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Congreso Diabetes 2026: cápsulas y controversias

Lugones Editorial

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El jueves 29 de octubre, en el XXV Congreso Argentino de Diabetes 2026, diversos especialistas presentarán cápsulas y controversias donde desarrollarán diferentes aspectos de la diabetes 

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Durante la jornada del jueves 29 de octubre, en el Congreso Diabetes 2026, se presentarán “Cápsulas” y “Controversias” con disertaciones de reconocidos especialistas que desarrollarán diversos aspectos de la diabetes.

CONTROVERSIA: Diagnóstico y seguimiento metabólico en estadios tempranos de diabetes tipo 1: prueba de tolerancia oral a la glucosa versus monitoreo continuo de glucosa: ¿hay algo más?

La Dra. Liliana Trifone será la encargada de coordinar la primera controversia del Congreso el jueves 29 de octubre.

Por monitoreo continuo

Marcela Raggio

La identificación de las etapas presintomáticas de la diabetes tipo 1 (DM1) y la disponibilidad de terapias modificadoras de la enfermedad han redefinido los objetivos del seguimiento metabólico. Ya no se trata únicamente de establecer un diagnóstico, sino de caracterizar la progresión biológica, estratificar el riesgo e identificar el momento óptimo para intervenir. Este cambio de paradigma obliga a replantear si las herramientas y los biomarcadores actuales responden a estas nuevas necesidades.

En este contexto, el monitoreo continuo de glucosa (MCG) reúne características especialmente atractivas. A diferencia de la prueba de tolerancia oral a la glucosa (PTOG), permite caracterizar la dinámica de la homeostasis glucémica en condiciones habituales de vida, integrando la variabilidad y la evolución temporal del perfil glucémico.

En las etapas presintomáticas, la evaluación mediante el MCG se basa en métricas convencionales. El porcentaje de tiempo por encima de 140 mg/dL (TA140) y un incremento del coeficiente de variación (CV) se han asociado con mayor riesgo de progresión hacia la DM clínica. Sin embargo, su validación se ha centrado en demostrar concordancia con la PTOG o con puntos de corte derivados de esta. Estos hallazgos respaldan el valor del MCG para identificar individuos con mayor riesgo, pero también ponen de manifiesto la necesidad de desarrollar biomarcadores propios que reflejen la biología de estas etapas y permitan definir umbrales clínicamente relevantes para intensificar el seguimiento, evaluar terapias modificadoras de la enfermedad o identificar oportunamente la transición al estadio 3. 

El verdadero desafío no consiste en demostrar que el MCG puede reproducir los resultados de la PTOG ni en buscar un único biomarcador equivalente a la glucemia a los 120 minutos, sino en comprender qué aspectos de la dinámica glucémica reflejan la evolución biológica de la enfermedad. 

El potencial del MCG radica en integrar múltiples dimensiones de la señal -magnitud, variabilidad, organización temporal y evolución longitudinal- para identificar métricas dinámicas, reproducibles y clínicamente significativas que capturen la progresión metabólica en condiciones de vida real. El desarrollo de biomarcadores específicos y de modelos predictivos propios del MCG podría contribuir a una estadificación más fisiológica y precisa de la DM1, acorde con el paradigma de intervención temprana.

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La Dra. Marcela Raggio presentará su controversia referida a “Por monitoreo continuo”

CÁPSULA: Hígado y riesgo cardiometabólico

El Dr. Flavio Francini presentará la primera cápsula del Congreso Diabetes 2026 que tendrá las siguientes disertaciones.

Desde la esteatosis al riesgo cardiorrenal 

Alessandro Mantovani (Italia) 

La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD) actualmente se reconoce como mucho más que una enfermedad hepática. En los pacientes con diabetes mellitus tipo 2 (DM2), la MASLD coexiste con frecuencia y comparte una raíz fisiopatológica común: la resistencia a la insulina. Esta superposición ha reposicionado a la MASLD como un trastorno metabólico sistémico, con importantes implicancias para la salud cardiovascular y renal.

La relación entre la MASLD y la enfermedad cardiovascular está bien establecida. La esteatosis hepática favorece un perfil lipídico aterogénico, caracterizado por niveles elevados de triglicéridos, partículas pequeñas y densas de LDL y niveles bajos de colesterol HDL. El hígado inflamado y con infiltración grasa también libera citocinas proinflamatorias y factores procoagulantes, que contribuyen a la disfunción endotelial y a la progresión acelerada de la aterosclerosis. 

Numerosos estudios confirman que la MASLD aumenta de manera independiente el riesgo de enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca y arritmias, particularmente fibrilación auricular, incluso después de ajustar por los factores de riesgo tradicionales.

Menos estudiada, pero igualmente importante, es la dimensión renal. La evidencia emergente muestra que la MASLD se asocia de manera independiente con la enfermedad renal crónica (ERC), incluida la disminución de la tasa de filtración glomerular y la progresión de la albuminuria. Los mecanismos se superponen con aquellos que intervienen en el daño cardiovascular: la inflamación crónica de bajo grado, el estrés oxidativo, la activación del sistema renina-angiotensina-aldosterona y la resistencia a la insulina convergen para dañar la microvasculatura renal.

En los pacientes con DM, estas tres condiciones -MASLD, enfermedad cardiovascular y ERC- no existen de manera aislada, sino que conforman una tríada interconectada, denominada con frecuencia “eje cardio-hepático-renal”. Reconocer este eje tiene relevancia clínica: la presencia de hígado graso debería motivar el cribado de complicaciones cardiovasculares y renales, y no limitarse a evaluar la progresión de la fibrosis hepática.

Este cambio de paradigma también afecta la estrategia terapéutica. Los tratamientos como los agonistas del receptor GLP-1 y los inhibidores de SGLT2, desarrollados originalmente para el control glucémico, han demostrado beneficios en los tres ámbitos, al mejorar la esteatosis hepática, reducir los eventos cardiovasculares y enlentecer el deterioro de la función renal. 

Esta convergencia respalda un enfoque más integrado y multidisciplinario del tratamiento de la diabetes, en el que hepatólogos, endocrinólogos, cardiólogos y nefrólogos colaboren a partir de una comprensión compartida de la MASLD como una señal de alerta temprana de un riesgo cardiometabólico y renal más amplio.

Huéspedes microscópicos, impacto enorme: ¿qué tan cerca estamos de aplicar la microbioma humana en el diagnóstico y pronóstico de MASLD y diabetes?

Julieta Trinks

En los últimos años, la investigación ha revelado una estrecha relación entre las alteraciones del microbioma intestinal (disbiosis) y el desarrollo de enfermedades metabólicas como la enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD) y la diabetes mellitus tipo 2 (DM2).

Diversos estudios han demostrado que los cambios en la composición y la función del microbioma pueden influir en la resistencia a la insulina, la inflamación sistémica y la acumulación de grasa en el hígado mediante la producción de metabolitos, ácidos grasos de cadena corta y otros compuestos bioactivos. Estas evidencias han impulsado el interés por utilizar el microbioma como una herramienta para el diagnóstico temprano, la estratificación del riesgo, el pronóstico y tratamiento de estas enfermedades.

No obstante, aunque los resultados son prometedores, la aplicación clínica del microbioma aún enfrenta importantes desafíos. La gran variabilidad entre individuos, la influencia de factores como la dieta, el uso de antibióticos, el estilo de vida y el entorno dificultan la identificación de biomarcadores universales y reproducibles. Todavía es necesario estandarizar las técnicas de muestreo, secuenciación y análisis de datos para garantizar resultados consistentes. Además, el proceso para convertir una firma microbiana recientemente descubierta en una prueba analíticamente válida y útil en la práctica clínica de la MASLD es riguroso, lo cual retrasa su incorporación para orientar el manejo de los pacientes.

En la actualidad, el microbioma representa una de las áreas más innovadoras de la medicina de precisión. Su integración con información genética, clínica y metabolómica podría mejorar significativamente la detección, el seguimiento y el tratamiento de la MASLD y la DM

Esta disertación presenta una visión general del estado actual de este campo, y una hoja de ruta para mejorar la investigación de biomarcadores derivados del microbioma para la MASLD, así como de estrategias terapéuticas novedosas dirigidas a modular el microbioma de manera segura y efectiva.

CÁPSULA: Recomendaciones nacionales 2026: actualización y consenso

Las Dra. Carla Musso y Natalia Nachon serán las presentadoras de la cápsula “Recomendaciones nacionales 2026: actualización y consenso”.

Recomendaciones de lipodistrofia

Amanda Benítez

Las lipodistrofias son enfermedades poco frecuentes caracterizadas por la pérdida selectiva del tejido adiposo y por un profundo compromiso metabólico que incluye resistencia severa a la insulina, diabetes mellitus (DM), hipertrigliceridemia, esteatosis hepática y elevado riesgo de pancreatitis y enfermedad cardiovascular. El reconocimiento tardío continúa siendo una de las principales causas de morbimortalidad, por lo que resulta fundamental que el diabetólogo y el endocrinólogo identifiquen precozmente los signos clínicos de sospecha y conozcan las estrategias diagnósticas y terapéuticas actualmente disponibles.

Esta “Cápsula de actualización” presenta las principales novedades incorporadas en las Recomendaciones Argentinas 2026 para el diagnóstico y tratamiento de las lipodistrofias, elaboradas por un grupo multidisciplinario de expertos de la Sociedad Argentina de Diabetes. A partir de casos clínicos representativos, se discutirán los hallazgos clínicos que deben alertar sobre el diagnóstico, la utilidad de la clasificación clínica y genética, y el algoritmo de evaluación inicial propuesto por el consenso.

Se revisarán los aspectos prácticos del seguimiento integral, incluyendo la evaluación periódica de las complicaciones metabólicas, hepáticas, cardiovasculares, renales y endocrinológicas, destacando la importancia de un abordaje interdisciplinario y de la individualización del tratamiento según el subtipo de lipodistrofia y el perfil clínico de cada paciente.

Asimismo, se analizarán las recomendaciones terapéuticas actualizadas, haciendo énfasis en las intervenciones nutricionales y los cambios en el estilo de vida, el tratamiento de la DM y de la dislipidemia grave, y la incorporación de nuevas alternativas farmacológicas. Se revisará la evidencia disponible sobre agonistas del receptor de GLP-1, agonistas duales GIP/GLP-1, inhibidores de SGLT2 y metreleptina, definiendo el lugar que ocupa cada estrategia dentro del algoritmo terapéutico y los criterios de selección de pacientes.

El objetivo de esta actualización es proporcionar herramientas prácticas para mejorar el diagnóstico precoz, optimizar el manejo de las complicaciones metabólicas y facilitar la aplicación de las recomendaciones nacionales en la práctica clínica cotidiana, favoreciendo un tratamiento personalizado basado en la mejor evidencia científica disponible.

Recomendaciones de hipertensión arterial y obesidad

Ramiro Sánchez

La obesidad es considerada el mayor factor de riesgo para el desarrollo y mantenimiento de la hipertensión arterial. Consecuentemente, la hipertensión arterial es uno de los factores que se asocia a la obesidad en generar complicaciones cardiorrenales. El umbral de referencia de presión arterial en pacientes obesos es generalmente el mismo que se aplica en las guías de hipertensión arterial, siendo determinantes la prediabetes, la disfunción renal, incluyendo albuminuria, y la enfermedad cardiovascular.

La obesidad y la hipertensión arterial se encuentran vinculadas. Comparado con individuos no obesos, aquellos con sobrepeso presentan niveles más elevados de presión arterial. En un estudio que incluyó 3216 adultos, el 58,1% de los normotensos tuvo normopeso, mientras que el 43,7% de los hipertensos era obeso. La relación entre el IMC y la presión arterial es lineal, incluyendo un riesgo de hipertensión arterial de un 20 a un 30% con cada incremento del 5% del IMC. Diferentes estudios clínicos han demostrado que el mantenimiento del IMC por debajo de 25 kg/m2 representa una efectiva prevención en la hipertensión arterial.

Aquellos limitantes, como el escaso conocimiento (64% en población urbana de LATAM) y la relación con las complicaciones cardiovasculares, son profundamente considerados en telemedicina y en la iniciativa HEARTS (cubriendo 30 millones de adultos). El programa HEARTS, liderado por OMS y PAHO, es un modelo global que integra hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2 (DM2) en “primary care”, utilizando programas de hábitos de vida, protocolos de actividad física, accesos libres a medicamentos, cartas de estratificación de riesgo, todo en su conjunto para reducir el riesgo cardiovascular en LATAM.

El tratamiento de la hipertensión arterial en pacientes con obesidad y/o DM2 incluye el perfeccionamiento de los planes de alimentación y la combinación dual, triple o cuádruple de terapia antihipertensiva, incluyendo ACEI o BRA con antagonistas cálcicos y/o diuréticos similares a tiazidas o clortalidona, preferentemente en un solo comprimido. La recomendación es alcanzar cifras de <130/80 mmHg, si es tolerado. Los objetivos del tratamiento deben ser individualizados en individuos adultos mayores y frágiles. El tratamiento antihipertensivo en pacientes diabéticos se complementa con ISGLT2 e incretinas. 

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“Recomendaciones de hipertensión arterial y obesidad” será la presentación del Dr. Ramiro Sánchez

Recomendaciones de vacunas

Gabriela Rovira

Las personas con diabetes mellitus (DM) presentan un mayor riesgo de infecciones y de evolución clínica desfavorable, particularmente cuando coexisten mal control metabólico, obesidad, enfermedad cardiovascular, renal o pulmonar. En este contexto, la vacunación constituye una intervención preventiva de alto impacto que debería integrarse al seguimiento habitual de la DM.

Más allá de prevenir enfermedades infecciosas, la vacunación puede contribuir a disminuir descompensaciones metabólicas, hospitalizaciones y eventos asociados a infecciones prevenibles. Sin embargo, las coberturas en adultos continúan siendo insuficientes. Entre las barreras más relevantes, se encuentran el desconocimiento, la falta de indicación médica y la pérdida de oportunidades durante los contactos con el sistema de salud. 

El objetivo de esta disertación es revisar, desde una perspectiva práctica, cómo incorporar la evaluación del estado vacunal a la consulta cotidiana. El desafío no es solo conocer qué vacunas existen, sino lograr que la recomendación llegue efectivamente al paciente. 

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La Dra. Gabriela Rovira hablará sobre “Recomendaciones de vacunas” en la cáspsula de actualización y consenso del jueves 29 de octubre

CÁPSULA: Inflamación, el eje oculto de las complicaciones en la diabetes 

Las Dras. Florencia Badias y Raquel Urdaneta presentarán esta interesante cápsula referida al pie diabético.

Rol de la inflamación en la neuropatía diabética

Rubén Saurral

La neuropatía periférica diabética constituye una de las complicaciones más frecuentes de la diabetes mellitus (DM) y representa una causa importante de dolor neuropático, pérdida de sensibilidad protectora, ulceración del pie y deterioro de la calidad de vida. Su fisiopatología es compleja y tradicionalmente se ha relacionado con hiperglucemia crónica, estrés oxidativo, disfunción mitocondrial, alteraciones metabólicas y daño microvascular. Sin embargo, la evidencia reciente identifica a la inflamación y la neuroinflamación como mecanismos relevantes en el inicio, mantenimiento y progresión del daño neural.

La exposición persistente a hiperglucemia y lipotoxicidad favorece la acumulación de productos finales de glicación avanzada, especies reactivas de oxígeno y señales de daño celular. Estos estímulos activan receptores y vías inflamatorias, incluyendo RAGE, receptores Toll-like, NF-κB y el inflamasoma NLRP3, promoviendo la liberación de mediadores como TNF-α, IL-1β, IL-6 y otras citocinas y quimiocinas. La respuesta inflamatoria puede afectar directamente a los axones, neuronas y células de Schwann, alterando la mielinización, la función neuronal y los mecanismos de reparación.

La participación del sistema nervioso central agrega una dimensión neuroinmune al proceso. La activación de la microglía, junto con la interacción entre microglía, neuronas y astrocitos, puede mantener un estado inflamatorio persistente y favorecer la sensibilización central. La activación de vías como RAGE/TLR4/NLRP3 y la liberación de IL-1β y BDNF pueden contribuir especialmente al desarrollo y mantenimiento del dolor neuropático. De esta manera, la neuropatía diabética puede entenderse como el resultado de una interacción dinámica entre alteraciones metabólicas, inflamación periférica y mecanismos neuroinmunes centrales.

Esta nueva perspectiva plantea que la inflamación podría actuar no solamente como consecuencia del daño nervioso, sino también como amplificador de la lesión neural. La identificación de pacientes con un fenotipo predominantemente inflamatorio y de biomarcadores capaces de reflejar esta actividad podría mejorar la estratificación del riesgo. Asimismo, la modulación de vías inflamatorias y neuroinmunes representa una estrategia terapéutica potencial que podría complementar el control metabólico y el tratamiento sintomático.

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El “Rol de la inflamación en la neuropatía diabética” será la disertación del Dr. Rubén Saurral

Link nota 5 Congreso Diabetes 2026: simposios de abordaje personalizado