Retinopatía diabética  

Lugones Editorial

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Retinopatía diabética  2

La retinopatía diabética es la principal causa de pérdida de visión y ceguera. La prevención y la educación, pilares del tratamiento 

Por la Lic. María Fernanda Cristoforetti, Editora de Lugones Editorial, Ciudad de Buenos Aires, Argentina

La diabetes es una enfermedad crónica y heterogénea cuya principal manifestación es el aumento de los niveles de glucosa en sangre (hiperglucemia). Esta es la base del desarrollo de las complicaciones de la enfermedad; son estos niveles de glucemia elevados y sostenidos en el tiempo los que conducen, por mecanismos moleculares, al desarrollo de lesiones a nivel de los pequeños vasos sanguíneos (capilares) de la retina y producen una lesión en la misma (retinopatía diabética).

“De esta manera, se suceden cambios en la estructura y función de los capilares de la retina que disminuyen el flujo de sangre y oxígeno lo cual provoca la formación de neovasos (nuevos vasos) frágiles e incompetentes que pueden romperse y generar sangrados o incluso permiten el paso de líquidos y proteínas a través de ellos que llevan a otra de las complicaciones de la diabetes: el edema macular diabético. Esta desorganización produce la generación de fibrosis con tracción y desprendimiento de la retina”, explica la Dra. Claudia Marcela Issa, Coordinadora del Servicio de Diabetes del Sanatorio Güemes.

Retinopatía diabética  

La retinopatía diabética es la complicación más prevalente de la diabetes

– ¿Cuáles son los problemas oculares más comunes? 

 La retinopatía diabética es la complicación más prevalente de la diabetes que afecta a aproximadamente la mitad de los pacientes en algún momento de la evolución, y aún es la principal causa de pérdida de la visión y ceguera en el primer mundo. 

Sin embargo existen otras manifestaciones que deben estudiarse como el glaucoma (el más frecuente en dicha población) cuya prevalencia aumenta con la edad y la duración de la enfermedad, y las cataratas (esta opacidad de medios es 60% más común en personas con diabetes, incluso puede aparecer en jóvenes y su progresión es más rápida que en las personas sin diabetes; es más frecuente de observar en presencia de pobre control glucémico, generalmente es bilateral dado que correlaciona con prolongados períodos de hiperglucemia no controlada). Otros problemas oculares que pueden presentarse son la susceptibilidad a abrasiones de la córnea, presbicia temprana, fluctuaciones en la visión, neovascularización del iris o alteraciones del nervio óptico.

– ¿Qué síntomas experimentan los pacientes?

 Este es el punto más importante a tener en cuenta. El daño de la retina -llamado retinopatía diabética- es asintomático en sus estadios tempranos; la agudeza visual puede ser excelente por lo cual el paciente no experimenta cambio alguno en su visión, no obstante el examen puede detectar la presencia de dicha complicación. Es aquí donde debemos actuar mediante la prevención; la detección precoz ocupa el primer lugar para evitar la aparición y progresión de la retinopatía diabética dado que el 90% de la pérdida visual puede evitarse con un tratamiento adecuado.

El rol del oftalmólogo es fundamental y es prioritario derivar al paciente a la consulta al menos una vez por año y, en caso de requerirlo, el profesional establecerá la frecuencia de las visitas.

Otra situación es la presencia de síntomas relacionados con la visión que pueden presentarse en el contexto de aumentos bruscos de los niveles de glucemia, pero desaparecen al volver la misma a los valores normales.

– ¿Cuáles son los exámenes oftalmológicos que deben realizar? 

 En primer lugar, se efectúa una evaluación oftalmológica completa de cada componente ocular, con especial atención a los aspectos relacionados con la retinopatía diabética. El oftalmólogo realiza minuciosamente una evaluación que incluye: la determinación de la agudeza visual, una biomicroscopía con lámpara de hendidura, la medición de la presión intraocular y el examen del fondo de ojos con dilatación pupilar, estudios no invasivos y a los cuales el paciente ya educado está acostumbrado.

La realización de estudios complementarios puede ser de utilidad en diferentes circunstancias e incluyen: tomografía de coherencia óptica la cual junto con la retinofluoresceínografía son los métodos diagnósticos de elección para el estudio del paciente con retinopatía y edema macular diabético. Por su parte, la ecografía también se emplea como método complementario y es eficaz en caso que los medios no sean transparentes.

Retinopatía diabética  2

El conocimiento del paciente acerca del tratamiento integral de la enfermedad constituye la base de la prevención de la retinopatía diabética y su evolución a la ceguera

– ¿Qué tratamientos actualmente se encuentran disponibles? 

 Básicamente existen tres tratamientos, de ellos el más elegido es el láser que se utiliza para estabilizar la retinopatía. 

Por otro lado, las inyecciones intraoculares para el tratamiento del edema macular diabético constituyen la primera opción terapéutica para tratar esta entidad.

Por último, la vitrectomía es una cirugía con indicaciones especiales como la presencia de hemorragia vítrea masiva sin desprendimiento de retina que no se resuelve espontáneamente en tres meses o en retinopatía proliferativa avanzada.

– ¿Qué deben tener en cuenta los pacientes?

 El buen control metabólico, con niveles de glucemia estables, es decir, con baja variabilidad glucémica para mantener los niveles de azúcar en sangre lo más estables posibles y que coincida con el valor de hemoglobina glicosilada A1c referido, es uno de los principales objetivos de buen control. 

El paciente debe empoderarse en la toma de conductas. Para ello debe adquirir hábitos saludables, efectuar cambios en el estilo de vida, implementar un plan de alimentación adecuado para el control de las comorbilidades, controlar estrictamente la glucemia con descenso paulatino pero sostenido de la A1c, abandonar el tabaco y realizar actividad física aeróbica de intensidad moderada en ausencia de retinopatía (dado que en etapas avanzadas se recomienda desarrollar actividad física aeróbica de baja intensidad o incluso contraindicar la misma). En este sentido, el conocimiento del paciente acerca del tratamiento integral de la enfermedad constituye la base de la prevención de la retinopatía diabética y su evolución a ceguera.

Autora: Lic. María Fernanda Cristoforetti. Derechos de reproducción: Sello Editorial Lugones®, Editorial Biotecnológica S.R.L. Se prohíbe la reproducción total o parcial de este artículo sin las autorizaciones de la autora y de la editorial. Obra registrada en la Dirección Nacional del Derecho de Autor, Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la República Argentina. Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

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