantes sociales impactan con fuerza en la salud de las poblaciones vulnerables, la cooperación es el camino para mejorar la accesibilidad dado que cuando aprendemos unos de otros, la educación se vuelve una herramienta de transformación real.

La Dra. Gabriela Almada presentará su charla referida a “Educación en pueblos originarios y situaciones especiales. Guías en wichí y QOM”
Educación para la transición. ¿Qué hay de nuevo?
Laura Braguinsky
La adolescencia constituye un período de gran vulnerabilidad biológica y psicosocial. El manejo de las enfermedades crónicas, como la diabetes mellitus (DM), resulta especialmente complejo en este grupo etario, evidenciándose con frecuencia un deterioro del control metabólico y un incremento en el riesgo de complicaciones agudas y crónicas. Este empeoramiento está fuertemente condicionado por factores interconectados, como la insulinorresistencia puberal, las comorbilidades en salud mental, la neurocognición en evolución, los cambios drásticos en el estilo de vida y barreras conductuales específicas como el rechazo o la negación de la enfermedad.
Dado que los avances médicos actuales permiten una mayor sobrevida global de estos pacientes, se vuelve mandatorio el paso efectivo y seguro desde las unidades pediátricas hacia los centros de atención de adultos. Este proceso de transición expone al paciente a múltiples desafíos y barreras que comprometen la continuidad asistencial y la adherencia terapéutica. Entre las principales dificultades descritas se destacan la preparación inadecuada del adolescente para lograr la autonomía. En este grupo etario preocupa la presencia de intervalos prolongados sin seguimiento médico, el consecuente aumento en las tasas de hospitalización, la falta de servicios de salud diseñados específicamente para esta franja etaria y la compleja adaptación a las dinámicas institucionales de los centros de adultos.
Frente a este escenario crítico, la designación de un coordinador especializado dentro del proceso de transición emerge como la estrategia fundamental y el pilar operativo indispensable para mitigar el impacto clínico negativo. Esta figura clave asume el rol central de articular y guiar activamente al paciente a lo largo de todo el proceso de transición, actuando como un puente humano e institucional entre ambos equipos de salud.
Bajo el liderazgo y la supervisión de este coordinador, se viabiliza la implementación de programas de transición formalmente planificados, estructurados e interdisciplinarios. Asimismo, es este profesional quien optimiza el aprovechamiento de otras herramientas complementarias, como los modelos intermedios de hospitales de día dedicados y el uso estratégico de plataformas de salud digital para el monitoreo y soporte continuo.
El lenguaje importa. Distintos estilos de aprendizaje y actividades acordes
Betsy Rodríguez
La educación en diabetes mellitus (DM) no depende únicamente de la exactitud de la información transmitida. Las palabras elegidas, el tono, la actitud y la forma de enseñar influyen en la confianza, la participación y la experiencia de las personas que viven con diabetes. El lenguaje estigmatizante -por ejemplo, “diabético”, “no adherente” o “falló el tratamiento- puede atribuir culpa y reducir a la persona a su condición. Un lenguaje centrado en la persona, respetuoso y libre de juicios favorece una relación colaborativa y reconoce que las decisiones sobre el manejo de la diabetes ocurren dentro de realidades personales, familiares, culturales y sociales diversas.
La exposición analiza cómo reformular expresiones frecuentes: “persona que vive con DM” en lugar de “diabético”; “la persona está enfrentando barreras” en lugar de “no adherente”; y “el plan actual no alcanzó los objetivos acordados” en lugar de “falló el tratamiento”. Estos cambios no constituyen únicamente una cuestión de cortesía: modifican el foco de la conversación, pasando de juzgar a explorar, escuchar y resolver problemas en conjunto.
También se examinan los denominados “estilos de aprendizaje”. Aunque las personas pueden manifestar preferencias, la evidencia no respalda clasificarlas en categorías fijas ni asumir que aprenden mejor cuando la enseñanza se ajusta exclusivamente a una modalidad determinada. En la práctica, se recomienda una educación multimodal que combine mostrar, conversar, leer y escribir, y practicar. Una misma idea puede presentarse mediante imágenes o demostraciones, preguntas e historias, materiales breves, role-play y resolución de problemas. La selección debe responder al contenido, al contexto, a las capacidades, a los recursos disponibles y a las preferencias expresadas por la persona.
Finalmente, se propone teach-back como estrategia para confirmar la comprensión. El educador explica una idea breve, solicita que la persona la exprese con sus propias palabras, aclara lo necesario y vuelve a comprobar. Teach-back no evalúa a la persona; permite valorar qué tan claramente se explicó la información y corregir confusiones oportunamente.
La educación efectiva comienza al escuchar. No requiere etiquetar a las personas, sino adaptar la comunicación, ofrecer oportunidades de participación y confirmar la comprensión. Las palabras también cuidan.

“El lenguaje importa. Distintos estilos de aprendizaje y actividades acordes” será la disertación de la educadora en diabetes, Betsy Rodríguez
Experiencia en Mendoza en personas con enfermedades crónicas no transmisibles sordas
Evangelina Sosa
Las personas sordas constituyen una minoría lingüística que enfrenta severas barreras de comunicación en el sistema de salud de la Argentina, lo que genera exclusión y falta de acceso a la prevención y control de las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT) como la diabetes mellitus tipo 2 (DM2).
La prevención tiene como estrategia la educación y sin comunicación eficaz no hay educación. Para abordar esta problemática, en Mendoza se diseñó e implementó el proyecto interdisciplinario e intersectorial “SEÑAS que enseñan, a vivir mejor”. Los objetivos fueron implementar y consolidar un programa estructurado de educación terapéutica y un espacio de atención clínica integral y bilingüe en Lengua de Señas Argentina (LSA) para la prevención y control de la DM2 y otros factores de riesgo cardiovascular en adultos sordos.
El proyecto se desarrolló en tres etapas sucesivas (2022-2026). La etapa 1 (piloto, N=20) evaluó el riesgo (FINDRISC), los conocimientos y los hábitos mediante un programa educativo adaptado con recursos visuales. La etapa 2 (N=69) ofreció asistencia médica, nutricional y psicológica mensual con intérpretes en LSA en la Asociación de Sordos de Mendoza. La etapa 3 consolidó un consultorio bilingüe quincenal en Atención Primaria (Centro de Salud Nº30, Godoy Cruz) en convenio con el Ministerio de Salud provincial, capacitando al equipo sanitario y habilitando turnos por WhatsApp.
En la etapa piloto, el 67% presentó riesgo muy alto de DM2 y el 97% un nivel inicial de conocimientos poco satisfactorio; tras la intervención, el 90% alcanzó un nivel muy satisfactorio. En la fase asistencial se detectaron 26 casos de hipertensión arterial, 19 de DM2, 24 de obesidad/sobrepeso y 7 de prediabetes, logrando un 100% de adherencia farmacológica y satisfacción. La etapa 3 integró exitosamente a residentes de medicina familiar, una Lic. en nutrición, intérprete LSA, administrativos, enfermeros, acumulando 240 consultas hasta julio de 2026, aun en análisis de datos.
Se puede concluir que la adecuación lingüística de los programas de salud en LSA es fundamental para visibilizar e incluir a la comunidad sorda. El paso de un modelo piloto a una acción pública institucionalizada en el primer nivel de atención demuestra que es posible revertir la brecha sanitaria, garantizando el derecho a la salud y transformando la realidad epidemiológica de las ECNT en minorías lingüísticas.

La Lic. Evangelina Sosa compartirá la “Experiencia en Mendoza en personas con enfermedades crónicas no transmisibles sordas”
4 VOCES EN 10 MINUTOS: Nuevos paradigmas en la prevención de complicaciones en diabetes
Con la coordinación del Dr. Rubén Saurral se desarrollará el último “4 voces en 10 minutos” del jueves 29 de octubre.
¿Debemos tratar hipertrigliceridemia en pacientes con diabetes para prevenir complicaciones cardiovasculares?
Mabel Graffigna
La hipertrigliceridemia constituye una alteración frecuente en la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) y forma parte del fenotipo de dislipidemia aterogénica, caracterizado además por concentraciones bajas de colesterol HDL y predominio de partículas pequeñas y densas de LDL. Aunque el colesterol LDL continúa siendo el principal objetivo terapéutico para la prevención cardiovascular, la persistencia de hipertrigliceridemia refleja un riesgo residual significativo, aun en pacientes adecuadamente tratados con estatinas.
El primer objetivo continúa siendo la optimización del control glucémico, la reducción del peso corporal cuando corresponda, la actividad física regular, la restricción de alcohol y el tratamiento de las causas secundarias de hipertrigliceridemia. Simultáneamente, el tratamiento intensivo con estatinas sigue siendo la intervención farmacológica con mayor impacto demostrado sobre la reducción del riesgo cardiovascular en personas con DM. Cuando los triglicéridos son ≥500 mg/dL, el tratamiento específico adquiere una finalidad diferente: prevenir la pancreatitis aguda. En este contexto, los fibratos, los ácidos grasos omega-3 y una dieta con muy bajo contenido de grasa constituyen medidas apropiadas, además del control metabólico intensivo.
La prevención cardiovascular plantea un escenario distinto. En pacientes con enfermedad cardiovascular establecida o con DM y alto riesgo cardiovascular que reciben estatinas y mantienen triglicéridos entre 150 y 499 mg/dL, el único tratamiento con evidencia consistente de reducción de eventos cardiovasculares es el icosapento de etilo (EPA) en dosis de 4 g/día. En contraste, otros preparados de omega-3 y el pemafibrato no demostraron beneficio cardiovascular, lo que confirma que no todos los fármacos dirigidos a reducir triglicéridos producen el mismo efecto clínico. Las recomendaciones actuales de la ADA reflejan esta evidencia y consideran el uso de EPA en pacientes seleccionados.
En conclusión, la respuesta es sí, pero con objetivos diferentes según el contexto clínico. La hipertrigliceridemia grave debe tratarse para prevenir pancreatitis, mientras que la hipertrigliceridemia moderada debe abordarse inicialmente mediante cambios del estilo de vida, control de la DM y estatinas. Solo en pacientes con alto riesgo cardiovascular y triglicéridos persistentemente elevados pese a estatinas existe evidencia sólida para añadir EPA con el fin de reducir eventos cardiovasculares.

La Dra. Mabel Graffigna responderá al interrogante “¿Debemos tratar hipertrigliceridemia en pacientes con diabetes para prevenir complicaciones cardiovasculares?”
Meta terapéuticas en pacientes con diabetes sin eventos cardiovasculares
Florencia Badias
La definición de metas terapéuticas en personas con diabetes mellitus tipo 2 (DM2) sin enfermedad cardiovascular clínica continúa representando uno de los principales desafíos de la práctica asistencial. Si bien las recomendaciones actuales promueven la individualización del tratamiento en función del riesgo cardiovascular global, la creciente disponibilidad de herramientas capaces de identificar enfermedad aterosclerótica subclínica invita a replantear el concepto tradicional de riesgo y de prevención primaria.
La detección de aterosclerosis subclínica, enfermedad renal crónica y otros modificadores del riesgo cardiovascular, junto con marcadores emergentes como la inflamación residual, puede modificar la intensidad de las metas terapéuticas y la selección del tratamiento hipoglucemiante, aun en ausencia de eventos cardiovasculares manifiestos. A partir de un caso clínico, se discutirá cómo estos hallazgos pueden redefinir los objetivos de LDL-colesterol, control glucémico, descenso de peso y protección cardiorrenal, integrando la evidencia aportada por las guías ADA, EASD, ESC y KDIGO.
El objetivo de esta disertación es reflexionar sobre un cambio de paradigma: en DM, la ausencia de eventos cardiovasculares no siempre equivale a ausencia de enfermedad cardiovascular. Reconocer precozmente la carga de enfermedad subclínica permite individualizar las metas terapéuticas e intensificar las estrategias de prevención antes de la aparición del primer evento clínico.
El primer evento no marca el inicio de la enfermedad cardiovascular; simplemente marca el momento en que dejamos de llamarla subclínica.

“Meta terapéuticas en pacientes con diabetes sin eventos cardiovasculares” será la presentación de la Dra. Florencia Badias
Manejo práctico de la dislipidemia en la población pediátrica con diabetes
Carla Mannucci
La identificación precoz y el tratamiento oportuno de la dislipidemia constituyen pilares fundamentales de prevención cardiovascular en personas con diabetes mellitus (DM). La aterosclerosis es un proceso continuo que se inicia durante la infancia y adolescencia y cuya progresión se relaciona con la exposición acumulativa a lipoproteínas aterogénicas. Paralelamente, la DM acelera el desarrollo de enfermedad vascular mediante interacción entre hiperglucemia crónica, estrés oxidativo, inflamación de bajo grado y disfunción endotelial, mecanismos que potencian el efecto aterogénico de las alteraciones lipídicas.
El aumento del LDL-C constituye la alteración cuantitativa más frecuente, pero se describen modificaciones cualitativas de las lipoproteínas, entre ellas un aumento de partículas pequeñas y densas de LDL, alteraciones funcionales del colesterol HDL y elevación de lipoproteínas ricas en triglicéridos y remanentes, todas asociadas con mayor riesgo cardiovascular residual. En este sentido, biomarcadores emergentes como la apolipoproteína B (ApoB) y la lipoproteína(a) [Lp(a)] han cobrado creciente interés como herramientas complementarias para una estratificación más precisa del riesgo cardiovascular.
El abordaje terapéutico debe ser integral, optimizando el control glucémico, promoviendo patrones alimentarios cardioprotectores y práctica regular de actividad física. Cuando las medidas de estilo de vida resultan insuficientes para alcanzar objetivos de LDL-C, debe adicionarse tratamiento farmacológico, que ha demostrado eficacia y seguridad desde la edad pediátrica.
En los últimos años las terapias hipolipemiantes han ampliado las opciones para pacientes con hipercolesterolemia de alto riesgo. A estatinas y ezetimibe se suma ácido bempedoico, que inhibe la ATP-citrato liasa, ha demostrado reducir significativamente el LDL-C en adultos con intolerancia a estatinas o riesgo cardiovascular elevado, inhibidores de la proproteína convertasa subtilisina/kexina tipo 9 (PCSK9), logran reducciones del LDL-C superiores al 50–60% y han demostrado disminuir la incidencia de eventos cardiovasculares en adultos, y el inclisirán, un pequeño ARN interferente (siRNA) que inhibe la síntesis hepática de PCSK9 de administración semestral.
La experiencia en población pediátrica es limitada y estas estrategias no forman parte del tratamiento habitual de la dislipidemia en estos pacientes, representan alternativas promisorias para situaciones seleccionadas, particularmente en presencia de hipercolesterolemia familiar o de riesgo cardiovascular muy elevado.
La evidencia actual respalda un enfoque preventivo temprano, multidisciplinario y basado en la estratificación individual del riesgo, con el objetivo de reducir la carga acumulativa de exposición a lipoproteínas aterogénicas y modificar la trayectoria de la enfermedad cardiovascular desde las primeras décadas de la vida.

El último “4 voces en 10 minutos del jueves 29 de octubre” lo presentará la Dra. Carla Mannucci, quien expondrá sobre “Manejo práctico de la dislipidemia en la población pediátrica con diabetes”








