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Congreso Diabetes 2026: cápsulas de actualización

Lugones Editorial

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El viernes 30 de octubre se presentarán nuevas cápsulas de actualización en diabetes y controversias con destacados disertantes en el marco del XXV Congreso Argentino de Diabetes

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Durante la jornada del viernes 30 de octubre, en el del Congreso Diabetes 2026 habrán nuevas cápsulas de actualización presentadas por destacados especialistas.

CÁPSULA: Embarazo y metabolismo: de la terapéutica a la nutrigenómica

La Dra. María Elena Rodríguez presentará la cápsula “Embarazo y metabolismo: de la terapéutica a la nutrigenómica” que contará con importantes disertaciones.

Nuevas drogas en el embarazo: rol de GLP1 y SGLT2

Rosa Corcoy 

Los profesionales que trabajan actualmente en el área de embarazo y diabetes mellitus (DM) son testigos de la evolución acelerada de la tecnología para el tratamiento de la DM aplicada a este escenario. Y lo corroboran las mujeres que han tenido embarazos utilizando tecnologías diferentes.

Un ejemplo paradigmático es el estudio CONCEPTT que en 2017 demostró que la utilización del monitoreo continuo de glucosa (MCG) en embarazadas con DM1, mejoraba tanto la regulación glucémica como los desenlaces clínicos. Más recientemente, se han publicado ensayos clínicos con sistemas de asa cerrada que han demostrado también mejoría en regulación glucémica, aceptándose el TIR, como desenlace sustituto de los desenlaces de la gestación propiamente dichos. El primero de estos ensayos clínicos en publicarse fue AIDAPT, seguido posteriormente de los estudios CRISTAL y CIRCUIT.

En mujeres con DM2, parece intuitivo que la utilización del MCG tiene que resultar también beneficiosa y en varios países su utilización está financiada, especialmente en aquellas mujeres en tratamiento con múltiples dosis de insulina. Sin embargo, hasta la fecha y a la espera de los resultados de ensayos clínicos aleatorizados, la evidencia de los beneficios de la MCG en este contexto es limitada en comparación con la disponible en mujeres con DM1. No hay datos de la utilización de sistemas de asa cerrada en esta población.

En mujeres con DM gestacional, se han realizado varios ensayos clínicos testando la utilización del MCG y los resultados son inconsistentes. Así, el estudio DIPGLUMO objetivó mejoría del TIR, pero sin beneficios clínicos netos, GRACE observó también mejoría del TIR con una reducción en niños grandes para la edad gestacional y una tendencia a más niños pequeños, mientras The Steady Sugar trial y el estudio de Zorzo, no observaron mejorías glucémicas, pero sí en varios desenlaces clínicos. En todos los estudios que lo evaluaron, las mujeres indicaron su preferencia por la MCG. 

Finalmente, es importante recordar que, incluso en los escenarios donde el beneficio es más evidente, como en las mujeres con DM1, los resultados obstétricos y perinatales continúan estando lejos de los observados en la población general, indicando que aún existe un amplio margen de mejora.

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La Dra. Rosa Corcoy, de España, disertará sobre “Nuevas drogas en el embarazo: rol de GLP1 y SGLT2”

Impacto de la nutrigenómica en el embarazo

Alicia Jawerbaum 

La nutrigenómica estudia los nutrientes que modulan la expresión del genoma a través de mecanismos epigenéticos, transcripcionales y postranscripcionales. La metilación de ADN, las modificaciones postraduccionales de las histonas y la producción de microARNs son reguladas por diferentes nutrientes, como los folatos y los polifenoles. 

Factores de transcripción, como el receptor de la vitamina D y los PPAR, son activados por sus ligandos: vitamina D y ácidos grasos insaturados (MUFAs y PUFAs), respectivamente. 

En el embarazo, es clásica la intervención nutrigenómica con folatos en la prevención de malformaciones congénitas. Tanto los folatos como la colina y vitamina B12 se vinculan con la producción de S-adenosil-metionina, principal dador de metilos en los procesos de metilación del ADN y de histonas. La diabetes mellitus (DM) induce la desregulación del epigenoma, tanto por el requerimiento energético de los procesos epigenéticos, como por incremento de estrés oxidativo, que lo desregula. En mujeres con DM gestacional, hay evidencia de alteraciones epigenéticas en la madre, la placenta, el cordón umbilical y la descendencia. 

Modelos experimentales de DM y embarazo evidencian cómo dietas ricas en MUFAs y PUFAs regulan a los receptores nucleares PPAR, modulan la producción de microARNs y reducen complicaciones embrionarias, fetales, placentarias y postnatales. Dietas ricas en aceite de oliva extra virgen, brindadas a mujeres con DMG, regulan en la placenta el entorno proinflamatorio y las vías de los PPAR en vinculación a la regulación de microARNs. Asimismo, el estudio multicéntrico OLIDIAG muestra la capacidad de las dietas ricas en aceite de oliva extra virgen de reducir el requerimiento de insulina, la trigliceridemia materna y complicaciones neonatales en mujeres con diabetes gestacional. 

Un mejor conocimiento del impacto nutrigenómico en DM y embarazo podría mejorar procesos epigenéticos clave en el desarrollo, de impacto en la salud materna y de la progenie.

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La Dra. Alicia Jawerbaum disertará sobre “Impacto de la nutrigenómica en el embarazo”

CÁPSULA: Medicina de precisión

Con la presencia de la Dra. Araceli Mercado Hecker se desarrollará la segunda cápsula de la jornada referida a “Medicina de precisión”. 

Intervenciones farmacológicas

Gustavo Frechtel 

La medicina de precisión relacionada a la diabetes mellitus (DM) tiene como objetivo fundamental agrupar a las personas con DM en fenotipos definidos por determinadas variables clínicas, antropométricas, bioquímicas, metabólicas, inmunológicas y genéticas, que permitan establecer a partir de esos diagnósticos de precisión, tratamientos farmacológicos personalizados. Además, poder relacionar esos fenotipos con las comorbilidades y sobre todo con las complicaciones crónicas de la DM tanto micro como macroangiopáticas. Uno de las dificultades más importantes es que los pacientes pueden migrar de fenotipo con la progresión de la enfermedad, por ese motivo se está intentando utilizar esas variantes para establecer tratamientos farmacológicos sin encasillar a los pacientes en fenotipos estancos.

Estos objetivos se han podido establecer para la DM MODY la identificación del fenotipo de etiología monogénica, una vez determinado el diagnóstico genético, permite establecer un tratamiento personalizado de acuerdo a cada fenotipo. Entre los más frecuentes, tratamiento no farmacológico en el caso del MODY 2, tratamiento con bajas dosis de sulfonilureas en el caso del MODY 1 y 3.

En las DM autoinmunes, también se ha progresado con la identificación de fenotipos (la DM1 constituye uno de esos fenotipos), a partir de lo cual se han establecido tratamientos personalizados basados en insulinoterapia, inhibidores de DPP4, incluso análogos del receptor de GLP1, de acuerdo al fenotipo en cuestión. 

En el caso de la DM2, la aplicación de medicina de precisión es más complicado por tratarse de una forma de DM sumamente heterogénea, en la cual, si bien han presentado diferentes fenotipos, la utilidad de los mismos para establecer tratamientos personalizados ha sido limitado. En este sentido, modelos de predicción electrónicos han sido desarrollados para personalizar el tratamiento en base a determinadas variables como el que se encuentra disponible en www.diabetesgenes.org/t2-treatment/.

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“Intervenciones farmacológicas” será la disertación del Dr. Gustavo Frechtel

Intervenciones no farmacológicas

Juliana Mociulsky

La obesidad y la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) constituyen enfermedades crónicas, complejas y heterogéneas, cuya fisiopatología resulta de la interacción entre determinantes biológicos, conductuales, ambientales y socioculturales. En este contexto, la medicina de precisión propone un cambio de paradigma, desplazando el modelo tradicional de intervenciones uniformes hacia estrategias terapéuticas individualizadas, fundamentadas en las características fisiopatológicas y clínicas de cada persona. Si bien este enfoque ha sido impulsado principalmente por el desarrollo de terapias farmacológicas dirigidas, su aplicación al tratamiento no farmacológico adquiere una relevancia creciente y permite reposicionar a la Terapia Médica Nutricional (Medical Nutrition Therapy, MNT) como un componente esencial del manejo integral.

La evidencia disponible demuestra que la respuesta a las intervenciones sobre el estilo de vida presenta una marcada variabilidad interindividual, lo que cuestiona la existencia de un patrón alimentario universalmente superior. En consecuencia, la MNT debe concebirse como una intervención de precisión, diseñada a partir de la integración de variables fisiopatológicas, metabólicas, conductuales y psicosociales, incluyendo el fenotipo de obesidad, el comportamiento alimentario, las preferencias individuales, las comorbilidades, el contexto sociocultural y la capacidad de sostener cambios en el tiempo.

En este sentido, la caracterización de fenotipos fisiopatológicos de obesidad, como las alteraciones de la saciación, la saciedad, la alimentación emocional y el gasto energético, constituye un ejemplo de cómo la comprensión de los mecanismos biológicos subyacentes puede orientar intervenciones nutricionales y conductuales más específicas y potencialmente más efectivas.

Las recomendaciones más recientes de la American Diabetes Association ratifican que la nutrición, la actividad física y las estrategias de modificación conductual constituyen la piedra angular del tratamiento de la obesidad y la DM, enfatizando la necesidad de intervenciones estructuradas, intensivas y centradas en la persona. El desafío en la práctica, sigue siendo la implementación de intervenciones conductuales precisas que favorezcan la adquisición y permanencia de los cambios de hábitos.

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La Dra. Juliana Mociulsky tomará la palabra para disertar sobre “Intervenciones no farmacológicas”

CÁPSULA: La pirámide nutricional bajo la lupa: mirada crítica y aplicación clínica

Con la coordinación de la Dra. Leticia Ferro se desarrollará la cápsula referida a “La pirámide nutricional bajo la lupa: mirada crítica y aplicación clínica” con reconocidos especialistas.

Lo que aportan las nuevas guías

Natalia Presner 

Las guías americanas 2025 plantean algunos puntos controvertidos, pero en este apartado se destacarán sus aportes. Entre ellos se encuentran las siguientes sugerencias positivas:

  • Comer la cantidad adecuada, prestando atención al tamaño de las porciones.
  • Priorizar alimentos proteicos en cada comida, tanto a partir de fuentes animales como vegetales para cubrir un requerimiento de 1,2 a 1,6 g de proteínas por kilo de peso corporal por día.
  • Cuidar la salud intestinal incorporando no solo alimentos ricos en fibra, sino también alimentos fermentados.
  • Ingerir vegetales y frutas variados a lo largo del día.
  • Incorporar grasas saludables y evitar que las grasas saturadas excedan el 10% del valor calor total.
  • Consumir granos enteros.
  • Limitar la ingesta de alimentos altamente procesados, con azúcares agregados (no más de 10 g por comida) y carbohidratos refinados.
  • Limitar las bebidas alcohólicas.
  • No superar los 2300 mg por día de sodio. Además, las guías establecen recomendaciones específicas de ingesta de sodio según edad.

En la última parte, las guías brindan recomendaciones específicas por grupo etario, según situación biológica (embarazo y lactancia), para poblaciones con elecciones alimentarias particulares (vegetarianos o veganos) y para personas con enfermedades crónicas, fomentando sobre todo la ingesta de alimentos densos en nutrientes y la elaboración casera de comidas y destacando el consumo de “alimentos reales”.

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La Lic. Natalia Presner debatirá acerca de “Lo que aportan las nuevas guías”

Luces y sombras de las nuevas guías 

Patricia Frías

El análisis respecto de las guías alimentarias para los estadounidenses (DGA) 2025-2030 revela una profunda desconexión entre el rigor científico y las decisiones políticas. Promovidas bajo un nuevo paradigma, estas pautas introducen cambios drásticos, destacándose el uso de una pirámide invertida y el aumento generalizado de la recomendación proteica a 1,2-1,6 g/kg/día, junto con la rehabilitación de las grasas animales para cocinar y el consumo de lácteos enteros, justificándose en la actual crisis metabólica. 

Instituciones académicas de prestigio, como la Escuela de Salud Pública de Harvard y la Asociación Americana del Corazón (AHA), han rechazado categóricamente estas modificaciones. Advierten que este enfoque promueve un exceso proteico totalmente injustificado para la población sedentaria, lo cual sobrecarga la función renal y eleva peligrosamente el consumo de grasas saturadas, superando con creces el límite seguro del 10% de las calorías diarias. La posible influencia de intereses corporativos ganaderos ha diluido el consenso del comité técnico independiente original basándose en la inocuidad de los alimentos de origen animal planteados por Frederic Leroy y Ty Beal.

Semánticamente se advierte el uso de eslóganes engañosos. Clasificar los productos en forma binaria basándose únicamente en si son alimentos en su matriz natural o no procesados es una falacia ontológica. Un embutido con alto contenido de sodio existe materialmente, pero eso no garantiza un impacto biológico positivo. La nutrición científica no evalúa únicamente la existencia material del producto, sino la respuesta fisiopatológica e interacción metabólica integral ante su consumo.

Desde la bioquímica y la fisiopatología, la evidencia confirma los riesgos de esta simplificación. El consumo elevado de carnes rojas introduce el antígeno Neu5Gc y hierro hemo, generando una matriz inflamatoria crónica de bajo grado y carcinogénesis. Además, la alta concentración de leucina activa de forma sostenida la vía mTOR (vía mTORC1), promoviendo resistencia a la insulina y aceleración del envejecimiento celular. Por otro lado, la promoción de lácteos enteros, aunque poseen un bajo índice glucémico, desencadenan una hiperinsulinemia compensatoria vía secretagogos aminoacídicos, perjudicando a pacientes con diabetes tipo 2.

En el ámbito de la percepción visual, la nueva pirámide invertida refuerza esta confusión al contradecir las leyes de la Gestalt aplicadas al diseño instruccional. La Ley del Volumen y la Ley de la Gravedad provocan que el cerebro humano interprete a las proteínas y grasas -ubicadas en la cima más ancha- como los grupos de mayor consumo libre. Esto genera inestabilidad visual, sesgos de jerarquía y confusión sobre el control de porciones, relegando la fibra a una base diminuta e insostenible.

En conclusión, frente a un modelo estadounidense rígido que margina las legumbres y omite metas claras de hidratación, se resalta la pertinencia de las Guías Alimentarias para la Población Argentina (GAPA). Su gráfica circular fomenta adecuadamente la variedad, proporcionalidad y actividad física. Todo abordaje nutricional debe cimentarse en las leyes de Escudero: cantidad, calidad, armonía y adecuación, garantizando que el diseño visual y la precisión metabólica actúen en perfecta sinergia para la educación del paciente.

CÁPSULA: Prediabetes: ¿entidad nosológica o diabetes temprana?

Con la coordinación de la Dra. Silvina Valdez se desarrollará la última cápsula de actualización de la jornada.

Criterios diagnósticos en prediabetes

Claudio González

El diagnóstico de prediabetes es un área de considerable controversia en la medicina contemporánea debido a discrepancias en los criterios diagnósticos, su valor predictivo y sus implicancias clínicas y de salud pública. Una de las principales fuentes de debate es la variabilidad entre organizaciones internacionales (ADA, OMS, IDF). Esta diferencia distorsiona significativamente la prevalencia estimada de prediabetes, generando preocupaciones sobre su sobrediagnóstico.

Otra controversia radica en el uso de diferentes métodos diagnósticos: glucemia en ayunas, prueba de tolerancia oral a la glucosa (PTOG) y hemoglobina glucosilada (HbA1c). Estos métodos identifican poblaciones parcialmente solapadas, pero no equivalentes, lo que implica que un mismo individuo puede ser clasificado de manera distinta según la prueba utilizada. Además, la HbA1c presenta limitaciones en ciertas poblaciones (p. ej., anemia, enfermedad renal o variaciones étnicas), lo que cuestiona su precisión en algunos contextos. 

Del mismo modo, la PTOG y la interpretación de valores puntuales de glucemias en ayunas enfrentan dificultades y limitaciones. También existe debate sobre el significado clínico de la prediabetes. Aunque se asocia con mayor riesgo de desarrollar DM2 y enfermedad cardiovascular, no todos los individuos progresan a enfermedad manifiesta, y algunos incluso revierten espontáneamente a normoglucemia. 

Esto plantea interrogantes sobre la medicalización de una condición intermedia y la posible ansiedad o carga innecesaria para los pacientes. Finalmente, se discute la utilidad del diagnóstico como herramienta de intervención. Si bien cambios en el estilo de vida han demostrado ser efectivos, la implementación a gran escala es compleja, y el uso de farmacoterapia preventiva continúa siendo controversial. En conjunto, estas incertidumbres reflejan la necesidad de enfoques más personalizados y basados en riesgo absoluto.

¿La prediabetes existe?

Víctor Commendatore

Los niveles de corte para el diagnóstico de la diabetes (DM) se impusieron porque por encima de estos aumentaba la frecuencia de la retinopatía diabética (RD). Sin embargo, si estamos por debajo de estos umbrales y ya existe RD, ¿el paciente ya tiene DM? Los niveles diagnósticos de glucosa plasmática a los 120´ de la prueba de tolerancia oral a la glucosa (PTOG) surgieron de los estudios de Pimas, Whitehall y Bedford, los cuales demostraron que tanto la RD como la nefropatía ocurrían casi exclusivamente con valores de 200 mg/dL o más. A posteriori, se adaptó el nivel de glucemia en ayunas a este parámetro estableciendo 126 mg/dL para el diagnóstico.

La mayor sensibilidad y especificidad para predecir la aparición de RD en las poblaciones estudiadas (diagnosticada por oftalmoscopía directa o una sola foto de fondo de ojo) es de ≥126 mg/dL en ayunas y ≥200 mg/dL a los 120´ de la PTOG, ¿esto descarta que un paciente con 122 mg/dL en ayunas y 189 mg/dL a los 120 minutos pueda desarrollar microangiopatía? Al respecto, el Diabetes Prevention Program Research Group (DPP) detectó, tras una media de 3,1 años de seguimiento, RD en el 7,9% de los sujetos con prediabetes (PDT2), cifra que alcanzó el 14% a los 20 años de la asignación aleatoria. 

Asimismo, por microscopía corneal confocal, el 40% de las personas con PDT2 presenta neuropatía; sumado a esto, en un metaanálisis reciente, la prevalencia de polineuropatía distal en pacientes con DM de reciente diagnóstico vs. aquellos con PDT2 por tolerancia a la glucosa alterada (TGA) más glucemia en ayunas alterada (GAA) no mostró diferencias estadísticamente significativas (1.249 sujetos / 4 estudios / OR 1,24 [IC 95% 0,67-2,31] / I2 50,12%). 

Además, la enfermedad renal crónica en PDT2 vs. HbA1c <5% presentó un Hazard Ratio de 1.08 (95% IC 1.02–1.14; p<0,001). Esto evidencia que todas las complicaciones microvasculares ya pueden estar presentes durante la PDT2.

En el terreno macrovascular, el DECODE Study Group concluyó que la relación entre la mortalidad y la glucemia es continua y carece de un umbral biológico definido. En sintonía, DeFronzo refiere que las personas con TGA y/o GAA tienen un alto riesgo de experimentar un evento cardiovascular (ECV), causa del 80% de las muertes en este grupo. Estas alteraciones fisiopatológicas se expresan claramente en sujetos con TGA y/o GAA, donde se observa el deterioro de la función celular β asociado a dislipidemia, hipertensión arterial, obesidad, inactividad física, resistencia a la insulina, estado procoagulante, disfunción endotelial e inflamación.

Se debe diferenciar el riesgo individual no solo por los niveles glucémicos y de HbA1c, sino también según el fenotipo particular del paciente: desde aquel con PDT2 con bajo riesgo de complicaciones y progresión hasta el de alto riesgo por presentar síndrome metabólico y enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica.

En conclusión, existe una confusión fundacional respecto del diagnóstico de la PDT2 y la DM, afirmación respaldada por evidencia sólida que sostiene la imposibilidad de dividirlas en dos entidades nosológicas diferentes.

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El Dr. Víctor Commendatore cerrará las cápsulas del viernes 30 de octubre con su disertación sobre “¿La prediabetes existe?”

CONTROVERSIA. Educación en diabetes: informar o educar, ¿cómo hacerlo?

Una nueva controversia, coordinada por el Dr. Claudio Dituro, tendrá lugar el viernes 30 de octubre y contará con las disertaciones de destacadas especialistas.

Educación estructurada

Betsy Rodríguez

Informar no es lo mismo que educar. Informar consiste en transmitir datos o recomendaciones; educar implica desarrollar conocimientos, habilidades, confianza y capacidad para tomar decisiones en la vida cotidiana. En diabetes mellitus (DM), esta diferencia es esencial, porque la mayoría de las decisiones relacionadas con la alimentación, la actividad física, el monitoreo, los medicamentos y la prevención de complicaciones se toman fuera del consultorio.

La educación estructurada es un proceso planificado, basado en evidencia y orientado al desarrollo de competencias. Incluye una evaluación inicial, objetivos claros, contenidos esenciales, métodos educativos apropiados, evaluación del aprendizaje y seguimiento. Su propósito no es convertir la educación en una intervención rígida o uniforme, sino asegurar que ninguna competencia crítica para la seguridad y el autocuidado quede fuera. Los programas de Educación y Apoyo para el Automanejo de la Diabetes (DSMES) reflejan este enfoque sistemático y se asocian con mejores resultados clínicos y psicosociales, mayor autoeficacia y mejor calidad de vida.

El caso de Doña María, una mujer de 70 años que vive sola y presenta DM2, enfermedad renal crónica, episodios recientes de hipoglucemia, alfabetización en salud limitada e inseguridad alimentaria, demuestra su valor práctico. Una estructura permite identificar riesgos inmediatos, priorizar la prevención de hipoglucemia, valorar sus recursos y confirmar las habilidades indispensables antes de abordar objetivos más complejos. Sin este proceso, la educación puede depender demasiado del tema que surge durante la conversación o de las preferencias particulares de cada profesional.

La educación estructurada y la educación centrada en la persona no son enfoques opuestos. La estructura define qué competencias deben abordarse; la persona ayuda a decidir cómo, cuándo y con qué recursos enseñarlas. Escuchar, adaptar y acordar metas continúa siendo fundamental. La diferencia es que estas acciones ocurren dentro de un proceso que permite evaluar la comprensión, dar seguimiento y mejorar la calidad.

La estructura también promueve la equidad: reduce omisiones y variabilidad, y ayuda a que todas las personas reciban los componentes esenciales, independientemente del lugar donde sean atendidas o del profesional que facilite la educación. En síntesis, la estructura no limita la educación: protege su calidad, fortalece su impacto y la convierte en aprendizaje aplicable a la vida real.

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La educadora en diabetes, Betsy Rodríguez, brindará su disertación sobre “Educación estructurada”

Educación centrada en la persona

María Lidia Ruiz

La educación diabetológica ha evolucionado desde modelos centrados en la transmisión de conocimientos hacia enfoques que reconocen a la persona como protagonista de las decisiones relacionadas con su salud. En este contexto, la aparente controversia entre educación estructurada y educación centrada en la persona representa, más que una oposición, una oportunidad para reflexionar sobre cómo integrar ambos modelos para alcanzar mejores resultados clínicos y humanos.

La evolución conceptual de la educación terapéutica ha llevado desde programas estructurados basados en competencias hasta el actual paradigma de person-centered care, que propone adaptar la educación a los valores, prioridades, objetivos y contexto de vida de cada persona con diabetes mellitus (DM). Este cambio implica pasar de preguntas centradas exclusivamente en la enfermedad (“¿Qué comió?”, “¿Cuántos hidratos consumió?”, “¿Por qué no hizo ejercicio?”) a preguntas que exploran la experiencia de vivir con DM (“¿Qué le preocupa?”, “¿Qué objetivo desea alcanzar?”, “¿Por Qué le dificulta lograrlo?”, “¿Qué lugar ocupa la diabetes en su vida?”).

La evidencia actual demuestra que los programas estructurados continúan siendo fundamentales para garantizar calidad, equidad y adquisición de competencias. Sin embargo, su impacto aumenta cuando incorporan estrategias centradas en la persona, comunicación empática, toma de decisiones compartida y apoyo conductual continuo. Un metaanálisis de intervenciones centradas en la persona mostró una reducción de la HbA1c del 0,56%, mientras que un network meta-analysis de programas de Diabetes Self-Management Education and Support (DSMES) demostró reducciones de HbA1c cercanas al 0,6%, junto con mejoras en otros indicadores cardiometabólicos.

Asimismo, la educación centrada en la persona constituye un desafío y una necesidad en la era de la tecnología aplicada a la DM, donde el monitoreo continuo de glucosa, los sistemas automatizados de administración de insulina y la inteligencia artificial exigen una educación capaz de transformar datos en decisiones significativas para cada individuo.

La verdadera innovación no consiste en reemplazar la educación estructurada, sino en potenciarla mediante un enfoque centrado en la persona. La estructura define qué enseñar; la centralidad en la persona determina cómo lograr que ese aprendizaje tenga sentido, favorezca la autonomía y se traduzca en cambios sostenibles en la vida cotidiana. Lejos de ser modelos opuestos, constituyen dimensiones complementarias de una educación verdaderamente transformadora.

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La Dra. María Lidia Ruiz cerrará esta controversia con su exposición sobre “Educación centrada en la persona”