La evidencia clínica demuestra que la crioterapia es una opción terapéutica eficaz para un amplio espectro de patologías cutáneas benignas, premalignas y malignas. Este artículo resume sus principales aplicaciones en la práctica dermatológica
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La crioterapia, su evidencia clínica y sus aplicaciones terapéuticas han adquirido un papel cada vez más relevante en dermatología debido a la necesidad de tratamientos eficaces, seguros y accesibles para múltiples enfermedades cutáneas. Las patologías de la piel y del tejido subcutáneo representan una importante carga para la salud pública, ya que afectan de manera significativa la calidad de vida, las relaciones sociales, la salud mental y las actividades cotidianas de los pacientes.
En las últimas décadas, la crioterapia se consolidó como una herramienta terapéutica valiosa para el abordaje de una amplia variedad de afecciones dermatológicas, tanto como tratamiento único como en combinación con otras estrategias.
La evidencia disponible respalda su uso en múltiples patologías cutáneas benignas, premalignas y malignas, ampliando progresivamente su campo de aplicación. En este contexto, comprender sus principios y sus usos actuales permite dimensionar su potencial como una alternativa terapéutica de relevancia creciente dentro de la práctica dermatológica.

El uso de la crioterapia se asocia con ventajas como seguridad, eficacia, facilidad de aplicación y una adecuada relación costo-beneficio, además de su capacidad de adaptarse a las necesidades de diferentes grupos de pacientes
Sistemas modernos de crioterapia
El uso terapéutico del frío evolucionó desde una aplicación médica general hacia una técnica precisa y mínimamente invasiva capaz de producir una destrucción tisular controlada mediante temperaturas extremas. Los avances en criobiología, junto con el desarrollo de nuevos equipos y sistemas de almacenamiento de agentes criogénicos, ampliaron significativamente sus aplicaciones clínicas.
- Agentes criogénicos y sistemas de aplicación
La crioterapia utiliza diferentes agentes criogénicos, entre ellos nitrógeno líquido, argón líquido, dióxido de carbono sólido y óxido nitroso. El nitrógeno líquido continúa siendo el más utilizado debido a su bajo punto de ebullición (-196 °C) y a su capacidad para generar una congelación eficaz del tejido.
La elección de la técnica depende del tipo, tamaño, localización y profundidad de la lesión, así como de la profundidad de congelación requerida.
Las principales técnicas utilizadas en dermatología incluyen métodos de contacto, pulverización, criosondas e instrumentos intralesionales.
- Técnica de pulverización
La pulverización constituye uno de los métodos más utilizados por su versatilidad y capacidad para administrar de forma controlada el agente criogénico. Resulta especialmente útil en lesiones superficiales, múltiples o de contornos irregulares.
Existen diferentes patrones de aplicación, entre ellos el método en pincel, espiral y rotatorio, que permiten adaptar el tratamiento a las características de cada lesión.
Cuando existen estructuras anatómicas sensibles cercanas, pueden emplearse técnicas de pulverización confinada para limitar la exposición de los tejidos circundantes.
Para lesiones benignas y superficiales también pueden utilizarse técnicas por contacto mediante aplicadores, mientras que los sistemas intralesionales con criosondas se reservan principalmente para lesiones malignas y determinados tipos de cicatrices.
- Seguridad y consideraciones clínicas
La evidencia disponible respalda la seguridad y fiabilidad de la crioterapia cutánea cuando existe una adecuada selección de pacientes. En general, es un procedimiento bien tolerado y las complicaciones suelen ser leves y transitorias, incluyendo dolor, eritema, edema o formación de ampollas.
Las complicaciones menos frecuentes pueden incluir alteraciones de la pigmentación, cicatrices, parestesias o alopecia localizada.

La crioterapia es un procedimiento bien tolerado y las complicaciones suelen ser leves y transitorias, incluyendo dolor, eritema, edema o formación de ampollas
Aplicaciones clínicas de la crioterapia en dermatología
- Onicocriptosis
La crioterapia puede utilizarse en el tratamiento de la onicocriptosis o uña encarnada, especialmente en casos leves a moderados. Su efecto terapéutico se relaciona con la reducción del dolor, el control de la inflamación y de la infección secundaria, además de su capacidad para actuar sobre las células germinativas de la matriz ungueal.
Los estudios disponibles muestran mejoría sintomática y buenos resultados clínicos, particularmente cuando se combina con procedimientos como la extracción parcial de la uña o técnicas de matricectomía.
- Cicatrices queloides e hipertróficas
La crioterapia representa una alternativa eficaz para el manejo de cicatrices hipertróficas y queloides mediante la destrucción de fibroblastos y de los vasos microcirculatorios implicados en la formación del tejido cicatricial anómalo.
Los métodos intralesionales más recientes permiten reducir el volumen de la cicatriz, mejorar síntomas como dolor y prurito y disminuir las recurrencias, con menor riesgo de alteraciones pigmentarias.
La combinación con otras estrategias terapéuticas, como corticoides intralesionales, cirugía o láminas de silicona, puede aumentar la eficacia clínica.

Procedimiento de criocirugía intralesional de queloide del oído y resultado final 4 años después de una sola criosesión
- Elastosis perforante serpiginosa
La crioterapia con nitrógeno líquido mostró resultados favorables en algunos casos de elastosis perforante serpiginosa. Su acción parece facilitar la eliminación transepidérmica del tejido elástico anormal y mejorar las lesiones cutáneas.
- Trastornos liquenoides
En diferentes trastornos liquenoides, la crioterapia puede contribuir a reducir síntomas como el prurito y favorecer la resolución clínica de las lesiones. La evidencia disponible sugiere beneficios particularmente cuando se utiliza como complemento de otros tratamientos.
- Prurigo nodular
En el prurigo nodular, la crioterapia puede interrumpir el ciclo prurito-rascado mediante la destrucción localizada de las lesiones. Algunos estudios informaron mayor resolución de nódulos y mejor aceptación por parte de los pacientes en comparación con tratamientos tópicos convencionales.
- Hidradenitis supurativa
La crioterapia con nitrógeno líquido puede emplearse en nódulos persistentes de hidradenitis supurativa resistentes al tratamiento médico. Técnicas más recientes, como la crioinsuflación, demostraron buenos resultados clínicos y una adecuada tolerabilidad.
- Psoriasis
La crioterapia puede ser una alternativa terapéutica en pacientes con psoriasis en placas localizada. Su acción se asocia con reducción del eritema, la descamación y la induración de las lesiones, además de prolongar períodos de remisión en determinados pacientes.
- Acné
En algunos subtipos de acné, especialmente formas papulopustulosas y noduloquísticas superficiales, la crioterapia puede contribuir a mejorar las lesiones mediante mecanismos relacionados con la reducción de la inflamación, la normalización de la queratinización y cambios en la microcirculación cutánea.

La crioterapia se ha incorporado como una herramienta terapéutica versátil dentro de la práctica dermatológica y actualmente se utiliza para el tratamiento de múltiples afecciones cutáneas
Infecciones virales y parasitarias
- Verrugas cutáneas
La crioterapia con nitrógeno líquido es una de las opciones terapéuticas más utilizadas para verrugas vulgares y plantares. Su acción se basa en la destrucción del tejido infectado y en la interrupción de la propagación viral, preservando resultados cosméticos favorables.
La evidencia disponible reporta tasas de curación variables según el tipo de verruga y el protocolo utilizado. La combinación con ácido salicílico puede mejorar la eficacia terapéutica.
- Condilomas acuminados
La crioterapia constituye una alternativa terapéutica eficaz para lesiones anogenitales, especialmente en pacientes con un número pequeño o moderado de verrugas. El daño celular inducido por el frío permite la destrucción localizada de las lesiones y puede utilizarse sola o combinada con otros tratamientos.
Los estudios muestran altas tasas de resolución y baja recurrencia en determinados grupos de pacientes. Además, puede emplearse de forma segura durante el embarazo.
- Molusco contagioso
La crioterapia representa una opción práctica y de bajo costo para el tratamiento del molusco contagioso. Los estudios informaron elevadas tasas de aclaramiento mediante nitrógeno líquido y buenos resultados clínicos en pacientes pediátricos e inmunocomprometidos.
Condiciones asociadas con la exposición solar
- Lentiginas solares
La crioterapia constituye una opción terapéutica eficaz para las lentiginas solares debido a la sensibilidad de los melanocitos a las bajas temperaturas. Su aplicación permite destruir selectivamente las lesiones y lograr elevadas tasas de aclaramiento con buenos resultados cosméticos.
Los estudios reportaron altas tasas de resolución clínica, particularmente en pacientes con fototipos claros, aunque el procedimiento puede asociarse con dolor y tiempos de recuperación más prolongados en comparación con otras alternativas.
- Hipomelanosis guttata idiopática
La crioterapia con nitrógeno líquido se utiliza como una alternativa práctica y mínimamente invasiva para lesiones localizadas de hipomelanosis guttata idiopática. Su efecto terapéutico se relaciona con la estimulación de la repigmentación de las lesiones.
La evidencia disponible mostró mejoría clínica significativa y una baja frecuencia de efectos adversos, posicionándola como una opción útil en pacientes seleccionados.

Representa una opción mínimamente invasiva y eficaz para lesiones cutáneas con riesgo de transformación maligna, ya que destruye tejido alterado, estimula respuestas antitumorales y suele ofrecer buena cicatrización y resultados estéticos
Crecimientos benignos
- Hemangioma
La crioterapia representa una alternativa terapéutica útil para hemangiomas, particularmente en lesiones superficiales y en población pediátrica. Su aplicación puede inducir regresión de la lesión, limitar el crecimiento y lograr buenos resultados cosméticos, con baja incidencia de cicatrices y recurrencias.
- Acantoma de células claras
La crioterapia puede utilizarse en formas múltiples o en pacientes que no son candidatos a tratamiento quirúrgico. Los reportes disponibles describieron resolución de las lesiones con mínimos cambios residuales y baja recurrencia.
- Xantoma
La crioterapia con nitrógeno líquido mostró utilidad en el tratamiento de algunos xantomas, especialmente xantelasma palpebral. Los estudios informaron resultados cosméticos favorables y bajas tasas de recurrencia, aunque la respuesta terapéutica puede variar según el tipo de lesión.
- Quistes mucosos digitales
La crioterapia se ha utilizado como una alternativa eficaz en quistes mucosos digitales, generalmente después del drenaje o perforación del quiste. Los estudios mostraron altas tasas de resolución, baja recurrencia y buenos resultados estéticos.

La evidencia clínica disponible respalda su eficacia en diferentes escenarios y continúa ampliando sus aplicaciones en dermatología
Lesiones cutáneas premalignas
- Queratosis actínica
Es uno de los tratamientos de primera línea más utilizados para lesiones aisladas, con tasas de curación elevadas (86–100%). Su eficacia depende del protocolo empleado y puede combinarse con terapias de campo en pacientes con múltiples lesiones.
- Enfermedad de Bowen
La crioterapia es útil en lesiones pequeñas y localizadas, con tasas de aclaramiento del 61–100%. Su combinación con tratamientos tópicos como imiquimod o 5-fluorouracilo puede mejorar la respuesta y reducir recurrencias.
- Queratoacantoma
Puede favorecer la regresión de estas lesiones y proporcionar mejores resultados cosméticos. También se ha utilizado con éxito junto a curetaje u otros tratamientos.
- Lentigo maligno
Se emplea principalmente en pacientes de edad avanzada o en casos poco aptos para cirugía, con buenos resultados terapéuticos y cosméticos y bajas tasas de recurrencia.
- Poroqueratosis
Puede inducir resolución parcial o completa de distintas variantes clínicas, con ventajas como simplicidad, bajo costo y períodos de tratamiento más cortos.

Su aplicación abarca lesiones benignas, premalignas y determinadas lesiones malignas, ya sea como tratamiento único o combinada con otras estrategias terapéuticas
Lesiones cutáneas malignas
- Melanoma y metástasis cutáneas
Puede emplearse en pacientes seleccionados, especialmente con lesiones inoperables o metástasis cutáneas, donde favorece el control local y puede potenciar la respuesta inmunológica cuando se combina con otros tratamientos.
- Carcinoma de células basales
Es una opción eficaz para lesiones bien definidas y de bajo riesgo, con altas tasas de curación, baja recurrencia y buenos resultados cosméticos, especialmente en pacientes ancianos o no candidatos a cirugía.
Ha mostrado utilidad en casos seleccionados, con altas tasas de curación y buena tolerancia, especialmente en lesiones superficiales.
- Sarcoma de Kaposi
La crioterapia puede utilizarse en lesiones pequeñas y localizadas, con buena respuesta clínica, alivio sintomático y escasas complicaciones.
Conclusiones
La crioterapia se ha consolidado como una alternativa terapéutica útil en diversas enfermedades dermatológicas benignas, premalignas y malignas, gracias a su eficacia, seguridad y buenos resultados funcionales y estéticos. Los avances tecnológicos han ampliado sus aplicaciones y mejorado su precisión, permitiendo su uso en múltiples patologías cutáneas.
Sin embargo, aunque la evidencia disponible muestra resultados prometedores, gran parte de ella proviene de estudios limitados o seguimientos de corta duración. Por ello, son necesarios estudios más amplios y de mayor calidad metodológica que permitan confirmar su eficacia, seguridad y relación costo-beneficio, así como fortalecer su incorporación en guías y recomendaciones clínicas.
Crioterapia: evidencia clínica y aplicaciones
Fuente
Mokbel R, Kodresko A, Mokbel K, et al. Cutaneous cryosurgery in dermatology: evolving principles and clinical applications for benign, premalignant, and malignant lesions. In Vivo 2025;39(2):577-612.








