Estudio de biomarcadores inflamatorios, plaquetarios y oxidativo-metabólicos en rosácea, que sugiere una doble activación sistémica con ejes inflamatorio-plaquetario y oxidativo-metabólico asociados a disfunción inmune y vascular
Lugones Editorial©
La rosácea podría representar una enfermedad con biomarcadores sistémicos inflamatorios y oxidativo-metabólicos, más allá de un trastorno cutáneo localizado.
En este contexto, el presente estudio integró índices inflamatorios hematológicos y reguladores oxidativo-metabólicos (SIRT1, SIRT3, visfatina e irisina) para explorar si la rosácea refleja un fenotipo inflamatorio sistémico más amplio. El análisis conjunto de estos marcadores busca caracterizar la relación entre inflamación, estrés oxidativo y disfunción metabólica en la enfermedad.

La rosácea, una dermatosis inflamatoria crónica, se asocia a alteraciones cardiometabólicas y a mecanismos compartidos como estrés oxidativo y disfunción neurovascular
Introducción
La rosácea es una dermatosis inflamatoria crónica con base vascular, neuroinmune y microbiana, caracterizada por activación aberrante de la inmunidad innata y disfunción endotelial, lo que ha llevado a proponerla como una posible vasculopatía inflamatoria sistémica.
En este contexto, los índices inflamatorios hematológicos (NLR, PLR, SII y PIV) se han utilizado como marcadores accesibles de activación inmune sistémica, reflejando procesos de tromboinflamación y reactividad vascular. Además, la rosácea se asocia a alteraciones cardiometabólicas y a mecanismos compartidos como estrés oxidativo y disfunción neurovascular.
Paralelamente, reguladores del equilibrio oxidativo-metabólico como SIRT1, SIRT3, visfatina e irisina podrían participar en la interacción entre inflamación, metabolismo y estrés mitocondrial, aunque su rol en rosácea aún no está bien definido.
En este marco, este estudio busca integrar estos biomarcadores para evaluar si la rosácea constituye un fenotipo inflamatorio sistémico más amplio.
Métodos
- Estudio transversal de casos y controles que incluyó 90 pacientes con rosácea clínicamente confirmada y 90 controles sanos, pareados por edad, reclutados en un hospital terciario.
- Se realizaron análisis bioquímicos en ayunas (glucosa, insulina, HbA1c, perfil lipídico, función renal y hepática, PCR) y hemograma completo, a partir del cual se calcularon índices inflamatorios hematológicos (NLR, PLR, MLR, SII, SIRI y PIV).
- Además, se determinaron reguladores oxidativo-metabólicos séricos (SIRT1, SIRT3, visfatina e irisina) mediante ELISA. La resistencia a la insulina se estimó mediante HOMA-IR y el índice TyG.
- El análisis estadístico incluyó comparación entre grupos, regresión logística multivariable para identificar predictores independientes de rosácea, curvas ROC para rendimiento diagnóstico y correlaciones de Spearman entre variables inflamatorias, metabólicas y clínicas.

La rosácea parece involucrar cada vez más trastornos inmunes y metabólicos sistémicos en lugar de una inflamación cutánea aislada
Resultados
Comparaciones de grupo entre rosácea y controles
Se incluyeron 180 participantes (90 con rosácea y 90 controles). Los pacientes con rosácea presentaron mayor edad, IMC y relación cintura-altura. El colesterol total, LDL y la PCR fueron significativamente más altos en el grupo rosácea, mientras que no hubo diferencias en glucosa, insulina, HOMA-IR, TyG ni prevalencia de síndrome metabólico.
Los índices inflamatorios hematológicos (NLR, PLR, SII, PIV y MPV) estuvieron elevados en rosácea, mientras que MLR y SIRI no mostraron diferencias. En cuanto a los reguladores oxidativo-metabólicos, SIRT1, SIRT3, visfatina e irisina se encontraron disminuidos en pacientes con rosácea.
Predictores independientes de enfermedad
Tras ajustar por variables demográficas y metabólicas, NLR, PLR y SII se asociaron de forma independiente con rosácea. El MPV mostró la asociación más fuerte y mayor poder predictivo. Entre los marcadores oxidativo-metabólicos, solo SIRT1 se mantuvo como predictor independiente. No se observó interacción significativa entre MPV y SIRT1.
Rendimiento diagnóstico de los marcadores inflamatorios
El MPV presentó el mejor desempeño diagnóstico (AUC 0,827), con alta sensibilidad y especificidad. NLR, PLR y SII mostraron una capacidad discriminativa moderada. SIRT1 mostró una asociación inversa con la enfermedad. La combinación de MPV con otros índices inflamatorios mejoró la capacidad discriminativa global.

Los índices inflamatorios hematológicos (NLR, PLR, SII, PIV y MPV) estuvieron elevados en rosácea, mientras que MLR y SIRI no mostraron diferencias
Asociaciones entre marcadores oxidativo-metabólicos y parámetros metabólicos
No hubo diferencias en la prevalencia de síndrome metabólico entre grupos. Sin embargo, SIRT1, SIRT3 y visfatina se correlacionaron inversamente con HbA1c y con la relación cintura-altura, aunque estas asociaciones no se mantuvieron tras corrección estadística ni ajuste por covariables. Irisina no mostró asociaciones significativas.

El estudio no halló diferencias relevantes entre los subtipos eritematotelangiectásico y papulopustular en los marcadores inflamatorios ni oxidativo-metabólicos, excepto por niveles más altos de HDL en el grupo papulopustular
Discusión
El estudio sugiere que la rosácea se asocia a un perfil sistémico inflamatorio, oxidativo y metabólico más amplio que trasciende la piel. Los pacientes mostraron elevación de índices inflamatorios hematológicos (NLR, PLR, SII, PIV, MPV y PCR) y dislipidemia, lo que indica inflamación sistémica de bajo grado.
Estos hallazgos respaldan un eje inflamatorio-plaquetario vinculado a disfunción endotelial y reactividad vascular, mediado por activación inmune innata y participación de plaquetas en la amplificación inflamatoria.
El MPV fue el marcador con mayor asociación independiente con rosácea y el mejor desempeño diagnóstico, lo que sugiere un papel relevante de la activación plaquetaria en la tromboinflamación sistémica. En conjunto, los índices inflamatorios reflejan una activación inmune sistémica persistente y potencialmente compartida con alteraciones vasculares.
En paralelo, se observaron niveles reducidos de SIRT1, SIRT3, visfatina e irisina, compatibles con disfunción mitocondrial y desequilibrio redox. Aunque estas asociaciones no se mantuvieron tras ajustes estadísticos, apoyan un posible eje oxidativo-metabólico asociado a estrés oxidativo y alteraciones energéticas celulares.
Asimismo, la rosácea mostró asociación con dislipidemia y elevación de LDL sin alteraciones glucémicas relevantes, lo que sugiere un perfil cardiometabólico subclínico. Los mecanismos compartidos incluyen inflamación mediada por NLRP3-IL-1β, estrés oxidativo y disfunción endotelial, lo que refuerza la idea de un continuo neurovascular y metabólico.
No se encontraron diferencias relevantes entre subtipos clínicos, lo que indica que los perfiles sistémicos son similares entre fenotipos de rosácea. Sin embargo, el diseño transversal limita la inferencia causal y los hallazgos deben interpretarse como asociativos y exploratorios.

La rosácea mostró asociación con dislipidemia y elevación de LDL sin alteraciones glucémicas relevantes, lo que sugiere un perfil cardiometabólico subclínico
Conclusiones
La rosácea se asocia a una activación sistémica dual que involucra un eje inflamatorio-plaquetario (NLR, PLR, SII, MPV, PCR) y un eje oxidativo-metabólico (SIRT1, SIRT3, visfatina e irisina), lo que sugiere una interacción entre inflamación, estrés mitocondrial y disfunción vascular. Los biomarcadores accesibles como MPV y NLR podrían tener utilidad en la evaluación del compromiso sistémico. Estos hallazgos respaldan un modelo de rosácea como enfermedad inflamatoria sistémica, aunque se requieren estudios prospectivos para confirmar su relevancia clínica y causalidad.
Rosácea: biomarcadores inflamatorios y metabólicos
Fuente
Esen M, Demirbaş A, Diremsizoglu E, et al. Systemic inflammatory and oxidative–metabolic alterations in rosacea: a cross-sectional case control study. Diagnostics 2026;16(2).








