Revisión de los tratamientos más actuales para mejorar cicatrices del acné, incluyendo láseres, microneedling, peelings y rellenos, con un enfoque actualizado en resultados estéticos y funcionales
Lugones Editorial©
En los últimos años, los avances en tecnología médica han permitido aplicar tratamientos innovadores para las cicatrices del acné, con el objetivo de mejorar de manera efectiva tanto la apariencia estética como la funcionalidad de las lesiones.
Las estrategias de tratamiento continúan refinándose, desde modalidades físicas tradicionales como la microaguja hasta dispositivos modernos basados en energía, como los láseres fraccionados, buscando un equilibrio entre eficacia y seguridad.
La investigación actual se centra en terapias combinadas: la integración de peelings químicos, láseres y rellenos dérmicos surge como una tendencia clave para mejorar resultados y reducir la carga del tratamiento.

Las cicatrices del acné se localizan principalmente en el rostro y pueden generar secuelas psicológicas a largo plazo, incluyendo deterioro de la autoestima, evitación social y reducción de la calidad de vida
Introducción
El acné vulgar es una dermatosis inflamatoria crónica muy frecuente. Su patogénesis involucra lesiones inflamatorias y no inflamatorias, caracterizadas por un desequilibrio en la expresión de las metaloproteinasas de la matriz (MMP) y sus inhibidores tisulares (TIMP), así como la desregulación de la vía de señalización del factor de crecimiento transformador-beta 1 (TGF-β1).
Estos mecanismos contribuyen a la descomposición de la estructura dérmica y a procesos de reparación aberrantes, que conducen a la formación de cicatrices.
Las cicatrices del acné se localizan principalmente en el rostro y pueden generar secuelas psicológicas a largo plazo, incluyendo deterioro de la autoestima, evitación social y reducción de la calidad de vida.

Incluso después de la resolución de las lesiones activas, las cicatrices pueden causar angustia psicológica significativa y afectar la calidad de vida de los pacientes
Según la morfología, se clasifican en atróficas, hipertróficas y discrómicas, siendo las atróficas las más frecuentes (75%-90% de los casos), con una incidencia aproximadamente tres veces mayor que las hipertróficas.
Dentro de las atróficas, se distinguen cicatrices de icepick, boxcar y co2ing.
Este trabajo integra datos basados en evidencia para proponer un algoritmo de tratamiento estratificado según la morfología de la cicatriz, con el objetivo de optimizar los resultados clínicos.
Peeling químico
El peeling químico elimina de manera controlada capas epidérmicas y dérmicas alteradas, estimulando la regeneración de la piel y la neocolagénesis, lo que mejora la textura y suaviza las cicatrices. La regeneración comienza en 24 h y suele completarse entre 7 y 10 días.
. Cicatrices superficiales: ácido glicólico, láctico, salicílico o solución de Jessner. Además de mejorar la cicatriz, ayudan a tratar la hiperpigmentación postinflamatoria.
. Cicatrices medias: TCA 30%-40% para penetrar la dermis papilar.
. Cicatrices profundas: TCA 50% o fenol, con mayor riesgo de complicaciones.
. Riesgos: hiperpigmentación, neocicatrices, especialmente a concentraciones altas.

Con el peeling químico la regeneración de la piel comienza en 24 h y suele completarse entre 7 y 10 días
- Reconstrucción química focal (CROSS)
El TCA CROSS (65%-100%) destruye selectivamente tejido cicatricial y estimula remodelación del colágeno.
. 70% TCA: mejora significativa en todos los subtipos atróficos.
. 100% TCA: alternativa rentable para cicatrices tipo icepick en piel oscura, aunque menos eficaz que el láser de CO2.
. Terapia combinada: CROSS + láser o microagujas mejora resultados y reduce complicaciones.
El fenol CROSS, con concentraciones modificadas, también puede ser eficaz, especialmente cuando se combina con subcisión o microagujas, logrando mejoras consistentes en cicatrices seleccionadas.
Dispositivos basados en energía
Los dispositivos basados en energía utilizan diferentes formas de energía para estimular la regeneración dérmica y remodelar el colágeno, mejorando la textura y apariencia de las cicatrices del acné.
- Terapia con láser
Los láseres emplean luz monocromática para dirigirse al tejido cicatricial, estimulando fibroblastos y promoviendo la regeneración de colágeno y fibras elásticas. Mejoran la pigmentación, el eritema y las depresiones de la piel.
- Láseres ablativos
Los láseres de CO2 (10.600 nm) y Er:YAG (2.940 nm) son tratamientos de primera línea para cicatrices atróficas, alcanzando hasta un 90% de eficacia. Actúan mediante fototermólisis selectiva del agua, vaporizar tejido cicatricial e inducir remodelación dérmica.
La terapia multimodal combina láser fraccional de alta energía, escultura manual y láser de baja energía, optimizando resultados y reduciendo complicaciones.
- Láseres no ablativos
Los láseres de fibra dopada 1.540-1.550 nm estimulan neocolagénesis preservando la epidermis, adecuados para cicatrices leves a moderadas. Aunque son menos efectivos que los ablativos, ofrecen recuperación más rápida y menos efectos secundarios.

Los dispositivos basados en energía utilizan diferentes formas de energía para estimular la regeneración dérmica y remodelar el colágeno, mejorando la textura y apariencia de las cicatrices del acné
- Láseres de picosegundos
Estos láseres ultrarrápidos generan descomposición óptica inducida por láser (LIOB), destruyendo selectivamente tejido y estimulando remodelación del colágeno.
Son eficaces para cicatrices y trastornos pigmentarios, con reducción significativa de volumen en el 75% de los pacientes y menor riesgo de hiperpigmentación.
Combinados con matriz de microlentes (MLA), mejoran textura, depresiones y poros dilatados, con recuperación de 3-5 días.
- Terapia de radiofrecuencia (RF)
La RF genera calor controlado en la dermis, estimulando contracción y regeneración del colágeno. Presenta menos efectos adversos que los láseres tradicionales.
Existen tres tipos: monopolar, bipolar y fraccional, siendo la RF fraccional efectiva mediante microlesiones térmicas mínimamente invasivas. Se requieren más estudios para comparar su eficacia con láseres ablativos y no ablativos.
- Microagujas fraccionadas de radiofrecuencia (FRMN)
La FRMN combina lesión mecánica con energía térmica, entregando RF directamente a la dermis y preservando la epidermis.
Sus mecanismos incluyen: neocolagénesis inducida por microcanales, desnaturalización térmica de bandas fibróticas y regulación de HSP70/MMP-3 para reorganización de la matriz extracelular.
Este enfoque reduce riesgos de hiperpigmentación, especialmente en pieles más oscuras (Fitzpatrick IV-VI).
Aumento de relleno dérmico
Los rellenos dérmicos restauran volumen y mejoran la apariencia de cicatrices atróficas. Pueden aplicarse como monoterapia o combinarse con subcisión para optimizar resultados.
- Rellenos de tejidos blandos
Los agentes inyectables incluyen ácido hialurónico (estimula colágeno, ideal para cicatrices rodantes y laminantes; requiere múltiples sesiones), hidroxilapatita de calcio (efecto prolongado hasta 12 meses, especialmente en cicatrices superficiales) y ácido poli-L-láctico (PLLA).
- Trasplante de grasa autólogo
La lipotransferencia aborda cicatrices atróficas severas, generalmente combinada con subcisión. La retención del injerto es variable, con resultados óptimos a los 3 meses. La nanograsa ofrece mejor mejora clínica y menor riesgo de complicaciones.
- Productos ricos en plaquetas
. Plasma rico en plaquetas (PRP): estimula regeneración de colágeno y elastina, siendo más efectivo en cicatrices rodantes y de vagón. Funciona mejor combinado con otras técnicas, como láser fraccionado de CO2.
. Microagujas con PRP: potencian la absorción de PRP y promueven la remodelación dérmica acelerando la cicatrización.
. Fibrina rica en plaquetas (PRF): libera factores de crecimiento de forma sostenida (7-14 días) y funciona como andamio para la regeneración del colágeno. Combinado con microagujas, mejora notablemente cicatrices rodantes y de vagón, con efectos adversos mínimos.
- Células madre autólogas de médula ósea
Las células madre mesenquimales (MSC) derivadas de médula ósea pueden diferenciarse en queratinocitos y fibroblastos, promoviendo regeneración de la piel y reparación de cicatrices atróficas con seguridad y eficacia.
- Fibroblastos autólogos
La inyección de fibroblastos autólogos produce colágeno directamente en la cicatriz, rellenando depresiones y mejorando la apariencia sin necesidad de pruebas de alergia.
- Toxina botulínica (BoNT)
La BoNT reduce la tensión local de la cicatriz al inhibir la contracción muscular y modula la vía TGF-β, promoviendo colágeno ordenado. También disminuye sebo, diámetro de poros y riesgo de rosácea. Combinada con microagujas, mejora la eficacia en cicatrices atróficas hasta un 28% respecto a la monoterapia.
Tratamiento quirúrgico
Las intervenciones quirúrgicas buscan elevar cicatrices deprimidas y estimular la neocolagénesis, mejorando la textura y apariencia de la piel.
- Subcisión
La subcisión consiste en insertar una aguja bajo la cicatriz para liberar el tejido fibroso que la ancla, elevando la depresión. El trauma inducido estimula la neocolagénesis, reforzando la reparación. La subcisión de doble plano, que aborda la dermis superficial y el tejido subcutáneo, muestra mayor eficacia en cicatrices rodantes profundas. Los efectos adversos asociados incluyen equimosis, sangrado, infección y posible exacerbación del acné.
- Técnicas de perforación
Las técnicas de perforación, que incluyen escisión e injerto de perforación, son efectivas en cicatrices profundas de 3 mm o más, como cicatrices de vagón o grandes cicatrices de hielo. La combinación con láser permite difuminar los márgenes de la cicatriz y mejorar los resultados estéticos.

La combinación de técnicas químicas, energéticas, rellenos y biológicos potencia la remodelación dérmica, maximiza la neocolagénesis y mejora la estética la calidad de vida del paciente
- Microagujas
La inducción transcutánea de colágeno mediante microagujas aumenta el flujo sanguíneo y la liberación de factores de crecimiento, promoviendo la producción de colágeno y elastina, mejorando el grosor y la distribución de fibras dérmicas. Esta técnica demuestra menor riesgo de hiperpigmentación, especialmente en pacientes con piel Fitzpatrick IV a VI. Los resultados son más efectivos cuando se combina la microaguja con láser fraccional, ácido tricloroacético o peelings químicos.
- Intervenciones combinadas y terapia temprana
El tratamiento combinado temprano, que incluye isotretinoína oral a bajas dosis junto con peelings, láser o radiofrecuencia, mejora la apariencia de las cicatrices, la satisfacción del paciente y la calidad de vida sin aumentar significativamente los efectos adversos. Cicatrices pequeñas, menores de 1,5 mm, pueden resolverse espontáneamente en 12 semanas, lo que justifica un período inicial de observación antes de la intervención.
Discusión
El manejo de las cicatrices del acné requiere un enfoque altamente personalizado, dado que cada subtipo presenta características únicas que determinan la respuesta al tratamiento. La evidencia sugiere que ningún procedimiento aislado es suficiente para todas las cicatrices, destacando la importancia de estrategias multimodales. La combinación de técnicas químicas, energéticas, rellenos y biológicos potencia la remodelación dérmica, maximiza la neocolagénesis y mejora tanto la estética como la calidad de vida del paciente.
Las intervenciones mínimamente invasivas están evolucionando hacia métodos más seguros y eficaces, como la radiofrecuencia fraccional, los láseres de picosegundos, los rellenos con efectos sostenidos (PLLA, CaHA) y los tratamientos celulares (PRF, fibroblastos, nanograsa, células madre), que permiten restaurar volumen y textura con menor tiempo de inactividad. La evidencia emergente también respalda la intervención temprana, incluso durante la terapia con isotretinoína, desafiando la práctica tradicional de posponer procedimientos, y demostrando resultados estéticos superiores sin aumentar eventos adversos.

El manejo de las cicatrices del acné requiere un enfoque altamente personalizado, dado que cada subtipo presenta características únicas que determinan la respuesta al tratamiento
Por último, la relación costo-beneficio sigue siendo un factor determinante. Técnicas accesibles como el TCA CROSS mantienen su valor en entornos con recursos limitados, mientras que los enfoques avanzados, aunque eficaces, requieren evaluación cuidadosa de su implementación práctica. Optimizar combinaciones sinérgicas permite maximizar la eficacia y reducir el número total de sesiones, haciendo el tratamiento más sostenible y efectivo.
Conclusiones
El tratamiento de las cicatrices del acné debe ser personalizado, multimodal y escalonado, considerando la morfología, la severidad y el tipo de piel.
Las combinaciones estratégicas de peelings químicos, dispositivos energéticos, rellenos y terapias biológicas permiten resultados superiores, aceleran la regeneración del colágeno y minimizan efectos adversos.
La intervención temprana y el uso de técnicas mínimamente invasivas representan un cambio paradigmático, mejorando la eficacia clínica y la satisfacción del paciente.
Finalmente, la selección consciente de modalidades según costo, seguridad y accesibilidad garantiza que los avances tecnológicos sean aplicables en la práctica clínica real.

La intervención temprana y el uso de técnicas mínimamente invasivas representan un cambio paradigmático, mejorando la eficacia clínica y la satisfacción del paciente
Tratamientos para las cicatrices del acné
Fuente
Zhang M, Liu C, Zhang S, et al. Advances in the treatment of acne scars. Front Med. 2025;12.








