Trabajo que analiza la prevalencia de manifestaciones cutáneas en pacientes con enfermedad de Parkinson y explora posibles mecanismos patogénicos que vinculan estas alteraciones dermatológicas con la enfermedad
Lugones Editorial©
La enfermedad de Parkinson (EP) es una enfermedad neurodegenerativa progresiva caracterizada principalmente por síntomas motores. No obstante, los síntomas no motores, incluidas las manifestaciones cutáneas, se reconocen cada vez con mayor frecuencia y pueden impactar de manera significativa en la calidad de vida de los pacientes.
En este trabajo, los autores evaluaron la prevalencia y las características clínicas de los hallazgos cutáneos en pacientes con EP, con especial énfasis en la identificación de posibles vínculos patogénicos entre las alteraciones dermatológicas y la enfermedad con el objetivo de explorar potenciales conexiones entre la piel y el sistema nervioso.

La enfermedad de Parkinson se caracteriza principalmente por síntomas motores, aunque también se incluyen manifestaciones cutáneas que se reconocen cada vez con mayor frecuencia
Introducción
La enfermedad de Parkinson (EP) es un trastorno neurodegenerativo progresivo caracterizado clásicamente por la tríada de temblor en reposo, bradicinesia y rigidez. Si bien predominan los síntomas motores, las manifestaciones no motoras pueden presentarse en todas las etapas de la enfermedad.
Entre los síntomas no motores más frecuentes se encuentran el dolor, los trastornos de la sudoración, el insomnio, la depresión y las manifestaciones cutáneas, que pueden preceder al inicio de los síntomas motores o aparecer durante el curso evolutivo de la EP.
Diversos estudios han señalado una posible relación entre los síntomas neurológicos y los hallazgos cutáneos en estos pacientes. En la literatura se ha descrito una mayor incidencia de dermatitis seborreica, rosácea y alteraciones de la sudoración en personas con EP.
En este contexto, se requieren más investigaciones que permitan esclarecer la relación entre las enfermedades dermatológicas y la EP, con el fin de profundizar en los mecanismos patogénicos involucrados.
En este trabajo, se llevó a cabo un estudio observacional transversal en pacientes con diagnóstico de EP seguidos en una clínica ambulatoria de neurología y evaluados dermatológicamente entre marzo de 2022 y marzo de 2023. Se registraron variables demográficas y clínicas, comorbilidades y tratamientos en curso. Todos los participantes fueron sometidos a examen dermatológico completo, y se analizó la temporalidad de las patologías cutáneas en relación con la EP.
Resultados
- La muestra incluyó 215 pacientes con enfermedad de Parkinson (EP), de los cuales 143 (66,5%) eran hombres y 72 (33,5%) mujeres. La edad media fue de 65,15 ± 9,8 años.
- Entre los pacientes seguidos en la policlínica de neurología y derivados a dermatología, se detectaron enfermedades cutáneas en el 16,3%, patologías del cuero cabelludo en el 5,1% y trastornos ungueales en el 2,8%, mientras que en el 75,8% no se registraron problemas dermatológicos consignados en la consulta. Además, el 43,3% presentaba alguna enfermedad sistémica concomitante.

El examen dermatológico completo reveló al menos una enfermedad cutánea en el 92,1% de los pacientes con enfermedad de Parkinson
Hallazgos del examen dermatológico
El examen dermatológico completo reveló al menos una enfermedad cutánea en el 92,1% de los pacientes, al menos una patología del cuero cabelludo en el 39,1%, compromiso ungueal en el 27,4% y afectación de la mucosa oral en el 1,4%.
Asociación entre condiciones dermatológicas previas y estadio de la EP
- En los pacientes con xerosis previa al diagnóstico de EP, la enfermedad se encontraba en estadios más tempranos (estadio 1: 22,8%; estadio 2: 54,3%; estadio 3: 17,4%; estadio 4: 4,1%; estadio 5: 1,4%) en comparación con aquellos sin xerosis previa (7,2%; 44,7%; 34,1%; 12,5%; 1,5%, respectivamente; p = 0,001). Asimismo, el uso de levodopa fue significativamente menor en pacientes con xerosis pre-EP (14,7% vs. 39,3%; p = 0,028).
- La dermatitis seborreica (DS) facial y corporal fue significativamente más frecuente en hombres que en mujeres (35% vs. 12,5%; p < 0,001). Fue menos común en pacientes tratados con levodopa/carbidopa/entacapone (p = 0,040) y en aquellos que utilizaban agonistas dopaminérgicos (24,6% vs. 40%; p = 0,049). La DS previa a la EP fue más frecuente en hombres (21% vs. 8,3%; p = 0,019). Además, los pacientes con DS pre-EP presentaban estadios más tempranos al ingreso (p = 0,011). De forma similar, la DS previa en cuero cabelludo se asoció con estadios más bajos de EP al momento de la evaluación (p < 0,001).

La dermatitis seborreica facial y corporal fue significativamente más frecuente en hombres que en mujeres
Condiciones dermatológicas específicas
- El angioma de cereza fue significativamente más frecuente en pacientes con EP y rosácea que en aquellos sin rosácea (59,3% vs. 40,3%; p = 0,01). A su vez, la rosácea fue más común en pacientes con angioma de cereza (36,1% vs. 20,3%; p = 0,01).
- El intertrigo eritematoso y la tinea pedis fueron significativamente más frecuentes en pacientes con hiperhidrosis (p < 0,001).
- Se observó queratosis actínica en la cara en el 9,8% de los pacientes y en el cuero cabelludo en el 4,7%.
- No se encontró asociación estadísticamente significativa entre la presencia de enfermedades sistémicas adicionales o el uso de medicamentos no relacionados con la EP y los hallazgos cutáneos (p > 0,05).
Evolución de los hallazgos dermatológicos
Entre los pacientes con manifestaciones dermatológicas previas al diagnóstico de EP, el 92,4% refirió mejoría posterior al diagnóstico.
En los casos en que los hallazgos cutáneos fueron detectados tras el examen dermatológico, el 62,6% de los pacientes ya los había notado, mientras que en el 4,5% fueron advertidos por el neurólogo.

Las condiciones dermatológicas son frecuentes en la enfermedad de Parkinson y pueden preceder a sus síntomas motores
Discusión
La enfermedad de Parkinson (EP), que afecta aproximadamente al 0,3% de la población general y es más frecuente en hombres, se caracteriza por la pérdida progresiva de neuronas dopaminérgicas en la sustancia negra. Su incidencia aumenta después de la quinta década de la vida.
Aunque su patogénesis no está completamente esclarecida, se han implicado mecanismos como disfunción mitocondrial, estrés oxidativo, desregulación inmune e inflamación crónica. Si bien la mayoría de los casos son esporádicos, se han asociado mutaciones en genes como Parkin (PARK2), PINK1 (PARK6), LRRK2, PARK7 y SNCA.
Aunque la EP es un trastorno motor hipocinético, los síntomas no motores pueden manifestarse en todas las etapas. En este contexto, la piel emerge como un órgano periférico en el que estos síntomas son frecuentes.
La EP se clasifica como una sinucleinopatía por la acumulación patológica de alfa-sinucleína y la formación de cuerpos y neuritas de Lewy. Se ha demostrado la presencia de depósitos de alfa-sinucleína en piel, lo que respalda la hipótesis de que la acumulación periférica de esta proteína podría contribuir a manifestaciones cutáneas no motoras.
En este estudio, aunque el 75,8% de los pacientes no refería quejas dermatológicas, el examen clínico reveló al menos una enfermedad cutánea en el 92,1% de los casos, hallazgo que subraya la alta frecuencia de compromiso dermatológico subclínico.
La xerosis fue el hallazgo más frecuente. Si bien es común en la población geriátrica, en la mayoría de nuestros pacientes precedió al diagnóstico de EP. Además, los pacientes con xerosis presentaban estadios más tempranos de la enfermedad, lo que sugiere que podría constituir una manifestación cutánea no motora precoz e incluso un posible marcador pronóstico favorable. No se encontraron estudios previos que analizaran específicamente la xerosis en pacientes con EP.
La hiperhidrosis, considerada parte de la disfunción autonómica, se observó en el 37,2% de los pacientes y, en la mayoría de los casos, precedió al diagnóstico neurológico. Estos hallazgos coinciden con la literatura que describe la sudoración excesiva como manifestación temprana y potencial herramienta clínica de detección.
La dermatitis seborreica (DS) mostró una prevalencia superior a la de la población general y fue más frecuente en varones. Se postula que la deficiencia dopaminérgica influye en la regulación del sebo a través de alteraciones en la hormona estimulante de melanocitos y en la actividad sebácea. Asimismo, la acumulación de alfa-sinucleína en glándulas sebáceas podría afectar la producción y excreción de sebo. En este estudio, la DS fue menos frecuente en pacientes tratados con levodopa/carbidopa/entacapona y agonistas dopaminérgicos. Además, los pacientes con DS previa al diagnóstico presentaban estadios más bajos de EP, lo que sugiere que podría asociarse a formas menos graves de la enfermedad.

Se han propuesto mecanismos patogénicos comunes entre la rosácea y la enfermedad de Parkinson, como el aumento de la actividad de metaloproteinasas de matriz y la disfunción inmune
La rosácea también se observó con alta frecuencia. Se han propuesto mecanismos patogénicos comunes entre rosácea y EP, como el aumento de la actividad de metaloproteinasas de matriz (MMP) y la disfunción inmune. Asimismo, la alteración del eje intestino-piel podría desempeñar un papel. En el presente estudio, el angioma de cereza fue más frecuente en pacientes con rosácea, asociación no previamente descrita en la literatura, que podría explicarse por mecanismos patogénicos compartidos.
No se evidenció un aumento en la incidencia de queratosis actínica ni se detectaron casos de cáncer cutáneo en nuestra cohorte. Tampoco se observaron incrementos significativos en patologías ungueales o de mucosa oral, siendo la onicomicosis la alteración ungueal más frecuente.
El hecho de que solo el 4,5% de los hallazgos cutáneos fueran detectados por el neurólogo resalta que estas manifestaciones suelen pasar inadvertidas tanto para el paciente como para el médico tratante.
En conclusión, la xerosis, la hiperhidrosis, la dermatitis seborreica, la rosácea y el angioma de cereza fueron manifestaciones frecuentes en pacientes con EP, mientras que las lesiones premalignas fueron poco comunes.
La asociación de xerosis y dermatitis seborreica previas con estadios más tempranos de EP sugiere que podrían actuar como marcadores pronósticos clínicos. No obstante, se requieren estudios prospectivos y de mayor escala para confirmar estos hallazgos.

El examen clínico reveló al menos una enfermedad cutánea en el 92,1% de los casos, hallazgo que subraya la alta frecuencia de compromiso dermatológico subclínico
Manifestaciones cutáneas en la enfermedad de Parkinson
Fuente
Iyidal AY, Erduran F, Hayran Y, Karadağ YS. The prevalence and clinical significance of skin manifestations in Parkinson’s disease patients. Dermatol Pract Concept 2024;14(4):e2024241.








