Trabajo de revisión que analiza los diferentes enfoques farmacológicos y no farmacológicos en la prevención y el manejo del síndrome metabólico pediátrico
Lugones Editorial©
Un creciente cuerpo de evidencia ha demostrado que el síndrome metabólico pediátrico se asocia con su persistencia en la edad adulta y con un mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves de salud y enfermedades crónicas.
La intervención temprana y el manejo efectivo en la infancia podrían reducir significativamente la carga de estas condiciones en etapas posteriores. Sin embargo, gran parte de la investigación se ha centrado en la población adulta, con datos aún limitados en niños y adolescentes.

Se ha demostrado que el síndrome metabólico pediátrico se asocia con su persistencia en la edad adulta y con un mayor riesgo de desarrollar complicaciones graves de salud y enfermedades crónicas
Dada la creciente prevalencia del síndrome metabólico en la población pediátrica y sus posibles riesgos para la salud a largo plazo, resulta fundamental comprender su desarrollo y abordaje terapéutico.
En este contexto, Anaraki et al. realizaron una revisión exhaustiva de los diferentes enfoques farmacológicos y no farmacológicos para la prevención y el manejo del síndrome metabólico (SM) en niños y adolescentes. Los autores sintetizan la evidencia disponible y proponen líneas de acción para futuras investigaciones y para la práctica clínica.
Introducción
El síndrome metabólico (SM) afecta aproximadamente a una cuarta parte de la población mundial y su aumento en las últimas décadas se vincula a cambios en los hábitos alimentarios y el estilo de vida. En la población pediátrica, un metaanálisis reciente que incluyó a más de 550.000 jóvenes informó una prevalencia del 3% en niños y del 5% en adolescentes.
El SM comprende un conjunto de factores de riesgo cardiometabólicos —hipertensión, obesidad abdominal, hiperglucemia, hipertrigliceridemia y niveles bajos de colesterol HDL— que se asocian a complicaciones como diabetes mellitus (DM), enfermedad cardiovascular, enfermedad hepática grasa asociada al metabolismo y enfermedad renal. Su fisiopatogenia es compleja y aún no se comprende completamente, involucrando una interacción entre factores genéticos y ambientales.

Si bien numerosos ensayos clínicos han evaluado distintas estrategias de manejo del síndrome metabólico en adultos, los datos en niños y adolescentes son escasos
Los criterios diagnósticos utilizados en adultos no son directamente aplicables a niños y adolescentes, aunque los componentes del SM pediátrico son similares, con variaciones en los puntos de corte. A pesar del creciente interés en esta entidad, la evidencia disponible en población pediátrica continúa siendo limitada.
Si bien numerosos ensayos clínicos han evaluado distintas estrategias de manejo del SM en adultos, los datos en niños y adolescentes son escasos y, en algunos casos, controvertidos.
Ante la relevancia clínica del SM desde edades tempranas y las discrepancias existentes en relación con su abordaje terapéutico, los autores plantean la necesidad de una revisión integral que permita sintetizar la evidencia disponible, identificar vacíos en el conocimiento y orientar futuras investigaciones y la práctica clínica. Para ello, se basaron en estudios clínicos y revisiones sistemáticas recientes en población pediátrica.
Resultados
Intervenciones dietéticas
Los autores identifican evidencia consistente a favor de intervenciones dietéticas estructuradas en población pediátrica con SM. La dieta mediterránea y la dieta DASH demostraron mejorar el perfil metabólico y reducir la prevalencia de SM en niños y adolescentes, particularmente en población obesa y adolescentes pospúberes.
Otras estrategias específicas, como la restricción isocalórica de fructosa, mostraron beneficios rápidos sobre el perfil lipídico. En conjunto, estos hallazgos respaldan el rol central de la alimentación como pilar terapéutico en el SM pediátrico.

La dieta mediterránea y la dieta DASH demostraron mejorar el perfil metabólico y reducir la prevalencia de síndrome metabólico en niños y adolescentes
Actividad física
Los programas de actividad física supervisada, tanto estructurados como recreativos, mostraron una reducción significativa de la prevalencia de SM y mejoras en sus componentes metabólicos e inflamatorios. Intervenciones como ejercicio aeróbico, entrenamiento combinado y deportes recreativos resultaron eficaces tras períodos de intervención de aproximadamente 12 semanas, destacando la efectividad del ejercicio regular como estrategia no farmacológica clave.
Modificaciones del estilo de vida
Las intervenciones integrales de estilo de vida -que combinan cambios en la alimentación, incremento de la actividad física y reducción de peso- fueron las que mostraron mayor impacto global. La mayoría de los estudios evidenció una disminución significativa en la prevalencia de SM, aunque los autores señalan resultados heterogéneos según el diseño, la duración y la intensidad de las intervenciones.
Destacan que los enfoques multidisciplinarios, como programas estructurados de educación nutricional y terapia conductual, ofrecen beneficios sostenidos, aunque no todos los estudios demostraron eficacia a largo plazo.

Las intervenciones no farmacológicas, especialmente las modificaciones integrales del estilo de vida, constituyen la estrategia más consistente y efectiva para el manejo del síndrome metabólico pediátrico
Intervenciones farmacológicas
La evidencia sobre el uso de metformina en niños y adolescentes con SM es limitada y controvertida. Algunos estudios mostraron mejoras en los componentes metabólicos con su uso a corto y mediano plazo, mientras que otros no evidenciaron beneficios adicionales cuando se la combinó con modificaciones del estilo de vida. Los autores resaltan la falta de consenso sobre su eficacia clínica en esta población.
Suplementos y productos naturales
Los resultados sobre suplementos nutricionales y productos naturales fueron variables. La suplementación con vitamina D, omega-3 y zinc mostró efectos inconsistentes sobre los parámetros metabólicos del SM pediátrico, con beneficios observados solo en algunos estudios. Otros productos naturales no demostraron mejoras significativas. En conjunto, la evidencia disponible no permite recomendar de manera sistemática estas intervenciones.
La revisión pone de manifiesto que las intervenciones no farmacológicas, especialmente las modificaciones integrales del estilo de vida, constituyen la estrategia más consistente y efectiva para el manejo del SM pediátrico, mientras que la evidencia sobre farmacoterapia y suplementación es heterogénea y aún insuficiente.

Enfoques en el manejo de síndrome metabólico en pediatría
Discusión
La evidencia analizada respalda de forma consistente el rol de la dieta en el manejo del SM pediátrico. La dieta mediterránea surgió como un patrón dietético eficaz, tanto en estudios de intervención como observacionales, asociándose con una menor prevalencia e incidencia de SM en niños y adolescentes. Asimismo, la dieta DASH demostró ser superior a las recomendaciones dietéticas habituales para reducir la prevalencia de SM y modular alteraciones metabólicas, reforzando la importancia de patrones dietéticos estructurados y sostenibles en la infancia.
Diversos tipos de ejercicio físico demostraron ser eficaces para reducir la prevalencia del SM y mejorar sus componentes metabólicos. El ejercicio aeróbico mostró beneficios claros sobre el perfil lipídico, la presión arterial y la antropometría, aunque sin revertir completamente el SM.
Los autores subrayan la relevancia de las recomendaciones de la OMS sobre actividad física diaria en niños y adolescentes, y destacan que el aumento del sedentarismo tras la pandemia de COVID-19 se asoció significativamente con mayor riesgo de SM en adolescentes.
Las intervenciones multidisciplinarias -que combinan cambios dietéticos, actividad física, apoyo psicológico y seguimiento clínico- se identifican como la estrategia más relevante para modular el SM en la infancia. Sin embargo, la eficacia fue heterogénea entre los estudios, posiblemente debido a diferencias en la duración, intensidad, adherencia y características de los programas. Modelos estructurados como el programa Obeldicks demostraron beneficios en la reducción de peso y la modulación del SM en niños con obesidad, resaltando la importancia de la participación familiar y del abordaje conductual.

Diversos tipos de ejercicio físico demostraron ser eficaces para reducir la prevalencia del síndrome metabólico y mejorar sus componentes metabólicos
La metformina fue el fármaco más frecuentemente evaluado. La evidencia sugiere que su mayor beneficio se observa cuando se utiliza como tratamiento adyuvante a las modificaciones del estilo de vida, particularmente en niños con factores de riesgo adicionales como diabetes tipo 2. En contraste, su eficacia como monoterapia frente a las intervenciones no farmacológicas resulta cuestionable, lo que limita su indicación sistemática en SM pediátrico.
Los resultados sobre la suplementación con omega-3 fueron inconsistentes, coincidiendo con revisiones previas y señalando la necesidad de estudios mejor diseñados. En cambio, la vitamina D mostró efectos favorables sobre los factores cardiometabólicos y una posible reducción de la prevalencia de SM, con evidencia observacional que respalda una asociación entre niveles séricos más altos y menor riesgo de SM en niños.
La cirugía metabólica y bariátrica se considera una estrategia de último recurso en adolescentes con obesidad severa y comorbilidades significativas. Las guías internacionales recomiendan su consideración en casos cuidadosamente seleccionados, reforzando que su indicación debe ser excepcional y dentro de un enfoque integral.
Conclusiones
La evidencia disponible respalda que la modificación multidisciplinaria del estilo de vida constituye la primera y principal estrategia para la prevención y el manejo del SM en la infancia y adolescencia.
La combinación de actividad física regular, cambios dietéticos -especialmente dietas mediterránea y DASH- e intervenciones conductuales resulta particularmente efectiva.
La metformina puede considerarse como terapia adyuvante, especialmente en presencia de comorbilidades como la diabetes tipo 2, mientras que la evidencia sobre omega-3 es controvertida y la suplementación con vitamina D muestra resultados prometedores.
Los autores subrayan la necesidad de ensayos clínicos futuros con seguimientos a largo plazo y de investigaciones que exploren los mecanismos subyacentes, con el objetivo de avanzar hacia estrategias de tratamiento personalizadas para niños y adolescentes con SM.

Es clave avanzar hacia estrategias de tratamiento personalizadas para niños y adolescentes con síndrome metabólico
Síndrome metabólico pediátrico
Fuente
Anaraki TK, Heidari-Beni M, Arefian M, et al. Managing pediatric metabolic syndrome: a systematic review of current approaches. BMC Pediatr 2025;25:431.








