Los trastornos ungueales en niños y adolescentes abarcan desde variantes fisiológicas y alteraciones congénitas hasta infecciones, enfermedades inflamatorias y tumores. Una revisión reciente reúne las principales claves para su reconocimiento clínico
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Los trastornos ungueales son una razón frecuente para la consulta dermatológica en niños y adolescentes. Si bien la mayoría son benignos y autolimitados, algunos pueden indicar enfermedades sistémicas subyacentes o síndromes genéticos. Comprender las características anatómicas y fisiológicas de la unidad ungueal pediátrica es esencial para un diagnóstico preciso y un manejo adecuado.
En el presente artículo se realiza una revisión estructurada de las alteraciones pediátricas más comunes de las uñas, incluidas las condiciones fisiológicas, congénitas, infecciosas, inflamatorias, pigmentarias y tumorales.

Diagrama del aparato de uñas normal
Hallazgos fisiológicos
- Uñas frágiles
Las uñas de los recién nacidos suelen ser delgadas y frágiles. Pueden presentar una morfología ovalada, triangular o redondeada, y ser planas o ligeramente cóncavas (coiloniquia), especialmente en los primeros dedos de los pies. Aunque la fragilidad ungueal puede interpretarse como un signo de deficiencia de micronutrientes, es un hallazgo fisiológico frecuente en los bebés y no requiere estudios adicionales. El grosor de la uña aumenta progresivamente con el tiempo. Solo ante signos que sugieran un trastorno subyacente, como malabsorción, pérdidas crónicas o nutrición inadecuada, deben considerarse estudios complementarios.
- Hiperpigmentación periungueal
Es un fenómeno fisiológico, más frecuente en bebés con fototipos más oscuros. Puede afectar manos y pies y suele ser más evidente entre los 2 y 6 meses de edad.
- Hipertrofia congénita de los pliegues ungueales
Es un hallazgo frecuente en recién nacidos, en el que uno o más pliegues ungueales pueden cubrir parcialmente la placa ungueal. Generalmente es asintomática y tiende a mejorar con el crecimiento. Si aparecen inflamación o molestias, los corticoides tópicos y el masaje local pueden ser útiles.
- Uñas en forma de V
También conocidas como uñas en chevrón o en espiga, pueden observarse desde los primeros meses de vida y son más evidentes entre los 5 y 7 años. La placa ungueal presenta finas crestas lineales que convergen en forma de V hacia el centro distal de la uña. Se deben a una diferencia en el patrón de crecimiento entre las porciones lateral y central de la matriz ungueal y se resuelven espontáneamente con el tiempo.

Los trastornos de las uñas son una razón frecuente de consulta en la población pediátrica, particularmente durante la infancia y la adolescencia
- Líneas de Beau
Son depresiones transversales de la placa ungueal causadas por una interrupción temporal del crecimiento de la matriz. Pueden afectar una o varias uñas. Cuando comprometen una sola uña, suelen deberse a un traumatismo; la afectación de múltiples uñas puede indicar una causa sistémica.
Hasta el 25 % de los recién nacidos sanos presentan líneas de Beau, que se hacen visibles entre las semanas 3 y 4 de vida y suelen desaparecer hacia la semana 14. Se consideran un cambio fisiológico relacionado con el estrés perinatal. También pueden aparecer después de infecciones virales febriles, como la enfermedad mano-pie-boca, o tras ciclos de quimioterapia. A medida que la uña crece, la línea se desplaza distalmente, y su distancia respecto del pliegue proximal permite estimar el tiempo transcurrido desde el evento desencadenante.
- Onicomadesis
Consiste en la separación de la placa ungueal del lecho y de la matriz, que suele producirse entre 3 y 8 semanas después de una enfermedad aguda, como la enfermedad mano-pie-boca.
- Onicósquisis
Es la división distal de la placa ungueal en capas. A diferencia de lo observado en adultos, en los niños generalmente no se relaciona con una exposición excesiva a la humedad, aunque chuparse el pulgar puede empeorarla.
- Leuconiquia punteada
Se caracteriza por pequeñas manchas blancas en la placa ungueal, producidas por microtraumatismos que alteran la queratinización de la matriz ungueal. Las manchas se desplazan distalmente con el crecimiento de la uña hasta desaparecer. No requiere tratamiento ni estudios adicionales.

Hallazgos fisiológicos de las uñas. A) Uña frágil en un bebé; B) koiloniquia en un bebé; C)hiperpigmentación periungual; D) hipertrofia congénita de los pliegues de la uña; E) eritema y edema del pliegue lateral de la uña en un bebé con hipertrofia congénita de los pliegues de la uña; F) uñas de chevron o “espiso”; G)líneas de Beau; H) onicomadesis; I) onicólisis; J) leuconquia; K) imagen dermoscópica del paciente anterior.
Trastornos congénitos
- Braquioniquia (uñas en raqueta)
Es una alteración congénita en la que el diámetro transversal del lecho y de la placa ungueal es mayor que el longitudinal. Afecta con mayor frecuencia al primer dedo de manos y pies y suele asociarse con una falange distal más corta de lo normal. Puede presentarse de forma aislada o formar parte de síndromes como Rubinstein-Taybi, Larsen o trico-rino-falángico.
- Uña doble del quinto dedo del pie
Es una uña más ancha de lo habitual, dividida por un surco longitudinal que produce una uña accesoria más pequeña. Suele ser asintomática y no requiere tratamiento.
- Implantación vertical de la quinta uña del pie
Puede manejarse de forma conservadora mediante el recorte o limado de la uña para evitar la fricción.
- Desalineación congénita de la uña del primer dedo del pie
En la mayoría de los casos afecta la uña del primer dedo de ambos pies. La causa es desconocida, aunque se ha relacionado con alteraciones de las estructuras de soporte ungueales, anomalías genéticas o alteraciones del desarrollo embrionario.
La desviación lateral de la uña favorece los microtraumatismos repetidos y puede producir cambios distróficos, con coloración marrón-grisácea y crestas transversales. Estos cambios pueden favorecer la sobreinfección fúngica y la onicocriptosis recurrente. En algunos casos se resuelve espontáneamente durante los primeros años de vida.
El manejo conservador incluye calzado adecuado, limado de la uña, cremas con altas concentraciones de urea o cinta adhesiva. Si persiste y provoca molestias o por razones estéticas, puede considerarse tratamiento quirúrgico en los casos graves.
- Anoniquia y microniquia
Corresponden a la ausencia total o parcial de la uña. Pueden presentarse de forma aislada o formar parte de enfermedades hereditarias, como el síndrome uña-rótula o el síndrome de Iso-Kikuchi. También pueden ser secundarias a la exposición prenatal a teratógenos, como fenitoína, warfarina o alcohol.
- Paquioniquia congénita
Es un grupo de enfermedades hereditarias autosómicas dominantes causadas por variantes en genes que codifican las queratinas KRT6A, KRT6B, KRT6C, KRT16 y KRT17. Se caracteriza por distrofia ungueal, con engrosamiento, cambios de color y aumento de la curvatura transversal de las uñas, asociada a queratodermia palmoplantar en puntos de presión de los pies, que puede provocar dolor significativo.

Trastornos congénitos de las uñas. A) Braquioniquia aislada; B) clavo doble; C) clavo implantado verticalmente; D) desalineación congénita de la primera uña del pie de ambos pies y la uña de pinzas; E) microniquia.
Enfermedad infecciosa
- Paroniquia aguda
Suele desencadenarse por la interrupción de la barrera cutánea, que facilita la entrada de microorganismos.
- Paroniquia bacteriana aguda
Es una inflamación de la piel que rodea la placa ungueal, caracterizada por eritema, dolor intenso y, con frecuencia, exudado purulento. Los principales agentes son Staphylococcus aureus y Streptococcus β-hemolítico. Generalmente afecta un solo dedo y, en los niños, se asocia con hábitos como chuparse el pulgar o morderse las uñas.
Cuando es posible, se recomienda obtener una muestra para cultivo y pruebas de susceptibilidad. El drenaje de la lesión es prioritario, junto con tratamiento antibiótico oral cuando está indicado.
- Panadizo herpético
Es una infección por el virus herpes simple que se presenta típicamente con vesículas periungueales. La autoinoculación después de una infección oral primaria es frecuente. Puede acompañarse de fiebre, linfadenopatía y linfangitis, y puede recurrir. El tratamiento de elección es el aciclovir oral.
- Paroniquia crónica
Es una inflamación persistente de los pliegues ungueales que puede producir onicodistrofia secundaria cuando compromete la matriz. Es frecuente en niños con succión crónica de los dedos y puede coexistir con sobreinfección por Candida spp.

Infecciones en las uñas. A) Paroniquia bacteriana; B) verruga viral periungual; C) imagen dermoscópica del paciente anterior que muestra hiperqueratosis y glóbulos correspondientes a vasos trombosados; D) onicomicosis; E)imagen dermoscópica del paciente anterior que muestra múltiples colores de la placa ungueal (“aurora boreal”); F)imagen frontal del mismo paciente con onicomicosis que muestra hiperqueratosis subungular y una apariencia de “uña arruinada”.
- Verrugas virales periungueales y subungueales
Son la causa más frecuente de infección ungueal y están producidas por el virus del papiloma humano (VPH). Se presentan como pápulas o placas hiperqueratósicas, generalmente asintomáticas, aunque pueden producir molestias cuando se fisuran o se sobreinfectan.
Entre los factores predisponentes se encuentran la hiperhidrosis y los traumatismos locales, como la onicofagia, la onicotilomanía y la manicura. En la dermoscopia pueden observarse glóbulos o puntos rojos a negros correspondientes a capilares trombosados.
El tratamiento se individualiza según la edad, el número y la localización de las lesiones. En niños sanos puede optarse por la observación, ya que muchas verrugas se resuelven espontáneamente. En la región periungual deben evitarse algunos tratamientos, como la crioterapia y los láseres ablativos, por el riesgo de daño permanente de la matriz.
- Onicomicosis
Es menos frecuente en niños que en adultos, aunque su incidencia parece estar aumentando. El principal agente causal es Trichophyton rubrum. La forma más habitual es la onicomicosis subungueal distal y lateral. También pueden presentarse formas blanca superficial, subungueal proximal, endonix y distrófica total.
Suele asociarse con tiña del pie y con el contacto domiciliario con personas afectadas. La dermoscopia puede aportar signos característicos, como onicólisis, estrías longitudinales, borde irregular, cromoniquia y hemorragias en astilla.
El diagnóstico puede confirmarse mediante microscopía, cultivo, estudio de recortes ungueales con tinción PAS o PCR. En los niños, el tratamiento tópico constituye una buena alternativa debido a la mayor permeabilidad de las uñas. El tratamiento oral se reserva para la afectación extensa o el fracaso de la terapia tópica. La terbinafina y el itraconazol cuentan con evidencia para su utilización en esta población.
Trastornos pigmentarios
- Nevo de matriz de uñas (NMN)
Es la causa más común de melanoniquia en los niños y puede ser lineal o comprometer toda la uña. Se caracteriza por un aumento del número de melanocitos dispuestos en nidos a lo largo de la matriz. Puede ser congénito o desarrollarse entre los 2 y 4 años de edad, y es más frecuente en las manos. El tamaño y el color pueden cambiar con el tiempo e incluso desaparecer.
La dermoscopia puede mostrar glóbulos marrones o negros, líneas homogéneas o irregulares, líneas en zigzag, pigmentación periungueal proximal similar al signo de Hutchinson y pigmentación fibrilar distal en «cepillo». A diferencia de los adultos, estos patrones no se consideran señales de alarma en la infancia. Por ello, en la mayoría de los casos se recomienda un enfoque conservador, con seguimiento clínico, dermoscópico y fotográfico.
La biopsia ungueal no está indicada de rutina, ya que es dolorosa y puede causar distrofia ungueal permanente. Solo se recomienda ante una incertidumbre diagnóstica bien fundada o sospecha de malignidad. El melanoma ungueal es excepcional en la población pediátrica.
- Melanoniquia longitudinal debido a la activación melanocítica
Es una pigmentación lineal de color marrón a negro que puede ser fisiológica en individuos con fototipos más oscuros. También puede observarse en infecciones ungueales, principalmente micóticas o por Pseudomonas spp. Otras causas incluyen psoriasis, liquen plano, síndrome de Peutz-Jeghers, enfermedad de Addison y tirotoxicosis.
El trauma repetido, como la onicotilomanía, la onicofagia o la fricción del calzado, también puede causarla. Asimismo, algunos medicamentos, como la fenolftaleína, los antipalúdicos, la minociclina, las sales de oro, la zidovudina y ciertos agentes quimioterapéuticos, pueden inducir cambios en la coloración de las uñas.

Nevi de matriz de uñas congénita (melanoniquia). A) Melanoniquia longitudinal en un niño; B) imagen dermoscópica que muestra un patrón homogéneo; C) melanoniquia que cubre toda la placa ungueal en un bebé; D)dermoscopia que muestra líneas longitudinales irregulares, glóbulos, pigmentación periungual y el signo de “cepillo” distal en el hiponiquio.
Trastornos inflamatorios
- Liquen estriado
Dermatosis inflamatoria, generalmente unilateral y de causa desconocida. Se ha propuesto que el trauma local puede actuar como desencadenante sobre un área de mosaicismo poscigótico. Se caracteriza por pápulas planas o ligeramente eritematosas y máculas hipopigmentadas que siguen las líneas de Blaschko.
Cuando se afecta la matriz ungueal, puede producir onicodistrofia, onicorrexis o adelgazamiento de la placa; si se afecta el lecho, puede aparecer onicólisis o hiperqueratosis subungueal. Las lesiones cutáneas pueden preceder o seguir a la afectación ungueal, mientras que el compromiso exclusivo de las uñas es poco frecuente. Suele ser autolimitado y resolverse en 6 a 12 meses, aunque las alteraciones ungueales pueden persistir. En casos sintomáticos pueden utilizarse corticosteroides tópicos, inhibidores de la calcineurina o emolientes.
- Paraqueratosis pustular
Rara enfermedad inflamatoria que afecta principalmente a niños menores de 5 años. Comienza con vesículas y pústulas en el hiponiquio y evoluciona hacia placas eritematosas y descamativas que pueden extenderse a los pliegues laterales y al dorso de la uña. Por lo general, es asintomática y se resuelve espontáneamente. El diagnóstico es de exclusión y puede mejorar con corticosteroides tópicos.

Enfermedad inflamatoria de las uñas. A) Liquen estriado en un niño con pápulas planas de color piel dispuestas linealmente en el dorso del dedo del dedo primero, asociada con onicorrexia de la placa ungueal; B)pústulas e hiperqueratosis en un paciente con paraqueratosis pustular que afecta a un dedo; C) picaduras en las uñas en un paciente con psoriasis; D) signo de gota de aceite, onicólisis distal e hiperqueratosis subungueal en un paciente con psoriasis; E) onicodistrofia y hemorragias de astillas en un paciente con psoriasis en las uñas; F) picosos superficiales en un paciente con alopecia areata; G) eritema lunular, hemorragias de astillas y melanoniquia en el paciente anterior; H) traquionquia.
- Psoriasis de uñas
El signo más frecuente son las pits ungueales, caracterizadas por depresiones irregulares en la placa. También pueden observarse engrosamiento ungueal, hiperqueratosis subungueal, leuconiquia, líneas de Beau, onicólisis, onicosquizia, surcos longitudinales, eritema en «color salmón», manchas en «gota de aceite» y hemorragias en astilla.
El diagnóstico diferencial incluye onicodistrofia traumática, onicomicosis y verrugas subungueales. Ante incertidumbre diagnóstica, pueden realizarse recortes de uñas para estudio anatomopatológico y muestras para estudio microbiológico. Es importante investigar antecedentes familiares de psoriasis y buscar lesiones cutáneas y signos de artritis. Las uñas deben mantenerse cortas y evitarse el trauma local.
El tratamiento incluye urea, lacas de clobetasol, calcipotriol, tazaroteno, corticosteroides tópicos o combinaciones, metotrexato y, en casos graves, tratamientos biológicos. Los corticosteroides intralesionales se utilizan rara vez en niños debido al dolor asociado.
- Participación de las uñas en la alopecia areata
Hasta el 66 % de los pacientes con alopecia areata (AA) pueden presentar alteraciones ungueales. La más frecuente es el pitting, generalmente superficial y distribuido de manera regular, a diferencia de la psoriasis. También pueden observarse líneas de Beau, traquioniquia y onicomadesis.
La afectación ungueal se asocia principalmente con formas extensas de AA y constituye un factor de mal pronóstico. El tratamiento debe dirigirse al control de la enfermedad sistémica. Incluye corticosteroides orales, aunque no existe consenso sobre el tipo o la dosis óptimos, así como metotrexato, ciclosporina, azatioprina e inhibidores de JAK.
- Afectación de las uñas en la dermatitis atópica
La piel periungueal puede presentar eritema, edema y descamación. La inflamación crónica puede provocar pérdida de la cutícula y, si afecta la matriz, producir pitting o líneas de Beau. Los pacientes con dermatitis atópica (DA) tienen mayor riesgo de paroniquia. El tratamiento se basa en el control de la DA y el mantenimiento de la barrera cutánea.
- Liquen plano de uñas
Enfermedad mucocutánea rara en niños cuya manifestación ungueal más frecuente es la onicorrexis. También pueden presentarse pitting, traquioniquia, cromoniquia, atrofia de la placa y pterigio dorsal. Se distinguen cuatro subtipos: liquen plano de uñas (PNL) clásica, traquioniquia, PNL atrófica y PNL hipertrófica.
Es importante buscar lesiones de liquen plano en la piel, las mucosas o el cuero cabelludo para apoyar el diagnóstico. Puede dejar secuelas permanentes. El tratamiento es complejo e incluye corticosteroides tópicos, intralesionales o sistémicos, retinoides, metotrexato, antipalúdicos, dapsona y terapias biológicas.
- Traquioniquia
Se describen dos subtipos según la presentación clínica: traquioniquia opaca o en «papel de lija» y traquioniquia brillante. Suele comenzar entre los 2 y 7 años y puede afectar una o varias uñas. Puede presentarse de forma aislada o asociada con enfermedades inflamatorias como AA, psoriasis o liquen plano.
El diagnóstico es clínico. El tratamiento incluye emolientes, corticosteroides tópicos, intralesionales o sistémicos, queratolíticos o retinoides orales. En muchos casos es apropiada la observación, ya que hasta el 50 % se resuelve espontáneamente en 5 años sin secuelas.
Trastornos tumorales
- Exostosis subungual
Tumor óseo benigno de la falange distal, generalmente secundario a un trauma. Se presenta como un nódulo subungueal, principalmente en el primer dedo del pie de los adolescentes, que eleva la placa ungueal y puede asociarse con onicólisis. El diagnóstico se confirma mediante radiografía y el tratamiento es quirúrgico.
- Fibroma periungual
Pápulas o tumores milimétricos de color piel o rosados, ubicados en áreas periungueales o subungueales. Si comprimen la matriz, pueden producir surcos longitudinales en la placa ungueal. Son más frecuentes en los pies y se relacionan con el trauma local. Ante más de 3 lesiones, debe descartarse el complejo de esclerosis tuberosa. Generalmente son asintomáticos y no requieren tratamiento; las opciones incluyen electrocirugía, láser de CO₂ o escisión quirúrgica.
- Granuloma piogénico
Tumor vascular benigno y friable que sangra con facilidad. Puede deberse a traumatismos, como morderse las uñas o la onicocriptosis, o ser inducido por medicamentos. Aunque puede resolverse espontáneamente, la mayoría de los casos requiere tratamiento, que puede incluir legrado, cirugía, láser, crioterapia, fenolización, corticosteroides, betabloqueantes tópicos o sal de mesa.

A) Exostosis subungual; B) fibroma periungual en un paciente con esclerosis tuberosa; C) granuloma piogénico secundario a la onicocriptosis en un adolescente; D) vista frontal de un granuloma piogénico en un paciente con onicococriptosis; E) retroniquia; F) imagen dermoscópica de un hematoma subungueal; G) clavo con diámetro longitudinal reducido en un paciente con onicofagia; H) apariencia de “uña de tabla de lavar” en un paciente con onicotilomanía.
Trastornos traumáticos
- Onicocriptosis («uñas encarnadas»)
Incrustación de la uña en el pliegue lateral, asociada con desalineación del primer dedo del pie, hiperhidrosis, hipertrofia de los pliegues ungueales, corte inadecuado y microtrauma repetido. Es más frecuente en adolescentes y hombres y suele provocar dolor, edema, eritema, exudado y tejido de granulación. El tratamiento incluye medidas locales, fenolización de la matriz o matricectomía.
- Retroniquia
El microtrauma repetido provoca el cese del crecimiento de la placa ungueal y la superposición de dos o más placas, favoreciendo su desplazamiento hacia el pliegue proximal. Puede asociarse con paroniquia, engrosamiento y coloración amarillenta de la placa. Es frecuente el dolor y la sensación de que la uña «no crece». En casos leves se utilizan corticosteroides; los casos graves pueden requerir avulsión quirúrgica.
- Hematoma subungual
Acumulación de sangre debajo de la uña causada por traumatismos o microtraumas, frecuente en adolescentes y generalmente en el primer dedo del pie. No requiere tratamiento; si hay dolor, puede realizarse drenaje mediante perforación de la placa ungueal.
Trastornos psiquiátricos
- Onicofagia y onicotilomanía
La onicofagia y la onicotilomanía forman parte de los trastornos obsesivo-compulsivos y son frecuentes en niños y adolescentes en edad escolar. En la onicofagia, las uñas son muy cortas, con bordes irregulares y, a menudo, aumento del pliegue distal. En la onicotilomanía pueden observarse surcos horizontales con aspecto de «tabla de lavar» y macrolúnula. La dermoscopia puede ser útil en casos dudosos.
Estos hábitos pueden favorecer paroniquia, transmisión de verrugas virales y alteraciones dentales. El tratamiento requiere un enfoque multidisciplinario e incluye esmaltes de uñas, terapia cognitivo-conductual y determinados antidepresivos; la N-acetilcisteína también puede ser útil.

En algunos casos, los trastornos de las uñas se limitan a una condición local benigna, mientras que en otros pueden representar un signo clave de enfermedades sistémicas más complejas
- Alteraciones de uñas relacionadas con cosméticos
El uso de esmaltes tradicionales, semipermanentes o permanentes es cada vez más frecuente en niños y adolescentes. El limado excesivo puede aumentar la fragilidad ungueal, la eliminación de cutículas favorecer infecciones y las técnicas de recorte inadecuadas causar onicocriptosis. El uso repetido de esmaltes puede producir pseudoleuconiquia y simular una onicomicosis superficial.
Las lámparas ultravioletas utilizadas en algunas técnicas pueden provocar reacciones fototóxicas o fotoalérgicas y onicólisis en personas que toman medicamentos fotosensibilizantes. El riesgo carcinogénico de estas lámparas sigue siendo controvertido.
Los esmaltes pueden contener acrilatos, metacrilatos e isotiazolinonas capaces de producir dermatitis de contacto y sensibilización. Los adhesivos con cianoacrilato pueden causar paroniquia, onicólisis y dermatitis de contacto y, excepcionalmente, quemaduras químicas. Se recomienda mantener estos productos fuera del alcance de los niños.

El conocimiento de las características particulares de las uñas de los niños, su fisiología y las razones más frecuentes para la consulta permite al dermatólogo realizar una evaluación adecuada, evitando investigaciones innecesarias y tranquilizando a las familias.
Trastornos ungueales en niños
Fuente
Giacaman A, Hernández-Martin A. Pediatric and adolescent nail disorders. Actas Dermosifiliogr 2026;117(6):104610.








