Detener los efectos de la sarcopenia

Lugones Editorial

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La sarcopenia se conoce como la pérdida de masa y potencia muscular que se produce durante el envejecimiento. El rol del ejercicio para su prevención

Por la Lic. María Fernanda Cristoforetti, Editora de Lugones Editorial, Ciudad de Buenos Aires, Argentina

En 1989 el Dr. Irwin Rosenberg acuñó el término sarcopenia que refiere a la pérdida de masa y potencia muscular que ocurre de forma natural durante el envejecimiento; es decir, es una patología que padecen incluso aquellos ancianos que de forma habitual realizan ejercicio físico moderado o intenso. 

Se sabe que la masa muscular disminuye de forma gradual entre un 3 y 8% cada década a partir de los 30 años, proceso que se acelera una vez cumplidos los 60 años. En consecuencia, se produce una disminución progresiva en la fuerza que contribuye en gran medida a la discapacidad y a la pérdida de independencia.

La disminución de la masa muscular se acompaña, a su vez, de otros cambios en la composición corporal, por ejemplo, un incremento progresivo del tejido graso. Todo esto se relaciona con una mayor probabilidad de desarrollar factores de riesgo cardiovascular como hipertensióndiabetes u obesidad en la población genéticamente susceptible.

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Una de las medidas para prevenir la sarcopenia consiste en realizar ejercicio físico dado que mejora la masa muscular, la fuerza, el equilibrio y la resistencia

Múltiples causas

La sarcopenia es consecuencia de la interacción de diversos factores:

  • Genéticos: existen evidencias que afirman que en el desarrollo de la sarcopenia intervienen factores genéticos.
  • Nutricionales: la inadecuada nutrición y una incorrecta ingesta de alimentos son también posibles desencadenantes.
  • Musculares: el paso de los años provoca una disminución de la fuerza muscular y una reducción del número de células musculares (masa muscular).
  • Del sistema nervioso central: a medida que una persona envejece pierde progresivamente unidades motoras de la médula espinal y esto causa atrofia muscular. 
  • Déficit hormonal: el déficit de testosterona y estrógenos que se produce con el envejecimiento impacta sobre los músculos y los huesos, y contribuye a la aparición de sarcopenia. Por otro lado, el déficit de la hormona de crecimiento también está directamente implicado en el desarrollo de la enfermedad.
  • Pérdida de peso: la disminución de peso en los ancianos incrementa el riesgo de desarrollar sarcopenia, dado que cuando se pierde peso se hace a expensas de masa muscular más que de tejido graso.
  • Sedentarismo: la poca o falta de actividad física y el sedentarismo aumentan la probabilidad de tener más grasa corporal y menor masa muscular.
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El tratamiento primario para la sarcopenia es el ejercicio, especialmente el entrenamiento de resistencia 

Sus consecuencias 

En primer lugar, mientras aquellos ancianos que son más activos y mantienen una buena condición física suelen ser más independientes y realizan las actividades de la vida cotidiana, quienes presentan un mal estado físico se debilitan progresivamente hasta ser dependientes casi en su totalidad. A su vez la debilidad en los miembros inferiores hace que se dificulten actividades cotidianas como caminar o levantarse y sentarse, con lo cual el riesgo de caídas y fracturas aumenta. Además de estas consecuencias la sarcopenia genera:

  • Mayor riesgo de desarrollar otras enfermedades, principalmente diabetes y osteoporosis.
  • Alteración de la regulación de la temperatura corporal.

El tratamiento: ejercitarse

Si bien hasta el momento no existe un tratamiento concreto para la sarcopenia, se han ensayado varias estrategias para corregirla (en la medida de lo posible) o para evitar y retrasar su aparición. Una de las medidas para prevenirla consiste en realizar ejercicio físico dado que mejora la masa muscular, la fuerza, el equilibrio y la resistencia. Por supuesto que deberá acompañarse de una ingesta adecuada de proteínas, ya que es frecuente que la población anciana consuma menos proteínas que la ingesta diaria recomendada. 

En este sentido, el tratamiento primario para la sarcopenia es el ejercicio, especialmente el entrenamiento de resistencia con el uso de pesas o bandas para aumentar la fuerza muscular.

Sin embargo, lo importante es que el ejercicio contemple dos características principales: alta intensidad y corta duración. En general a las personas mayores se les recomienda las típicas actividades aeróbicas como natación, donde el impacto se elimina, o bicicleta, pero los expertos se percataron que estas actividades no son suficientes y es esencial centrarse en el entrenamiento de la fuerza o combinar ambos, dado que el ejercicio aeróbico únicamente no sería útil porque no permitiría alcanzar el umbral mínimo de exigencia para estimular la biosíntesis proteica, lo cual es un requisito indispensable para contrarrestar la sarcopenia.

De esta manera, el buen número, la intensidad y la frecuencia de la resistencia del ejercicio son importantes para obtener el mayor beneficio con el menor riesgo de lesiones. Se aconseja que todos los adultos mayores consulten con un fisioterapeuta o entrenador con experiencia para desarrollar juntos un plan de ejercicios.

Además del ejercicio físico, un rol importante en la prevención de la sarcopenia es la nutrición. Se sabe que la ingesta de alimentos disminuye en un 25% entre los 50 y 70 años de edad lo cual pone a las personas mayores en riesgo de padecer insuficiencia de la ingesta de nutrientes. Para ello será conveniente consultar con un Lic. en Nutrición para contar con un asesoramiento nutricional acorde a cada persona según su edad, estado físico, enfermedades y actividad física a realizar.

Autora: Lic. María Fernanda Cristoforetti. Derechos de reproducción: Sello Editorial Lugones®, Editorial Biotecnológica S.R.L. Se prohíbe la reproducción total o parcial de este artículo sin las autorizaciones de la autora y de la editorial. Obra registrada en la Dirección Nacional del Derecho de Autor, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la República Argentina. Ciudad de Buenos Aires, Argentina.