¿Para qué sirve la audiometría?

Lugones Editorial

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La audiometría evalúa el funcionamiento del sistema auditivo para determinar la capacidad para escuchar los sonidos 

Por la Lic. María Fernanda Cristoforetti, Editora de Lugones Editorial

La audiometría es un método diagnóstico para conocer la capacidad que tiene una persona de escuchar los sonidos, los cuales varían en función del tono y la intensidad. De este modo evalúa el correcto funcionamiento del sistema auditivo humano que implica:

  • Recepción de los sonidos en el pabellón auricular u oreja que permite diferenciar desde dónde un sonido se emite.
  • Paso del sonido a través del conducto auditivo.
  • Choque del sonido en el tímpano, que lo hace vibrar como si fuese un tambor.
  • Transmisión de la vibración por la cadena de huesecillos que conectan el tímpano con la cóclea.
  • Conversión de las vibraciones a impulsos eléctricos nerviosos en la cóclea.
  • Interpretación de las señales neuronales en el cerebro.
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Aún sin sospecha de sordera, los mayores de 65 años deben acudir al especialista 

¿Para qué sirve?

Si bien una audiometría no especifica qué fase del proceso de la audición no funciona correctamente, sí indica si la audición está alterada en la parte de la transmisión del sonido o las vibraciones (sordera de transmisión) o en la parte más relacionada con el sistema nervioso (sordera neurosensorial), lo cual ayudará a implementar el tratamiento más efectivo.

A su vez analiza factores como la tonalidad del sonido e identifica el umbral auditivo del individuo. Esta prueba suele realizarse de dos formas: por vía área gracias al uso de auriculares, o por vía ósea con un vibrador que se coloca detrás de la oreja. Por lo tanto, permite determinar: 

El umbral auditivo, es decir, la intensidad mínima de sonido que es capaz de percibir la persona (audiometría tonal o audiometría tonal pura).

La capacidad de comprender la palabra (mediante la repetición de una lista de 20 palabras), expresada en porcentaje de aciertos a un volumen determinado (audiometría verbal, que sirve para confirmar la indemnidad del sistema auditivo a nivel de oído y central).

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Con audífonos conectados a un audiómetro, se transmiten tonos para que el paciente indique con su mano si oye dichos sonidos, así como la duración de los mismos

¿Cuándo se recomienda realizarla?

Este estudio se sugiere a todas las personas en las que se sospeche una pérdida de la audición. Además, es conveniente efectuarlo en los siguientes casos:

  • Recién nacidos: se realiza un tipo especial de audiometría basada en los “potenciales evocados”; es decir, reflejos que indican si un bebé oye o no sin necesidad que deba decirlo.
  • Mayores de 65 años: aún sin sospecha de sordera, se recomienda realizar esta prueba a todos los mayores de 65 años para detectar a tiempo déficits de la audición. Si la prueba es normal, se recomienda repetirla cada 3 o 5 años.
  • Sospecha de sordera: cualquier persona a cualquier edad puede sufrir sordera temporal o permanente por diferentes motivos. En estos casos, la audiometría facilita el diagnóstico de la hipoacusia y orienta hacia la causa de la misma.
  • Luego de enfermedades de riesgo. La meningitis, sobre todo en niños, los traumas craneoencefálicos y las otitis externas son las causas más habituales de sordera que se producen como secuela de enfermedades o accidentes. 
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En algunos solo se pierde la capacidad para escuchar tonos altos o bajos, o se pierde únicamente la conducción aérea o la ósea

¿Cómo es el procedimiento?

El procedimiento es muy sencillo y no requiere preparación previa. En primer lugar, el profesional realizará un audiograma. Para ello, es preciso bloquear un oído para evaluar el otro. Se inicia el examen para observar la capacidad del paciente para detectar uno o varios sonidos en diferentes frecuencias; se trata de una valoración por vía aérea.

Por vía ósea se emplea un vibrador especial, como el diapasón, que se golpea cerca del oído y mide la conducción aérea. Este proceso se repite próximo al hueso mastoideo para reconocer la capacidad auditiva del paciente y su umbral de audición.

Por último, mediante audífonos conectados a un audiómetro, se transmiten tonos cuyas intensidades están controladas para que el paciente indique con su mano si oye dichos sonidos, así como la duración de los mismos.

Normalmente el examen se realiza con cada oído por separado y dura unos 30 minutos.

¿Cuáles son los resultados?

La capacidad para escuchar un susurro, el habla normal y el tic tac de un reloj arroja resultados normales; la capacidad para escuchar un diapasón a través del aire y el hueso también son normales. En la audiometría detallada, la audición es normal si pueden escucharse tonos desde 250 a 8.000 Hz a 25 dB o menos.

Por su parte, los resultados anormales indican diferentes tipos y grados de pérdida de la audición. En algunos solo se pierde la capacidad para escuchar tonos altos o bajos, o se pierde únicamente la conducción aérea o la ósea. La incapacidad para escuchar tonos puros que están por debajo de 25 dB indica cierto grado de pérdida auditiva.

Autora: Lic. María Fernanda Cristoforetti. Derechos de reproducción: Sello Editorial Lugones®, Editorial Biotecnológica S.R.L. Se prohíbe la reproducción total o parcial de este artículo sin las autorizaciones de la autora y de la editorial. Obra registrada en la Dirección Nacional del Derecho de Autor, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la República Argentina. Ciudad de Buenos Aires, Argentina.