Trabajo que evalúa la incidencia y el tratamiento de los trastornos alimentarios en personas con y sin diabetes tipo 1 y muestra que, pese a su mayor riesgo, los pacientes con DM1 reciben menos tratamiento especializado
Lugones Editorial©
La incidencia y prevalencia de los trastornos alimentarios son al menos el doble en personas con diabetes tipo 1 en comparación con individuos control sin diabetes. Las razones son diversas e incluyen aspectos psicológicos específicos de la diabetes tipo 1 (DM1), como las percepciones de la enfermedad, las estrategias de afrontamiento y las creencias relacionadas con el uso de insulina.
Con el objetivo de determinar si la DM1 influye en el tratamiento de los trastornos alimentarios, los autores evaluaron la incidencia y el manejo terapéutico de estos trastornos en una cohorte nacional de personas con DM1 en comparación con individuos de control sin diabetes.

Ante este escenario surge la pregunta de cuál es la incidencia de trastornos alimentarios en personas con diabetes tipo 1 en comparación con individuos de control sin diabetes, y si el tratamiento de estos trastornos difiere entre ambos grupos
Para ello, incluyeron a 11.055 personas menores de 30 años diagnosticadas con DM1 entre 1998 y 2010 y a 11.055 individuos control sin DM emparejados por edad, sexo y distrito hospitalario. La incidencia de trastornos alimentarios se determinó a partir de registros hospitalarios nacionales mediante regresión de Poisson, mientras que el tratamiento se evaluó a través de nuevas prescripciones de medicamentos psicotrópicos y del registro de atención hospitalaria por trastornos alimentarios durante el seguimiento.
Durante el seguimiento, las personas con DM1 presentaron una incidencia significativamente mayor de trastornos alimentarios; sin embargo, recibieron menos tratamiento hospitalario especializado que los individuos sin DM.
Introducción
Un aspecto distintivo de los trastornos alimentarios en personas con DM1 es la restricción intencional de insulina como conducta compensatoria, lo que diferencia a estos pacientes de aquellos con trastornos alimentarios sin DM.
Este comportamiento se asocia con un aumento significativo de la morbilidad relacionada con la DM, incluyendo nefropatía, retinopatía, neuropatía y episodios de cetoacidosis potencialmente fatal, así como con una mayor mortalidad.
Las guías actuales para el tratamiento de los trastornos alimentarios recomiendan principalmente rehabilitación nutricional, restauración del peso, psicoterapia y abordaje familiar, mientras que el uso de medicamentos psicotrópicos ocupa un papel más limitado. Sin embargo, estos fármacos se utilizan con frecuencia en la práctica clínica y los pacientes con DM1 suelen presentar peor respuesta a los tratamientos estándar y mayores problemas de adherencia.
A pesar de estas dificultades terapéuticas, la evidencia sobre el tratamiento de los trastornos alimentarios en personas con DM1 es limitada y se basa en estudios pequeños o diseños no controlados. En este contexto, los autores señalan la falta de investigaciones epidemiológicas a gran escala que evalúen si los pacientes con trastornos alimentarios y DM1 reciben menos tratamiento que aquellos sin diabetes.

La incidencia de trastornos alimentarios fue más del doble en personas con diabetes tipo 1 en comparación con individuos sin diabetes
Resultados
- Las participantes femeninas representaron el 47,5% (n=10.510) de la muestra total. La edad media al inicio del seguimiento fue de 14,1 (DE 8,3) años. Durante un seguimiento promedio de 13,1 (DE 3,8) años, se registraron 175 casos incidentes de trastornos alimentarios entre las personas con DM1 y 75 entre los participantes de control sin DM. Esto correspondió a una razón de tasa de incidencia ajustada (aIRR) de 2,35 (IC del 95%: 1,80–3,09).
- Los trastornos alimentarios fueron significativamente más frecuentes en mujeres que en hombres (aIRR 8,74; IC del 95%: 5,99–12,75). Sin embargo, no se observó interacción entre el sexo y el estado de diabetes en la incidencia de estos trastornos (p para interacción 0,76).
- Debido al número reducido de casos en algunos subgrupos diagnósticos, los autores agruparon los trastornos alimentarios en tres categorías: subtipos de anorexia, subtipos de bulimia y trastornos alimentarios residuales. No se observaron diferencias en la distribución de estos subtipos entre las personas con diabetes tipo 1 y los controles sin diabetes.
Uso de medicamentos psicotrópicos
El uso de medicamentos psicotrópicos entre los casos identificados de trastornos alimentarios fue elevado. Entre los 250 casos totales, 154 pacientes (61,6%) iniciaron tratamiento con algún psicotrópico. En particular, el uso de antipsicóticos se observó en el 17,6% de los casos, antidepresivos en el 38,4% y ansiolíticos en el 13,2%.
No se detectaron diferencias significativas en el uso de medicamentos psicotrópicos entre los pacientes con trastornos alimentarios con DM1 y aquellos sin DM. Las razones de tasa de incidencia ajustadas fueron 1,28 para cualquier psicotrópico, 0,63 para antipsicóticos, 1,25 para antidepresivos y 0,82 para ansiolíticos.

Los hombres recibieron menos tratamiento hospitalario por trastornos alimentarios que las mujeres, tanto en el ámbito ambulatorio como durante la hospitalización.
Tratamiento hospitalario de los trastornos alimentarios
Los pacientes con trastornos alimentarios y DM1 recibieron menos tratamiento hospitalario ambulatorio para sus trastornos alimentarios que los participantes sin diabetes, con un promedio de 3,32 frente a 5,33 visitas ambulatorias por año (diferencia ajustada 1,24; IC del 95%: 0,39–2,08).
En cambio, no se observaron diferencias significativas en el tratamiento hospitalario con internación por trastornos alimentarios entre ambos grupos, con un promedio de 2,41 frente a 3,69 días de hospitalización por año.
En el análisis por sexo, los hombres recibieron menos tratamiento hospitalario por trastornos alimentarios que las mujeres, tanto en el ámbito ambulatorio como durante la hospitalización.

Entre los pacientes con trastornos alimentarios, aquellos con diabetes tipo 1 recibieron menos tratamiento hospitalario ambulatorio por su trastorno alimentario que aquellos sin diabetes
Tratamiento hospitalario por otras causas
Entre los pacientes con trastornos alimentarios, aquellos con DM1 recibieron más atención hospitalaria ambulatoria por otros trastornos mentales que los pacientes sin DM, aunque no se observaron diferencias en los días de hospitalización.
Asimismo, los pacientes con trastornos alimentarios y DM1 tuvieron una mayor utilización de atención hospitalaria ambulatoria por cualquier causa en comparación con los controles sin DM, aunque la duración de las hospitalizaciones fue similar entre ambos grupos.

Las personas con diabetes tipo 1 reciben menos tratamiento hospitalario ambulatorio por trastornos alimentarios, a pesar de su mayor riesgo de complicaciones y peores resultados clínicos
Discusión
En esta cohorte nacional, las personas con DM1 presentaron una incidencia más del doble de trastornos alimentarios en comparación con individuos sin DM. A pesar de esta mayor carga de enfermedad, los pacientes con DM1 recibieron menos tratamiento hospitalario ambulatorio específico para trastornos alimentarios, lo que sugiere una posible brecha en la intensidad del manejo. En contraste, el uso de fármacos psicotrópicos fue elevado (más del 60% de los casos) y no mostró diferencias entre pacientes con y sin DM1.
Estos hallazgos coinciden con estudios previos más pequeños que también sugieren un tratamiento menos intensivo de los trastornos alimentarios en pacientes con DM1, un dato preocupante considerando que la coexistencia de ambas condiciones se asocia con mayor morbilidad, peor evolución clínica y mayor mortalidad.
Diversos factores podrían contribuir a este subtratamiento, incluyendo problemas de adherencia, altas tasas de abandono terapéutico, complejidad clínica del manejo conjunto de diabetes y trastornos alimentarios, y la escasez de equipos con experiencia en ambas áreas. También es posible que algunos episodios de atención relacionados con trastornos alimentarios hayan sido registrados únicamente bajo diagnósticos de diabetes.
El uso frecuente de psicofármacos observado en el estudio es llamativo. Aunque los pacientes con DM1 presentan mayor riesgo de ansiedad y depresión, no se observaron diferencias en la prescripción de estos fármacos respecto de pacientes sin DM, lo que podría reflejar cautela clínica debido a los potenciales efectos metabólicos adversos.
En particular, el uso de antipsicóticos -observado en una proporción relevante de pacientes- podría contribuir a un peor control metabólico y debería ser evaluado con mayor profundidad en estudios futuros.
Los resultados de este trabajo también confirman que el mayor riesgo de trastornos alimentarios en DM1 no se explica por edad, sexo, nivel socioeconómico ni lugar de residencia, lo que sugiere que la propia condición diabética constituye un factor de riesgo independiente.

Estos hallazgos son preocupantes, ya que la coexistencia de diabetes tipo 1 y trastornos alimentarios se asocia con mayor morbilidad, peor evolución clínica y mayor mortalidad
Conclusiones
En conjunto, estos hallazgos refuerzan la evidencia de que los trastornos alimentarios son más frecuentes en personas con DM1 y, paradójicamente, podrían estar siendo tratados con menor intensidad.
Reducir esta brecha requiere estrategias de atención multidisciplinaria y modelos de tratamiento integrados que aborden simultáneamente la DM y la patología psiquiátrica, con el objetivo de mejorar los resultados clínicos de esta compleja comorbilidad.

Estos resultados subrayan la necesidad de enfoques terapéuticos específicos para pacientes con trastornos alimentarios y diabetes tipo 1
Diabetes tipo 1 y trastornos alimentarios
Fuente
Hirvelä L, Haukka J, Keski-Rahkonen A, Sipilä PN. Eating disorders among people with and without type 1 diabetes: incidence and treatment in a nationwide population-based cohort. Diabetologia 2025;68.








